Notas
Dura cr√≠tica de emprendedora al irse de Chile “No puedes dejar tus cosas 5 minutos sin que te roben”
Publicado por: Christian Leal
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Cuando ha transcurrido casi un a√Īo y medio desde su lanzamiento oficial, el programa de emprendimiento Start-Up Chile que busca atraer a empresarios tecnol√≥gicos hasta nuestro pa√≠s, comienza a tener sus primeros balances, pero tambi√©n cr√≠ticas.

Una de ellas es la que este jueves public√≥ Liis Peetermann, una dise√Īadora estonia parte de Social Fox Media, quien particip√≥ del programa en el primer semestre de este a√Īo. ¬ŅSu veredicto? Start-Up Chile est√° bien… pero nada m√°s que eso. Las razones son una serie de desincentivos, que van desde la extrema burocracia, hasta la incapacidad de dejar sus cosas en un lugar sin que se las roben.

Seg√ļn narra Peetermann en su p√°gina de Tumblr, en teor√≠a el gobierno chileno promete a los emprendedores extranjeros hasta 40 mil d√≥lares de financiamiento (20 millones de pesos) bajo el compromiso de pasar 6 meses viviendo y trabajando en el pa√≠s, conviviendo con colaboradores nacionales a quienes se busca educar.

Cerca de 300 emprendedores por a√Īo llegan a Chile con esta premisa, aunque en etapas muy diferentes ya que mientras algunos son personas que han invertido a√Īos en desarrollar sus productos, otros llegan √ļnicamente con sus ideas y ninguna experiencia en su rubro. “Adem√°s, hay quienes se unen al programa s√≥lo para viajar y quedarse con el dinero”, revela la dise√Īadora.

Sin embargo obtener un reembolso de los gastos puede ser algo demoroso. Peetermann cuenta que recién 2 a 3 meses después de arribar a Chile es posible obtener el financiamiento prometido, principalmente debido a la espesa burocracia de las instituciones chilenas.

“Para comenzar a emitir boletas y pagar sueldos debes obtener un carnet de identidad chileno (2 a 3 semanas), una cuenta bancaria, un espacio para una oficina registrada legalmente en Chile e inscribirte como emprendedor en el SII. Todos estos tr√°mites toman MUCHO tiempo, sin mencionar el encontrar un departamento para vivir, lo que puede ser un verdadero fastidio”, asevera.

Peetermann advierte que mientras Start-Up Chile cumple su objetivo de traer emprendedores al pa√≠s as√≠ como de educar a sus colaboradores chilenos, falla en aprovechar el talento de las personas que son invitadas, debido principalmente a que el programa no los orienta ni organiza eventos √ļtiles, sino que todo el trabajo debe ser realizado por los propios emprendedores.

“Los miembros de nuestro equipo ya hab√≠an tenido experiencia en 3 fant√°sticos programas de incubaci√≥n de empresas: AngelPad, TechStars y Haxlr8r. Esto me hace decir que Start-Up Chile no es una incubadora de empresas, sino m√°s bien un programa para educar a los chilenos. O al menos dej√©moslo en un campamento de verano para emprendedores”, resume.

Finalmente, la estonia lista una serie de situaciones que la desalentaron durante su permanencia en nuestro país. Dentro de ellas se cuentan las más de 100 horas laborales que utilizó sólo en papeleo, el que las expectativas de la propia Start-Up Chile para las empresas es muy baja, pero agregando en un ignominioso lugar, la falta de seguridad de los recintos de trabajo.

“Los espacios de las oficinas ten√≠an mala iluminaci√≥n y no son seguros: no puedes dejar tus cosas solas en una mesa ni por 5 minutos sin que te las roben”, concluye.

Cabe destacar que esta no es la primera vez que un emprendedor extranjero invitado por Start-Up Chile se va del país con un sabor amargo. En diciembre de 2011, el israelí Arnon Kohavi también dejaba plasmada su mala experiencia, aunque contra los grupos de poder nacionales.

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