Nueva York e Illinois siguieron el ejemplo de California y decretaron el viernes una cuarentena para frenar el contagio del coronavirus, pero el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aún se niega a tomar una decisión similar a nivel federal.

La medida aísla a las mayores ciudades del país como Nueva York, Los Ángeles y Chicago, mientras los estados de Nueva Jersey y Connecticut anunciaron que se preparan a hacer lo mismo.

El gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ordenó el cierre de todos los comercios no esenciales desde el domingo de noche y prohibió todas las reuniones de cualquier número de personas, un día después de que el gobernador de California, Gavin Newsom, decretara el aislamiento en su estado.

“Estamos todos en cuarentena ahora”, dijo Cuomo en conferencia de prensa.

El número de muertos por COVID-19 en Estados Unidos más que se triplicó en tres días a un total de 216, con más de 16.600 infectados, según la Universidad Johns Hopkins.

Pero el Trump aseguró que está “ganando esta guerra”.

“No pienso que llegue el día en que creamos que sea necesario” decretar cuarentena en todo el país, dijo el presidente.

“Se hizo en California, se hizo en Nueva York, son dos epicentros (…) Pero si van al medio oeste o a otro sitio, allí ven todo por la televisión y no tienen los mismos problemas”, indicó.

Poco después, el gobernador de Illinois, J. B. Pritzker, anunció una cuarentena desde este sábado hasta el 7 de abril “para evitar la pérdida potencial de decenas de miles de vidas”.

El jefe del cuerpo de ingenieros del ejército estadounidense, Todd Semonite, dijo que trabaja para reconvertir más de 10.000 habitaciones de hotel y dormitorios comunes en Nueva York en hospitales temporarios para aliviar la carga de clínicas y sanatorios.

“Queremos pensar que podemos hacer esto en tres a cuatro semanas e intentaremos avanzar tan rápido como sea posible”, indicó.

El número de infectados en Nueva York subió a más de 7.000 el viernes debido al aumento de los tests, dijo Cuomo.

Todos los trabajadores en casa

La cuarentena obligatoria “es la medida más radical que podemos tomar”, dijo Cuomo.

“El 100% de la fuerza laboral debe quedarse en casa” en el caso de “servicios no esenciales”, señaló. “Habrá multas y puede haber cierres forzados de comercios que no cumplan. No estoy bromeando”, precisó.

El gobernador aseguró que los servicios esenciales seguirán funcionando. “Los almacenes precisan comida, las farmacias precisan medicamentos. Internet debe seguir funcionando. Cuando abres la canilla debe salir agua” y eso continuará siendo así, dijo.

La lista de comercios esenciales está siendo confeccionada. Cuomo dijo que incluye a los restaurantes que entregan comida a domicilio, ya que el servicio al público fue prohibido esta semana.

“Esto tendrá consecuencias negativas para la economía”, admitió, pero aseguró que es necesario para salvar vidas.

Las reuniones de cualquier número de personas no esenciales están prohibidas. Los neoyorquinos podrán hacer ejercicio a solas, pero no podrán por ejemplo jugar un partido de básquetbol, aclaró Cuomo.

El transporte público seguirá funcionando porque los trabajadores esenciales deben tener una manera de llegar al trabajo, pero llamó al resto de la población a no usarlo a no ser que sea “urgente y absolutamente necesario”.

“El estado de Nueva York está en pausa”, afirmó.

El gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, dijo que hará lo mismo posiblemente desde este sábado.

“Apretaremos aún más las tuercas. No tenemos otra opción. Tenemos que hacer cumplir agresivamente el distanciamiento social”, indicó al sitio NJ.com.

El gobernador de Connecticut, Ned Lamont, dijo que multará a los negocios no esenciales que permanezcan abiertos. “Es una medicina dura de tragar. Creo que es la medicina correcta”, dijo a periodistas.

En California, las personas deben quedarse en casa, pero las estaciones de gasolina, bancos, farmacias y lavanderías permanecen abiertas.

Frontera EEUU-México cerrada

Trump también anunció que Estados Unidos y México acordaron restringir los viajes no esenciales a través de su frontera desde el sábado.

La decisión, similar a la ya anunciada con Canadá, es necesaria para impedir “que se extienda la infección a nuestros agentes fronterizos, migrantes y al público en general”.

En el Congreso, los legisladores negocian un inmenso paquete de estímulo de emergencia de un billón de dólares para ayudar a los estadounidenses más afectados por el virus.

La versión revelada el jueves incluye una ayuda única de hasta 1.200 dólares para adultos que ganen menos de 99.000 dólares anuales, y miles de millones de dólares en garantías de préstamo para industrias afectadas por la crisis, incluidas las aerolíneas.

Wall Street tuvo una sesión volátil y finalizó su peor semana desde 2008 con un derrumbe de 4,6%.