Un estudio del Imperial College de Londres analizó el comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo en primates no humanos y determinó que, además de estar bastante extendido, también está influenciado por una combinación de factores ambientales y sociales.
La investigación revisó datos de 491 especies de primates no humanos y documentó un comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo (SSB, por sus siglas en inglés) en 59 de ellas.
El SSB se vio influenciado por las condiciones ecológicas, las estructuras sociales y algunos rasgos del ciclo vital, como la longevidad, la edad de madurez y el número de crías, tanto en machos como en hembras, aunque estos factores variaron según especies.
“El comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo está muy extendido entre los primates no humanos, pero observamos diferentes patrones de comportamiento e interacción social entre las distintas especies“, explicó en un comunicado Chloe Coxshall, investigadora del Imperial College de Londres y autora del estudio.
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Coxshall y su equipo descubrieron que la SSB es más probable en especies que enfrentan más adversidad. Por ejemplo, viven en climas más secos, con escasez de alimentos o amenazadas por más depredadores.
Además, las especies donde hay diferencias notables en la población de machos y hembras, las que viven más o tienen sociedades más complejas, también eran más propensas a la SSB.
Por ello, los investigadores proponen que este comportamiento sexual puede surgir para “navegar” en las dinámicas sociales que se dan en los grupos.
“Nuestra investigación demuestra que la conducta sexual entre personas del mismo sexo es parte integral de muchas sociedades de primates no humanos, y parece ayudar a los animales a vincularse y mantener la armonía grupal”, dijo por su parte el profesor Vincent Savolainen, director del Centro Georgina Mace para el Planeta Vivo y autor del estudio.
“Sería interesante explorar más a fondo cómo diferentes factores ambientales y sociales han influido en la evolución de estas conductas tanto en las sociedades humanas como en los primates no humanos”, planteó.
Los resultados cuestionan las ideas previas que postulaban que la SSB es poco común en animales o que podría ser heredable. Estudios previos han encontrado que tiene una heredabilidad moderada, pero este nuevo análisis dice que más bien está muy influenciada por presiones ecológicas y sociales.
Referencia:
Chloë Coxshall, Miles Nesbit, Josh Hodge y Vincent Savolainen. Ecological and social pressures drive same-sex sexual behaviour in non-human primates. Revista Nature Ecology & Evolution, 2026.