La ONG Oceana celebra por estos días el hallazgo en Rapa Nui de un nuevo ejemplar de camarón mantis (Odontodactylus hawaiiensis), especie de la cual solo habían dos registros en Chile, uno visual y otro de muestreos biológicos.

En conversación con BioBioChile, Matthias Gorny, director de ciencias de Oceana, afirmó que el descubrimiento en cuestión es importante porque ahora su distribución se extiende drásticamente en el Pacífico sureste, “además de otros peces que se encuentran también alrededor de Hawaii.. ¡aproximadamente 3.500 kilómetros hacia el noroeste!”, dijo.

“La teoría tras esto es que las especies se distribuyen en el océano no solo por corrientes, sino también ‘saltando’ de un monte submarino o isla a la otra y así han cruzado durante la evolución de un lado del Pacífico al otro”, añadió.

De acuerdo a Gorny, crustáceos como el camarón mantis no son depredadores tope, pero cumplen un rol importante en las tramas tróficas de la fauna de invertebrados y peces que habitan los fondos marinos, ya que comen peces pequeños y otros crustáceos junto a gusanos.

Tal vez lo que más destaca de este camarón es su lado “de boxeador”, ya que posee una enorme fuerza en sus pinzas con las cuales puede romper con un solo golpe el vidrio de un acuario de más de un cuarto de pulgada de grosor.

Sumado a ello, posee un aparato de palanca y presión “para propulsar sus pinzas con forma de guante de boxeo para golpear y matar con una velocidad alrededor de los 350 metros por segundo, lo que equivale a una fuerza de 1.500 Newtons (N)”, destacó el especialista.

Además, posee una visión extraordinaria y puede mover independientemente cada uno de sus ojos.

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Poca investigación

Que existan solo tres registros de esta especie en Chile es una señal que faltan estudios científicos de la fauna marina.

Por ejemplo, hasta la fecha y durante los últimos 20 años, Gorny acusó que se han realizado solo dos cruceros científicos oficiales a las islas oceánicas de Chile, ambos organizados por el Comité Oceanográfico Nacional y la Armada.

“En cambio Oceana, apoyando al programa de estudios de la sustentabilidad de islas oceánicas (Esmoi) de la Universidad Católica del Norte (UCN), participó en seis expediciones desde 2014 a Rapa Nui. Hemos hecho más de 60 transectas de filmaciones submarinas y se identificaron alrededor de 250 especies de peces, invertebrados y algas en la llamada zona ‘twilight’ o científicamente llamada zona mesofótica y rarofótica, donde entra muy poca luz”, comentó el especialista.

En concreto, esta área del océano se extiende de los 50 hasta los 400 metros de profundidad, una de las porciones menos estudiadas alrededor de todo el mundo.

En esta pasada, el registro en cuestión se hizo gracias a la colaboración de Esmoi y la UCN sede Coquimbo aproximadamente a 200 metros de profundidad.

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