Un cardiólogo compartió 4 hábitos que aparentemente parecen saludables, pero que pueden llevar a una insuficiencia cardíaca con el paso de los años.
Cuando se trata de cuidar el corazón, los consejos son claros: se debe mantener una dieta balanceada, hacer ejercicio regularmente, entre otras recomendaciones de acuerdo a cada caso.
Pero cuando dichas recomendaciones pasan a lo extremo, el riesgo de sufrir una complicación médica es igual de probable que no seguirlas.
“Cualquier exceso probablemente no sea bueno para ti”, dijo a Business Insider el doctor Dmitry Yaranov, cardiólogo especializado en trasplantes cardíacos en Stern Cardiovascular, en Tennessee, Estados Unidos.
En ese contexto, el especialista compartió algunos hábitos comunes que pueden parecer trucos para la longevidad, pero que podrían contribuir a problemas cardíacos más adelante.
1º hábito: seguir una dieta restrictiva alta en proteínas
Consumir alimentos ricos en proteína puede ayudar a bajar de peso, aumentar masa muscular y regular hormonas.
Sin embargo, cuando se trata del corazón, el consumo excesivo puede causar complicaciones. Algunas fuentes de proteína (carnes rojas y leche) tienen alto contenido de colesterol y consumirlas en exceso puede afectar negativamente la salud cardiovascular.
Yaranov advirtió que ingerir proteína más de lo recomendado a diario, puede sobrecargar los riñones y provocar inflamación, lo que aumenta el riesgo de una enfermedad cardíaca.
Además, señaló que el consumo de suplementos de proteína ultraprocesados, como los batidos o polvos proteicos, también puede perjudicar la salud cardiovascular.
“He visto culturistas y atletas que se ven muy bien, pero carecen de equilibrio en su alimentación”, dijo Yaranov. “Terminan con corazones débiles y arterias obstruidas”.
2º hábito: beber alcohol en exceso en un día
Algunos expertos son recelosos cuando se trata del consumo de alcohol en medio del cuidado de la salud. Si bien se trata de un hecho, como una copa de vino con la cena, el experto recomienda evitar el consumo excesivo en una sola ocasión.
Beber muchos tragos de una vez puede dañar seriamente el corazón, incluso en personas jóvenes y aparentemente saludables.
Este tipo de consumo se asocia con arritmias, hipertensión y enfermedades cardíacas, especialmente miocardiopatía dilatada.
De acuerdo a Yaranov, se recomiendan cuatro o más tragos por evento en mujeres y personas mayores de 65 años, y cinco en hombres.
Yaranov explicó que algunos de los “corazones más enfermos” que ha visto en pacientes jóvenes corresponden a quienes beben grandes cantidades de alcohol de una sola vez, por lo que es menos dañino beber de forma moderada y repartida que concentrar grandes cantidades de alcohol en un solo día.
3º hábito: fumar marihuana
En tercer lugar, está el consumo de cannabis, el cual ha aumentado y suele percibirse como inofensivo. Sin embargo, un estudio de 2025 lo asocia con mayor riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, lo que causó preocupación en el experto.
Aunque la evidencia científica aún es limitada y contradictoria, Yaranov ve cada vez más jóvenes con problemas cardíacos cuyo principal factor de riesgo es el uso frecuente de marihuana.
Por ello, advierte que no debe considerarse una sustancia segura solo por ser “natural”.
“Con el uso diario de cannabis, creo que es importante tener esta conversación ahora”, dijo. “Muchas veces surge la idea de que es inofensiva porque es una hierba. No creo que eso sea así”, añadió.
4º hábito: llevar los entrenamientos al extremo
Finalmente, el último hábito que parece inofensivo, pero que puede traer complicaciones, es llevar los entrenamientos al extremo.
Yaranov explica que los atletas de resistencia pueden desarrollar el llamado “corazón de atleta”, una adaptación normal con el entrenamiento intenso y que no suele ser peligrosa, aunque puede confundirse con enfermedades cardíacas graves poco frecuentes.
En ese contexto, aclaró que el mayor riesgo no está en entrenar ocasionalmente de más, sino en un estilo de vida de exigencia constante que sacrifica el sueño y aumenta el estrés, lo cual eleva la inflamación y el riesgo cardiovascular.
Aunque estos factores son difíciles de medir, Yaranov concluye que el equilibrio es clave para cuidar la salud del corazón.