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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Parlamentarias oficialistas critican designación de Judith Marín (PSC) como futura ministra de la Mujer, generando controversia en la coalición gobernante. Diputadas como Cicardini (PS) y Cariola (PC) cuestionan su visión conservadora y oposición al aborto. En contraste, Partido Social Cristiano defiende a Marín, destacando su liderazgo y compromiso con las mujeres. La designación genera divisiones políticas, con llamados a la "sororidad" y acusaciones de falta de pluralismo y respeto.

Luego que parlamentarias oficialistas criticaran duramente la designación de Judith Marin (PSC) como futura ministra de la Mujer, desde el Partido Republicano y el Partido Social Cristiano salieron a respaldar a la docente, haciendo un llamado a la “sororidad”.

Los cuestionamientos provinieron principalmente desde mujeres del oficialismo. En ese contexto, la diputada Daniella Cicardini (PS) lamentó que “la próxima ministra de la Mujer sea alguien que relativice los derechos de las mujeres, que tenga una visión conservadora, que rechace el aborto; porque son luchas de mujeres que nos ha costado años poder conquistar y que evidentemente pone en duda los avances que hemos tenido las chilenas, precisamente en temas sensibles”.

En esa línea, la senadora electa sostuvo que “como socialistas vamos a estar vigilantes a que no existan retrocesos que afecten a nuestra sociedad, pero particularmente a las mujeres”.

Cariola tacha de “exorcista” a futura ministra de la Mujer

Por su parte, la diputada Karol Cariola (PC) fue aún más severa y calificó a Marin como una “exorcista”. “Es una ministra que parte de sus primeras declaraciones planteando la posibilidad de eliminar el Ministerio de la Mujer. ¿De qué ministerio estamos hablando? ¿De qué ministra estamos hablando?”, cuestionó.

Una ministra que de manera previa se ha manifestado y que incluso fue detenida en este Congreso Nacional por manifestarse en contra de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales. Ella tiene derecho a tener una opinión al respecto, pero como ministra de Estado va a tener que representar las políticas públicas que se han desarrollado y escrito de manera democrática, porque lo que no podemos aceptar es que se intente borrar con el codo lo que la democracia escribió con la mano”, agregó.

En una línea similar se manifestó la diputada Emilia Schneider (FA), quien afirmó que “parece una pésima señal que este ministerio tan relevante quede en manos del Partido Social Cristiano. Un partido que representa a la derecha más conservadora”.

“No vamos a permitir retrocesos en los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales, lo hemos dicho claramente y esta ministra tiene una trayectoria marcada de oponerse a los derechos de las mujeres y las diversidades sexuales. Por lo tanto, esperamos que el presidente Kast cumpla su promesa de no meterse en temas ‘valóricos’, porque eso fue lo que señaló en campaña, pero al parecer este nombramiento va en la dirección contraria”, subrayó.

Defensa del Partido Social Cristiano a Judith Marin

Desde la alianza del futuro Gobierno, en tanto, diversas figuras salieron en defensa de Marin, comenzando por parlamentarias de su propio partido. La presidenta del PSC, Sara Concha, destacó que la futura secretaria de Estado “es una mujer con mucho liderazgo” y que desarrollará su labor “de manera muy transversal”.

“Aquí hay que representar a todas las mujeres de nuestro Chile y, obviamente, resolver las problemáticas que hoy día enfrentan. Por ejemplo, cuando hablamos de empleabilidad, quienes principalmente son afectadas son mujeres, y en eso yo no vi a un gobierno feminista como este haciéndose cargo de estas problemáticas. Esperamos nosotros, a través de Judith Marin, representar realmente esas necesidades que las mujeres tienen y, por supuesto, resolverlas”, indicó.

Concha respondió a las críticas acusando un sesgo hacia quienes profesan la fe evangélica, asegurando que “nunca he visto este mismo cuestionamiento a alguna otra autoridad electa”. “Pero vamos a demostrar, a través del liderazgo que tiene Judith Marín, que hay necesidades que pueden ser representadas de forma transversal y con una mirada mucho más amplia”, afirmó.

Una postura que fue respaldada por la diputada Francesca Muñoz (PSC), quien valoró el nombramiento de Marin, señalando que “es una mujer con convicciones y que va a estar enfocada en lo que es el Gobierno de emergencia”, precisando algunas de las prioridades que tendría en su gestión.

“Por un lado, todo lo que es evitar la violencia intrafamiliar y, por otro lado, (…) todo lo que es crecimiento económico, el área laboral también de las mujeres es una tarea que está pendiente”, sostuvo.

Asimismo, lamentó las críticas provenientes desde la izquierda, asegurando que estas evidencian “un falso compromiso con el pluralismo, un falso compromiso con el respeto a todas las personas”.

Irarrázabal pide “sororidad”

Finalmente, quien también salió en respaldo de la futura ministra fue el diputado Juan Irarrázaval (Rep). Frente a los cuestionamientos, sostuvo que “uno esperaría, además, mayor sororidad en esos movimientos feministas radicales, para los que la gran Gabriela Mistral tenía una expresión muy dura”.

“Pero, efectivamente, mujeres hoy día, movimientos feministas hablando contra una mujer joven, profesional, profesora, que está dispuesta a representarlas, es algo que está fuera de toda lógica”, cerró.