Propuestas para el futuro de la Iglesia Católica chilena y autocríticas de parte de los obispos, fueron la tónica del X Sínodo de Santiago que cerró este lunes en la capital. En Rancagua, en tanto, los fieles rezaron por los sacerdotes en medio de las denuncias de “conductas impropias”.

Se cerró el X Sínodo de Santiago con algunas conclusiones sobre los pasos a seguir para la Iglesia en medio de la crisis que han generado los casos de acoso, abuso sexual y encubrimiento.

El obispo auxiliar de Santiago, Galo Fernández, dijo que los jóvenes han levantado un mensaje de cambio dentro de su institución que busca superar las estructuras que permiten los abusos de poder.

En el inicio de esta jornada de cierre, el obispo auxiliar de Santiago, Fernando Ramos, llamó a buscar en comunidad una solución a los problemas, sin apuntar con el dedo a responsabilidades personales.

Asimismo, en la misa de cierre, el arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, hizo una breve revisión de su vida sacerdotal en Chile, destacando algunas dificultades y logros de su trabajo.

En la catedral de Rancagua, en tanto, fueron entregadas a los fieles copias de la Oración del Sacerdote, en medio de las denuncias por acoso de parte de sacerdotes de dicha diócesis.

Se trata del párroco Luis Rubio, acusado de conducta sexual inapropiada por una feligresa y que fue revelado en un reportaje de Canal 13, en un nuevo escándalo que podría involucrar a más religiosos.

Rubio, de 54 años, es acusado de enviar fotografías en las que aparece desnudo a través de Facebook a una mujer que se hizo pasar por una adolescente de 16 años, en septiembre de 2017.

La feligresa de la parroquia de la localidad de Paredones, Elisa Fernández, afirmó haber denunciado el hecho ante el arzobispo Goic en 2017, antes de la visita del papa Francisco a Chile, pero éste nunca comenzó una investigación.