Sociedad
Cocina francesa: El placer que desconcierta a los chinos
Publicado por: Agencia AFP
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Con sus originales utensilios, sus complicadas denominaciones y sus reglas de etiqueta, la alta cocina francesa seduce y desconcierta al mismo tiempo a los chinos, muy duchos sin embargo en artes culinarias.

El jueves por la noche, cerca de cuarenta restaurantes en la Rep√ļblica Popular propondr√°n un men√ļ gastron√≥mico en el marco de “Go√Ľt France / Good France” (“Gusto de Francia / Buena Francia”), una operaci√≥n planetaria lanzada por el ministerio de Relaciones Exteriores franc√©s para celebrar el arte de la cocina francesa.

El embajador de Francia en Pekín, Maurice Gourdault-Montagne, recibirá a 160 invitados de la alta sociedad china, mientras que los consulados generales de Hong Kong y Shangai organizarán también sendas cenas refinadas.

Pero en China más que en ninguna otra parte, los chefs tendrán que poner a prueba sus dotes pedagógicas para presentar sus creaciones.

El primer obst√°culo es el ling√ľ√≠stico: ¬Ņc√≥mo traducir al mandar√≠n t√©rminos como “goug√®res” (bu√Īuelos de queso caliente), “profiteroles”, “mouillettes” (panecillos alargados que se mojan en los huevos pasados por agua) o “mignardises” (pastelitos que se sirven con el t√© o con el caf√©)?

En numerosos países, los restaurantes suelen presentar en francés los nombres emblemáticos de las especialidades galas. Sin embargo, el chino les impone la utilización de ideogramas precisos que correspondan al contenido del plato.

En la embajada de Francia en Pek√≠n, Wang Wei, secretaria social del embajador, es la encargada de traducir los men√ļs.

A ella le toca la traducci√≥n al chino de expresiones como “noisette d’agneau en damier” (literalmente, “medall√≥n de cordero sobre un damero”), “homard bleu Bellevue” (langosta azul Bellevue) o “poularde en demi-deuil, sauce supr√™me” (pularda con semi-luto y salsa suprema).

Un ejercicio de estilo que Wang lleva a cabo con la colaboración de un equipo de traductores de la embajada y las informaciones de Thomas Ciret, jefe de cocina de la embajada.

La traducci√≥n literal es imposible, como ocurre con el “foie gras po√™l√© √† la granny-smith et c√©leri-rave” (foie gras a la plancha con Granny Smith y apio).

“Si traduzco literalmente Granny Smith ser√≠a incomprensible y sobre todo rid√≠culo, as√≠ que en primer lugar necesito entender qu√© es, y entonces interpretarlo como una ‘manzana verde australiana’”, se√Īala a AFP.

Una cocina encorsetada

Pero ahí no acaba la brecha culinaria entre los dos países.

En la cocina china, una de las m√°s variadas y reputadas del mundo, hay que buscar un equilibrio entre los alimentos considerados como “fr√≠os” (la mayor√≠a de las verduras, el pato y tambi√©n el mel√≥n y la pera) y los “calientes” (carne de cordero y de pollo, cerezas y melocotones…)

Las mezclas son más comunes, pues el equilibrio debe alcanzarse también entre los colores y los cinco sabores básicos (agrio, dulce, picante, salado y amargo).

“En un buf√©, los chinos tienden a mezclar todo en su plato. Vemos que se sirven ensalada con pescado, carne, verduras, arroz, crema catalana y una ‘cr√™pe’ con chocolate”, cuenta Jean Philippe Couturier, jefe de cocina del Cabernet, un restaurante de Pek√≠n.

Acostumbrados a cenar alrededor de una mesa redonda giratoria, donde van sirvi√©ndose de diferentes platos, muchos ven demasiado encorsetados los rituales franceses de cambiar de plato o de emplear √ļtiles de un solo uso, como las pinzas para los caracoles o la copa de cava.

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