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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, se reunió con su sucesora, Judith Marín, para iniciar la transición en la cartera. Destacaron la importancia de implementar la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres. Marín, próxima titular, proviene de sectores evangélicos, anticipando un cambio en los debates valóricos. Se comprometió a continuar políticas de apoyo a las mujeres, evitando hablar sobre temas sensibles como el aborto.

La ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, sostuvo este viernes la reunión bilateral de traspaso con quien será su sucesora en el cargo, Judith Marín, en un encuentro que selló el inicio formal de la transición en una de las carteras más sensibles del actual diseño institucional.

Tras la cita, que duró cerca de 3 horas, Orellana valoró el proceso y subrayó que se realizó siguiendo los lineamientos del Presidente Gabriel Boric: “Como ministerio estamos muy contentas de haber realizado la bilateral de traspaso conforme a las instrucciones que nos ha dado el presidente”.

“Los focos de la reunión estuvieron en la implementación de la Ley integral contra la violencia a las mujeres y el fortalecimiento que todavía tiene etapas pendientes de la atención a las mujeres que sufren de violencia”, afirmó.

Reunión de traspaso: Judith Marín y el giro en el Ministerio de la Mujer

La reunión se produce en un contexto político marcado por el cambio de orientación que tendrá el Ministerio de la Mujer con la llegada de Judith Marín.

La futura ministra —actual secretaria general del Partido Social Cristiano (PSC), colectividad que impulsó su nombre para el cargo— asumirá una cartera que, a diferencia de la actual administración, no formará parte del denominado “gobierno de emergencia” diseñado por José Antonio Kast.

Este giro es significativo: durante el gobierno de Boric, el Ministerio de la Mujer fue incorporado al comité político, en línea con la declaración del primer “gobierno feminista” en la historia de Chile.

La designación de Marín, vinculada a sectores evangélicos y con trayectoria en el activismo político religioso universitario —fue presidenta de los jóvenes evangélicos de la Usach—, anticipa un cambio de énfasis en los debates valóricos que han atravesado la cartera.

Tras la bilateral, Marín agradeció la disposición de Orellana y su equipo:

“Conocimos un poco más del estado actual del ministerio tanto internamente, como en materia legislativa y en aquellos programas que son de apoyo a las mujeres que para nosotros es sumamente relevante”, señaló.

Marín evitó hablar de aborto

La futura ministra detalló además que uno de los ejes del traspaso fue profundizar en la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, comprometiendo continuidad en ciertos aspectos, aunque con un enfoque distinto:

“Profundizamos en la implementación de la ley integral. Nuestro compromiso es avanzar en aquellas políticas públicas de real ayuda a la mujer, en seguridad, impulso económico, materia laboral, donde tenemos cifras de desempleo récord en estos últimos 15 años”, sostuvo.

Consultada por temas sensibles como el aborto, Marín optó por no ahondar en diferencias con la actual administración. “Tenemos un diagnóstico común que es avanzar por todas las mujeres de Chile”, dijo, evitando referirse a eventuales puntos de fricción en la agenda valórica.

“Desde el 11 de marzo podrán evaluar nuestro trabajo”, cerró.

La transición en el Ministerio de la Mujer se inscribe así en un cambio político más amplio, donde el contraste entre la actual administración y la entrante se hará evidente no solo en las prioridades programáticas, sino también en la posición institucional y simbólica de la cartera dentro del gabinete.