Internacional
Viernes 28 diciembre de 2018 | Publicado a las 08:25 · Actualizado a las 09:21
El euro cumple 20 a√Īos de su creaci√≥n consolidada como la segunda moneda del mundo
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

El 1 de enero se cumplen 20 a√Īos de la creaci√≥n del euro. La moneda se impuso en los mercados y carteras de valores y sobrevivi√≥ a su gran crisis, pero parece condenada a ser un coloso fr√°gil incapaz de lograr una mayor solidaridad europea.

Primero fue un instrumento virtual utilizado sólo por financieros, contadores y administradores, hasta que se materializó el 1 de enero de 2002, por lo que 340 millones de ciudadanos de 19 países (zona euro) comparten actualmente la misma moneda.

El Banco Central Europeo (BCE), que tomó las riendas de la política monetaria en 1999, presume de haber evitado una escalada de precios, a pesar de que la imagen de un euro inflacionario sigue siendo como una marca en su piel.

No obstante, la popularidad del euro est√° en su nivel m√°s alto. Una media del 74% de los ciudadanos de la zona euro cree que la moneda √ļnica ha sido beneficiosa para la Uni√≥n Europea (UE), y el 64% para su propio pa√≠s, seg√ļn sondeos publicados en noviembre por el BCE, y esto ocurre al mismo tiempo que los movimientos populistas anti-UE ganan terreno en todas partes del continente.

“El euro est√° anclado en la poblaci√≥n, incluso los partidos contrarios al sistema han tenido que reconocerlo”, como ocurri√≥ recientemente en Italia, destac√≥ Nicolas V√©ron, economista de los institutos Bruegel en Bruselas y Peterson en Estados Unidos.

El euro también ha impulsado el comercio intercomunitario, y es la segunda moneda más utilizada en todo el mundo, aunque muy por detrás del dólar estadounidense.

Deficiencias y divisiones

Pero a mediados del verano (boreal) de 2012, la joven historia de la moneda √ļnica casi se interrumpe y fue arrastrada por la crisis de deuda soberana que amenazaba con dislocar al sistema bancario.

Estos acontecimientos revelan las deficiencias originales de esta moneda: falta de solidaridad presupuestaria por la mutualizaci√≥n de la deuda, de las inversiones y, por lo tanto, riesgo de disparidades profundas entre las econom√≠as de la zona euro, a falta de un prestamista como √ļltimo recurso para los Estados en dificultades, etc.

Con la crisis griega, en particular, como tel√≥n de fondo, “el euro ha atizado los reproches rec√≠procos, por su parte los pa√≠ses latinos del sur atacan a los del norte por su ordoliberalismo (corriente del pensamiento econ√≥mico vinculada a la econom√≠a de mercado, desarrollada varias d√©cadas atr√°s en Alemania), y por otra los del norte a los latinos por su laxitud”, se√Īala Eric Dor, director de estudios econ√≥micos del IESEG (escuela de comercio internacional).

Mario Draghi, presidente del BCE, lograr√≠a apagar el incendio en aquel verano de 2012, afirmando que su instituci√≥n har√° “todo lo posible para salvar al euro”.

Desde entonces, el BCE cuenta con un programa para comprar, bajo ciertas condiciones, una cantidad ilimitada de deuda de un país atacado en los mercados. Un arma de disuasión hasta entonces nunca utilizada pero que sirvió para restablecer la calma.

Y, para detener al espectro de la deflaci√≥n, considerado como un veneno para la econom√≠a, el BCE ha recurrido a acciones sin precedentes, llevando sus tasas de inter√©s al nivel m√°s bajo y comprando sobre todo deuda p√ļblica desde 2015 a 2018, por un monto total de 2,6 billones de euros.

Sin embargo, a nivel pol√≠tico, poco o nada se ha hecho para corregir los defectos innatos de la divisa. Los 19 pa√≠ses a√ļn no tienen herramientas para corregir las disparidades de desarrollo o invertir para enfrentar los desaf√≠os econ√≥micos.

De la arcilla a los ladrillos

En los a√Īos 1990, “lo m√°s importante en Europa era, a nivel econ√≥mico, dotar al mercado √ļnico de una moneda √ļnica para poner fin a las variaciones significativas en el tipo de cambio entre (las divisas de) los pa√≠ses miembros, y a nivel pol√≠tico, acercar a Alemania reunificada a Europa occidental”, seg√ļn Gilles Moec, economista del Bank of America Merrill Lynch y exfuncionario del Banco de Francia.

Si bien estos argumentos fueron suficientes en aquella √©poca para “vender” el euro a la poblaci√≥n, desde entonces el edificio no ha logrado consolidarse.

De acuerdo a la reforma “m√≠nima” de la zona del euro anunciada en diciembre de 2018, los 19 pa√≠ses miembros s√≥lo lograron acuerdo sobre un instrumento presupuestario muy limitado.

Las ideas m√°s audaces -un ministro de Finanzas para la eurozona, o la creaci√≥n de un Fondo Monetario Europeo, entre otras- han sido descartadas en los √ļltimos 18 meses de negociaciones.

Por su parte, “el BCE se ha quedado un poco” tras estabilizar la moneda y el sistema bancario, advierte Moec.

Por su parte, el economista Nicol√°s V√©ron se muestra m√°s optimista. Para √©l, con el saneamiento bancario, las deudas p√ļblicas y la acci√≥n del BCE, el euro es ahora un “coloso con los pies de ladrillo m√°s que de arcilla”.

Tendencias Ahora