¿Porno de hadas? Así le dicen en internet al “romantasy”, el género literario que combina fantasía y romance, y que ahora está dominando las ventas en todo el mundo. De hecho, la novela para adultos más vendida en 20 años va sobre una guerra con dragones, no de erotismo precisamente.
Se trata de Alas de Ónix, el tercer libro de la saga Empíreo de Rebecca Yarros, que se publicó apenas hace un año. En su primera semana, vendió 2,7 millones de ejemplares.
Pero más que atraer a las masas, el romantasy está siendo objeto de estudio. Ahora, expertas están analizando cómo fue que la fantasía, un género dominado por hombres, dio este curioso giro cuando alguien decidió sumarle el romance y las escenas explícitas de sexo.
En un artículo de The Conversation, las estudiosas del marketing feminista, Atanasia Daskalopoulou, profesora titular de Marketing de la Universidad de Liverpool, y Anuja Anil Pradhan, investigadora de la Universidad del Sur de Dinamarca, repasan este fenómeno.
“Tradicionalmente, los lectores masculinos han dominado los fandoms de la ficción fantástica. Por ello, las narrativas centradas en personajes femeninos a menudo han quedado relegadas a un segundo plano en muchos de los libros de ficción fantástica más populares. Pensemos en Bilbo y Frodo Bolsón de J. R. R. Tolkien, de El Hobbit y El Señor de los Anillos, o en Fitz de la trilogía de El Vidente de Robin Hobbs”, plantean.
“Las historias romantasy contrarrestan esto, ofreciendo mundos fantásticos donde el romance es un punto clave de la trama. Las protagonistas suelen ser mujeres y centran sus historias y relaciones románticas”, añaden.
Las protagonistas de este género, de hecho, emprenden viajes heroicos donde, en el camino, conocen a hombres con los que se permiten experimentar el placer sexual, pero también vencer al mal.
Precisamente por eso, hoy en internet se está criticando el contenido sexual de estas historias y lo “obscenas” que pueden llegar a ser. Pero resulta que en la fantasía tradicional, también las había, lo que pasa es que ahora tienen una mirada distinta.
“Estas historias presentan experiencias de sexo consensuado y placer sexual femenino, a la vez que abordan temas complejos”, plantean Daskalopoulou y Anil.
Antes, en la fantasía tradicional, los personajes femeninos estaban escritos para la contemplación masculina y, muchas veces, con escenarios violentos: “por ejemplo, en Canción de hielo y fuego y libros de fantasía similares, el sexo a menudo incluye una forma de violencia contra la mujer”, señalan las investigadoras.
Ahora, “las autoras de romantasy, a menudo mujeres, buscan evitar la “mirada masculina” típica de muchos medios, incluida la literatura”, puntualizan, “se centran en la “mirada femenina”, en la que se exploran el deseo, el poder y la identidad femeninos desde un punto de vista femenino”.

*La autora Rebecca Yarros y su libro “Alas de Ónix” | Crédito: @rebeccayarros en Instagram
¿Qué está pasando con las mujeres y el romantasy?
Daskalopoulou y Anil están trabajando en un estudio sobre el tema y cómo el romantasy les ayuda a muchas mujeres a descubrir y experimentar con su sexualidad. Incluso a mujeres conservadoras.
“Las lectoras más jóvenes con las que hablamos encontraron liberación al leer sobre representaciones realistas y no tabú de las fantasías románticas y sexuales de las mujeres”, señalan.
Asimismo, “las mujeres de culturas conservadoras dijeron que se sentían inspiradas por personajes femeninos que no temen ni se avergüenzan de buscar el placer sexual”.
Estas novelas no pueden ser eróticas, porque el romance y el sexo explícito son una parte secundaria de una trama donde la protagonista a menudo busca su propia identidad y fuerza en pos de un bien mayor, como salvar al mundo, por ejemplo.
Pero no es perfecto; las investigadoras también critican que estas historias pueden perpetuar las normas heterosexuales, ignorar la diversidad racial y sexual o presentar estereotipos problemáticos y limitantes de estas.
Pese a ello, rescatan que “no es solo la obscenidad o la sensualidad lo que atrae a las lectoras, sino, aún más importante, el reconocimiento de las mujeres como sujetos sexuales, en lugar de objetos de placer masculino o víctimas de violencia sexual”.
“A medida que el género continúa creciendo, esperamos que la industria editorial (que sin duda se está beneficiando de ello) y el público en general se tomen en serio el romantasy“, concluyen.