Sociedad
S√°bado 14 julio de 2018 | Publicado a las 14:04
¬ŅFue el experimento de la Prisi√≥n de Stanford un fraude? Nuevos antecedentes dicen que s√≠
Publicado por: Nicol√°s Sep√ļlveda
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Ocurrió en 1971. Un grupo de universitarios fue reclutado para encerrarse durante dos semanas en instalaciones de la Universidad de Stanford que simulaban una prisión. La mitad de ellos adoptó el rol de reclusos y la otra mitad, la de guardias.

Después de solo seis días, la actividad fue suspendida a causa de las violentas actitudes de los guardias y las consecuencias devastadoras en los prisioneros.

El estudio, conocido como el Experimento de la Prisión de Stanford (EPS), dejó imágenes indelebles, como la grabación de un recluso gritando en un estado de enajenación y angustia, pidiendo que lo liberaran, o actos de crueldad insospechada por parte de los guardias.

Las conclusiones del psicólogo Philip Zimbardo, creador y director del experimento, se refirieron a como el bien y el mal en los humanos están condicionados por las circunstancias: en una situación de poder, una persona inocente comenzará a abusar de su autoridad, mientras otra despojada de todo poder derivará a la sumisión, e incluso a la locura.

Philip Zimbardo durante el experimento en 1971 | Prisonexp.org
Philip Zimbardo durante el experimento en 1971 | Prisonexp.org

Convertido en una figura p√ļblica, Zimbardo continu√≥ profundizando sobre estos temas y publicando libros al respecto, como “The Lucifer Effect: Understanding How Good People Turn Evil” (“El efecto Lucifer: comprendiendo c√≥mo la gente buena se vuelve mala”).

El experimento corrió una suerte similar: se convirtió en uno de los más famosos de la historia y en un referente de cultura pop.

De hecho, se han producido tres películas inspiradas en sus eventos: la alemana Das Experiment (2001), su remake norteamericano The Experiment (2010), y la reciente The Stanford Prison Experiment (2015), en la que Zimbardo fue interpretado por Billy Cudrup.

Pero esta historia acaba de sufrir un nuevo giro. Casi 50 a√Īos despu√©s de su realizaci√≥n, han aparecido pruebas que apuntan a que en realidad habr√≠a existido un alto grado de manipulaci√≥n por parte de Zimbardo y su equipo.

Un reality académico

“¬°Jes√ļs, me estoy quemando por dentro!”. Las infame exclamaci√≥n fue pronunciada solo 36 horas despu√©s de iniciado el experimento por el entonces estudiante de 22 a√Īos Douglas Korpis.

El momento quedó registrado en las cintas oficiales de la investigación y el cine no ha perdido la oportunidad de recrearlo.

Hoy, Korpis recuerda con claridad ese momento. En un art√≠culo recientemente publicado por el autor Ben Blum, lo describe as√≠: “Cualquiera que sea m√©dico sabr√≠a que estaba fingiendo”.

La nota de Blum, publicada a comienzos de junio en Medium, reactiv√≥ la pol√©mica acerca de la validez del EPS. Durante el √ļltimo mes se ha reavivado la idea de que se trat√≥ m√°s bien una demostraci√≥n dram√°tica, como se√Īala el sitio Vox.com, o una especie de reality acad√©mico, pero no ciencia seria.

Blum recopiló los nuevos antecedentes mientras realizaba una investigación para un libro en el que contaría la historia de su primo Alex Blum, un veterano de la guerra de Irak que en 2006 fue apresado por participar en un asalto a mano armada a un banco. El atraco fue dirigido por uno de sus superiores militares.

Cualquiera que sea médico sabría que estaba fingiendo
- Douglas Korpis

Durante el juicio, el testimonio de Zimbardo a favor de Alex fue fundamental para obtener una sentencia reducida. Zimbardo aleg√≥ que el veterano hab√≠a actuado como consecuencia de lo que denomin√≥ ‚Äúfuerza situacional‚ÄĚ: condicionado por su entrenamiento y adoctrinamiento militar, s√≥lo habr√≠a seguido las √≥rdenes de su superior sin considerar las consecuencias.

Además, Alex aseguró que en el momento creyó estar participando en un ejercicio de entrenamiento.

Sin embargo, a√Īos m√°s tarde Alex le cont√≥ a Ben Blum que esto no era del todo cierto. ‚Äú√Čl me confes√≥ que su decisi√≥n de participar en el asalto al banco fue m√°s libre e informada de lo que me hab√≠a dicho siempre‚ÄĚ, declar√≥ en su art√≠culo el autor.

Este hallazgo llevó a Blum a dirigir su investigación hacia la realización del experimento de Zimbardo. Fue así que se contactó con Korpi, quien le confesó que durante su famoso ataque en realidad se encontraba fingiendo.

Guardias rudos

Otro de los entrevistados de Blum fue Dave Eshelman, quien destac√≥ por ser uno de los guardias m√°s crueles e inventivos en cuanto a reglas y castigos, y que fue apodado por los prisioneros como “John Wayne” por el acento sure√Īo que usaba.

Eshelman, quien hab√≠a estudiado actuaci√≥n, confes√≥ a Blum que tanto su acento como su crueldad fueron parte del personaje que adopt√≥. ‚ÄúLo tom√© como un ejercicio de improvisaci√≥n. Cre√≠ que estaba haciendo lo que los investigadores quer√≠an que hiciera, y pens√© que lo har√≠a mejor que nadie inventando a este guardia despreciable‚ÄĚ.

Prisonexp.org
Prisonexp.org

Pero el hecho que más cuestionamientos ha traído es una grabación en la que se oye a David Jaffe, un alumno de Zimbardo que asumió el rol de alcaide de la prisión, pidiéndole a uno de los guardias que actuara con más rudeza.

Seg√ļn el sitio Allthatsinteresting, Jaffe asegura que el experimento no fue idea de Zimbardo, sino suya, presentada como parte de una tarea para la universidad.

Luego de expresar su inter√©s en llevarlo a cabo en la vida real, Zimbardo habr√≠a puesto a su alumno a la cabeza, otorg√°ndole control creativo. Segun Jaffe, “se me dio la responsabilidad de inducir el comportamiento rudo por parte de los guardias‚ÄĚ.

La grabaci√≥n, parte de los registros del experimento que la Universidad de Stanford conserva, parecen corroborar este punto. En ella, se oye a Jaffe explic√°ndole a uno de los guardias que todos ellos ten√≠an que ser lo que se llama un ‚Äúguardia rudo‚ÄĚ. Adem√°s le explica que esto es fundamental para el √©xito del experimento.

Las revelaciones de Blum fueron recibidas por la comunidad cient√≠fica como la prueba definitiva de la falta de validez del vapuleado experimento. Respondiendo al art√≠culo, la psic√≥loga de la Universidad de California Simine Vazire expres√≥ en su cuenta de Twitter que ‚ÄúDebemos dejar de celebrar este trabajo. Es anticient√≠fico. Saqu√©moslo de los libros de texto‚ÄĚ.

Sus comentarios siguen recibiendo respuestas de apoyo día a día.

Digan lo que digan

Como era de esperarse, Philip Zimbardo salió en defensa del trabajo que lo convirtió en una celebridad del mundo académico.

Pocos días después de publicado el artículo, el profesional publicó una larga declaración en el sitio oficial del experimento, respondiendo punto por punto las acusaciones de Blum.

El periodista Brian Resnick, quien escribió acerca de la invalidez del EPS, entrevistó a Zimbardo sobre el tema para Vox.com. La conversación, explica Resnick, fue tan tensa que el psicólogo amenazó con colgar el teléfono.

‚ÄúLas cr√≠ticas que ustedes y Blum sostienen es que nosotros le dijimos a los guardias que hicieran lo que terminaron haciendo, y que, por lo tanto, los resultados se deber√≠an a la obediencia a la autoridad y no a la evoluci√≥n de un comportamiento cruel en un ambiente como el de la prisi√≥n. Y yo rechazo eso‚ÄĚ, afirm√≥ Zimbardo.

El psic√≥logo asegur√≥ que, a√ļn cuando Jaffe s√≠ pudo haber instruido a un guardia para ser m√°s violento, se habr√≠a tratado de una situaci√≥n puntual y no representa c√≥mo se manejaron los protocolos del estudio.

Archivo | Ryan O'Meilia (CC) Flickr
Archivo | Ryan O’Meilia (CC) Flickr

Al ser consultado sobre si alguno de los guardias o los prisioneros pudo haber estado actuando, Zimbardo reconoce que no podr√≠a asegurar que no lo hac√≠an, ‚Äúpero ellos se encerraron as√≠ mismos en sus celdas (‚Ķ), gritaron y maldijeron a los guardias. As√≠ que s√≠, pudieron haber actuado, pero ¬Ņqu√© podr√≠an ganar con eso?‚ÄĚ.

¬ŅY las declaraciones de Korpi? El psic√≥logo es a√ļn m√°s tajante: ‚ÄúCada maldita cosa que le dijo a Ben Blum es una mentira. Es falso‚ÄĚ.

Su principal prueba son las declaraciones del aludido en el documental Quiet Rage, de 1992, en el que explica que su ataque fue producto de sentirse superado por la situaci√≥n. ‚ÄúMe quebr√©, perd√≠ el control de m√≠ mismo‚ÄĚ, afirma all√≠ Korpi.

Para Zimbardo, esto demuestra que ‚Äúen retrospectiva, √©l est√° avergonzado de haberse quebrado‚ÄĚ, y por eso ahora lo presenta como una actuaci√≥n. ‚Äú√Čl es la fuente menos confiable acerca del estudio‚ÄĚ, afirm√≥.

Cada maldita cosa que (Korpi) le dijo a Ben Blum es una mentira
- Philip Zimbardo

El controvertido psicólogo concede que el experimento pudo haber tenido fallas, pero se mantiene firme en su postura y en su conclusión general:

‚ÄúEl comportamiento humano, para muchas personas, est√° mucho m√°s influenciado por las variables situacionales sociales de lo que nunca antes hab√≠amos pensado. Mantendr√© esa conclusi√≥n por el resto de mi vida, sin importar lo que digan‚ÄĚ.

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