Las hormonas son sustancias químicas que circulan por el organismo y envían señales para que todo funcione de manera coordinada y ordenada desde antes del nacimiento. Son mensajeras clave que influyen en prácticamente todos los procesos del cuerpo humano.
Entre ellas están las hormonas sexuales: testosterona, progesterona y estrógenos. Según explica Paloma Gil, médica especialista en Endocrinología y Nutrición y doctora en Medicina, en su libro El poder invisible de tus hormonas (Aguilar), estas hormonas no solo moldean nuestros comportamientos y emociones, sino que también “cincelan” nuestras características físicas.
El rol de las hormonas en el deseo sexual
“Aunque siempre se han relacionado las hormonas con los cambios emocionales en la mujer, las hormonas fluctúan y ejercen efectos en nuestra mente y en nuestro cuerpo. (…) Es decir, que aunque las mujeres tengamos la fama, también el estado emocional de los hombres está influido por sus altibajos hormonales”, advierte la especialista.
En el ámbito de la vida sexual, su influencia es decisiva. Gil señala que el déficit de hormonas sexuales puede disminuir el deseo sexual y que, en el caso de los hombres, su falta puede provocar impotencia y dificultar las relaciones sexuales.
“Dentro de un rango de normalidad, además, todo el ciclo menstrual está diseñado para aumentar el deseo sexual alrededor de la ovulación y disminuirlo antes de la menstruación, cuando somos menos fértiles; mientras que en el hombre el deseo sexual está siempre activo porque continuamente podría dejar a alguien ‘embarazada’”, explica.
La doctora añade que, en las mujeres, las hormonas sexuales influyen de forma especialmente intensa, no solo en el deseo sexual, sino también en la lubricación vaginal, la fertilidad (en ambos sexos), el embarazo, el parto, el postparto y la lactancia, entre otros procesos.
“Es importante conocer las hormonas para conocernos a nosotros mismos y poder entender por qué nos pasan ciertas cosas, especialmente en el caso de las mujeres, que vivimos en una especie de tiovivo hormonal, pero también en el caso de los hombres. Muchas veces se infravalora la importancia que tienen las hormonas masculinas”, subraya. Además, advierte que la disminución de hormonas sexuales con el paso de los años también se asocia a enfermedades mentales en ambos sexos. “Las hormonas juegan un papel muy importante en cómo te sientes a nivel de salud mental y en su equilibrio”.
Microbiota y hormonas sexuales
Gil destaca que la relación entre hormonas y microbiota es bidireccional. No solo la microbiota influye en las hormonas, sino que las hormonas sexuales —especialmente los estrógenos y la progesterona— también modulan la composición de la microbiota intestinal y vaginal, lo que impacta directamente en funciones inmunológicas y metabólicas clave para la salud femenina.
Los cambios hormonales durante el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia pueden alterar de forma significativa la microbiota, aumentando el riesgo de patologías como vaginosis bacteriana, obesidad o diabetes gestacional. Asimismo, alteraciones en la microbiota intestinal pueden asociarse a niveles bajos de testosterona, afectando la libido, el estado de ánimo y la función muscular.
Consejos para cuidar tus hormonas sexuales
A partir de su experiencia clínica, la especialista entrega algunas recomendaciones prácticas para proteger el equilibrio hormonal:
Cuidar el estilo de vida, ya que esto es fundamental para la salud reproductiva. “La ovulación, el deseo sexual, la calidad del esperma o del óvulo están regulados por el equilibrio hormonal”, señala.
Escuchar el ciclo menstrual y no sufrirlo: “Tus hormonas cambian cada mes y con ellas también tu cuerpo y tu mente. Aprender a identificar tus fases puede ayudarte a organizar tu energía, priorizar el autocuidado y tomar decisiones más conscientes”.
Ser paciente contigo y con los demás: “Las hormonas influyen más de lo que crees en cómo te sientes y en cómo se sienten quienes te rodean. Si notas algo raro, ten paciencia: puede que las hormonas no estén equilibradas. Y si eres tú quien se siente distinto, intenta postergar conversaciones o decisiones delicadas”.