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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El término "mankeeping" se refiere al trabajo emocional que las mujeres realizan para satisfacer las necesidades de sus parejas masculinas, lo cual puede resultar agotador y desequilibrado. Esta dinámica, históricamente arraigada, implica que las mujeres asuman roles de cuidado emocional, organizativo y social en la relación, muchas veces sin reciprocidad. Especialistas como Guila Sosman y Ana Paula Rivadero señalan que esta carga incluye desde tareas domésticas hasta la gestión de la vida cotidiana y los vínculos sociales de la pareja.

El término mankeeping empezó a circular con fuerza en redes sociales en el último tiempo; sin embargo, se trata de un fenómeno que se arrastra desde hace años y al que ahora se le ha dado un nombre. Dicha palabra nombra una dinámica presente en muchas relaciones, en la que las mujeres asumen el rol de cuidadoras emocionales y organizativas de sus parejas, muchas veces asociadas a rasgos maternales.

De acuerdo a The New York Times, el término fue popularizado por Angelica Puzio Ferrara, investigadora de la Universidad de Stanford, quien lo utilizó para describir el trabajo que realizan las mujeres para satisfacer las necesidades sociales y emocionales de los hombres.

“Lo que he observado en mis investigaciones es que a las mujeres se les pide o se espera que asuman más trabajo para ser una pieza central —si no la pieza central— del sistema de apoyo social de un hombre”, dijo Ferrara.

Mankeeping

Aunque muchas veces dicha conducta se cree que representa amor y cuidado por el otro, la realidad es que puede convertirse en un peso para la mujer al no existir reciprocidad.

Con el paso del tiempo, aquella conducta impacta en su salud mental y termina agotándola, provocando un quiebre en la relación.

El mankeeping es “un fenómeno que ocurre hace mucho tiempo en las dinámicas de pareja heterosexuales -por lo menos en lo que se ha estudiado-, que tiene relación con que la mujer toma un rol en donde se hace cargo de muchas de las situaciones o aspectos de la vida común”, explica Guila Sosman, especialista de la Facultad de Psicología de la Universidad Diego Portales.

“Desde lo más doméstico-logístico hasta también la carga emocional. En ese sentido, no es una relación vincular simétrica, sino que, la pareja toma un rol más bien materno”, afirma.

Por su parte, según explica la psicóloga Ana Paula Rivadero a Clarín, este fenómeno “puede manifestarse de diversas maneras dentro de las parejas”.

En la práctica, suele hacerse visible en “tareas que hacen a la organización y mantenimiento de una casa, limpieza, cocina, es decir, el orden”.

Sin embargo, el término también refiere a actitudes que son frecuentemente invisibles o difíciles de identificar en la vida diaria, como por ejemplo, agendarle horas médicas a la pareja, recordarle compromisos o incluso organizarle la vida cotidiana y sus vínculos sociales.

Fenómeno histórico

Para Rivadero, esta dinámica tiene raíces profundas, “no es algo de época, sino de siempre”.

La mujer tiene asignado socioculturalmente ese rol y varias presiones en cuanto a la maternidad, sostenimiento y bienestar de la familia y la pareja”, explica.

Aunque a los hombres se les adjudica históricamente el rol de proveedores económicos, esa distribución no equilibra la carga.

Tras ello explica que no se trata solo de tareas domésticas: “No hace a una tarea simple, sino a una gran cantidad de cuestiones por resolver, especialmente las que hacen a lo vincular, que es, sin dudas, una de las aristas más complejas”.

Aquello es afirmado por Sosman, quien explica que “desde los roles de género, las mujeres tenemos que realizar todas las tareas relacionadas con lo doméstico, con la crianza”.

“Una de estas (tareas) empieza a ser el sostener emocionalmente a la pareja. También hacer, por ejemplo, de puente entre la pareja y su familia. Todo este esfuerzo, desde la educación de género, se toma como obvio, se toma como dado, como esencial, como que es así“, explica.

Finalmente, Rivadero aclara que, aunque este fenómeno se arrastra desde hace años, la diferencia está en que hoy empieza a tener nombre y a ser cuestionado.