Una nueva denuncia contra el sacerdote Hugo Márquez recibió el Arzobispado de Concepción. Se trata de un testimonio que confirma el caso del joven Jonathan Garrido, cuya familia asegura que reveló abusos del cura antes de suicidarse el año pasado. El segundo denunciante afirma que también fue víctima de conductas impropias del conocido sacerdote.

Juan Pablo Figueroa, quien tiene hoy 36 años, también vivió en Pedro de Valdivia Bajo y fue acólito de la parroquia Nuestra Señora de Lourdes a fines de la década de los 90.

Conocía a Jonathan Garrido, cuya familia denunció ante el arzobispado penquista los abusos que habría sufrido este siendo niño a manos del párroco del templo.

No sólo eso, según él, siendo todavía adolescentes Jonathan le contó a Juan Pablo la incómoda situación que estaba viviendo con el sacerdote. Así lo ratificó hoy ante la oficina de recepción de denuncias del arzobispado, hasta donde concurrió para respaldar la versión de la familia del joven ya fallecido por suicidio el año pasado.

Juan Pablo Figueroa asegura que en esos años Márquez organizaba campamentos con los niños, y que con el pretexto de enseñarles cómo debían bañarse, les descubría y tocaba los genitales a algunos de ellos.

También revela que él mismo fue tocado de forma indebida -aunque no en los genitales- por el sacerdote, siendo ya mayor de edad, cuando dejó de ser acólito y comenzó a trabajar en la parroquia como ayudante.

Alejado ya del cura, de la parroquia y de la Iglesia Católica, Juan Pablo Figueroa comenzó a trabajar repartiendo diarios en Concepción, y en esa circunstancia afirma haber visto a menores saliendo de madrugada desde la vivienda del sacerdote en Pedro de Valdivia.

Todos los antecedentes que expuso a Radio Bío Bío fueron ingresados en una denuncia este viernes en el Arzobispado de Concepción, que ya había derivado al Ministerio Público la primera denuncia recibida contra el expárroco de Nuestra Señora de Lourdes, retirado del ejercicio de funciones pastorales.