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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un estudio determinó que el cambio climático impulsó los recientes incendios forestales en Chile y Argentina. El calentamiento global, agravado por la quema de combustibles fósiles, hizo que los eventos meteorológicos extremos fueran hasta 3 veces más probables, favoreciendo la propagación de incendios.

Un estudio del World Weather Attribution (WWA), la iniciativa internacional que analiza en tiempo real la influencia del cambio climático en fenómenos meteorológicos extremos, determinó que este sí impulsó los recientes incendios forestales en Chile y también en Argentina.

El organismo realizó un estudio de atribución después de los incendios que devastaron la Patagonia argentina y el sur de Chile en enero de este año.

Allí concluyeron que los eventos meteorológicos extremos que acompañaron estos incendios fueron entre 2.5 y 3 veces más probables debido al calentamiento global provocado por la quema de combustibles fósiles. Además, menciona que “la Niña desempeñó un papel menor en la promoción de las condiciones secas”.

“Nuestro análisis muestra una huella clara y peligrosa del cambio climático en estos incendios. Al quemar combustibles fósiles, hemos cargado los dados, haciendo que las condiciones para estos devastadores fuegos sean mucho más probables”, señala Clair Barnes, investigadora en Clima Extremo y Cambio Climático del Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres.

La investigación revela que las regiones afectadas están recibiendo actualmente entre un 20 % y un 25 % menos de precipitaciones de las que tendrían en un escenario sin cambio climático. Esta reducción sostenida de las lluvias, sumada al aumento de las temperaturas, ha generado condiciones cada vez más propicias para la propagación rápida y descontrolada del fuego.

Cómo el cambio climático propició incendios en Chile y Argentina

En Chile, los incendios impactaron con especial gravedad en las regiones del Biobío y Ñuble. Las llamas dejaron un saldo de al menos 23 personas fallecidas, destruyeron más de 1.000 viviendas y obligaron a evacuar a cerca de 52.000 personas.

Los expertos señalan que las temperaturas superiores a los 37 °C, combinadas con fuertes vientos que alcanzaron los 40 kilómetros por hora, crearon un escenario altamente inflamable que facilitó la expansión de los incendios en áreas rurales y urbanas.

Al otro lado de la Cordillera de Los Andes, en la Patagonia argentina, el fuego arrasó amplias zonas del Parque Nacional Los Alerces, un área protegida que alberga árboles milenarios, algunos con una antigüedad de hasta 3000 años. Estos ecosistemas únicos, considerados verdaderos archivos vivientes del clima y la biodiversidad, se encuentran ahora bajo una amenaza creciente debido al aumento de la frecuencia e intensidad de los incendios.

“Estos incendios golpean el corazón de nuestras comunidades y nuestro patrimonio natural“, menciona Juan Antonio Rivera, del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales.

Si bien el cambio climático es un factor central en la actual crisis, los científicos advierten que la situación se ve agravada por la limitada capacidad de respuesta institucional.

En Argentina, los recortes presupuestarios destinados a la prevención y el manejo del fuego han debilitado las estrategias de monitoreo, detección temprana y combate de incendios, reduciendo la capacidad del Estado para enfrentar eventos cada vez más extremos, como informó esta semana Mongabay Latam.

Referencia:

Climate change fuels the destruction of world’s oldest trees. Estudio del World Weather Attribution (WWA), febrero de 2026.

*Esta noticia fue publicada originalmente en Mongabay Latam.
Puedes verla aquí: Chile y Argentina: el cambio climático alimentó los incendios forestales en la Patagonia | ESTUDIO