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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El asesinato de Felipe Sepúlveda Ramos (26) por su compañero de celda Manuel Fuentes Martínez (22) en la cárcel de Huachalalume en La Serena conmociona a Chile. Sepúlveda fue hallado con una herida en el cuello, mientras Fuentes dormía cerca. La Fiscalía investiga posibles actos de canibalismo, ya que la víctima presentaba lesiones graves. Fuentes, conocido como el “Chico Ignacio”, cumplía condena por diversos delitos y fue trasladado a un recinto de máxima seguridad. La pareja de Fuentes declaró haber advertido sobre su deterioro mental, señalando negligencia en su evaluación psicológica.

Un gran impacto ha causado la muerte de Felipe Sepúlveda Ramos (26), quien fue asesinado por su compañero de celda, Manuel Fuentes Martínez (22), al interior de la cárcel de Huachalalume en La Serena.

El hecho quedó al descubierto la madrugada del pasado domingo 8 de febrero, cuando personal de Gendarmería realizó el desencierro de la celda 20 del módulo 91. Sepúlveda Ramos se encontraba fallecido, con una herida en el cuello, mientras que Fuentes Martínez dormía a escasos centímetros de su cuerpo.

De acuerdo con los primeros antecedentes, la Fiscalía investiga además posibles actos de canibalismo, ya que la víctima presentaba lesiones en la zona del ojo, una oreja, parte del rostro y una de sus manos.

El principal sospechoso es Manuel Fuentes, conocido como el “Chico Ignacio”, quien cumple condena por delitos como robo con intimidación e intento de fuga. Tras lo ocurrido, fue trasladado a un recinto de máxima seguridad mientras avanzan las diligencias.

Testimonio de pareja del acusado

Ashley San Martín, pareja de Fuentes y madre de un hijo en común, conversó en exclusiva con CHV Noticias y también entregó su testimonio a Meganoticias, donde aseguró que había advertido sobre el deterioro del estado mental del imputado.

La joven, quien conoció a Fuentes cuando ella tenía 11 años y él 12, aseguró que en los últimos meses su pareja había notado un cambio significativo en su comportamiento.

“Yo tenía miedo de que él se hiciera algo o que le hiciera algo a otra persona. Fui a pedir ayuda a la asistente social para que lo viera un psicólogo, porque no estaba bien”, afirmó.

Según su versión, desde el recinto penitenciario le señalaron que un especialista lo evaluaría y que posteriormente la contactarían, lo que —asegura— nunca ocurrió.

“Sé que tuvo sus razones”

San Martín también cuestionó las condiciones carcelarias. “Las celdas eran terribles. Él a veces me llamaba y estaban llenas de agua; no tenía sábanas, tampoco colchón, no le llevaban comida y estaba súper flaco. Todo esto se pudo haber evitado, lo estaban volviendo loco”, sostuvo.

En esa línea, agregó que el interno había dado señales previas de inestabilidad. “Antes de que pasara esto, se pegó y se cortó la cara. Dio señales de que no estaba bien”, indicó, insistiendo en que, a su juicio, Gendarmería pudo haber evitado el desenlace.

“Si él hubiera estado aislado y solo, como tendría que haber estado, no habría pasado nada de lo que pasó”, manifestó.

“Manuel Fuentes sigue siendo la misma persona que conocí; lo sigo viendo de la misma forma. Sé que tuvo sus razones, porque sé que se defendió”, finalizó la mujer.