Internacional
Martes 13 noviembre de 2018 | Publicado a las 07:44 · Actualizado a las 12:17
Se cumplen 40 a√Īos de Jonestown, la secta de Am√©rica del Sur cuyos 914 miembros se suicidaron
Por Verónica Reyes
La información es de Agence France-Presse
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El 18 de noviembre de 1978, 914 miembros de la secta del “Templo del pueblo” -tambi√©n conocida como “Jonestown”- murieron en la selva de Guyana, en Am√©rica del Sur, por voluntad propia o v√≠ctimas de uno de los m√°s dram√°ticos suicidios colectivos de la historia contempor√°nea.

No se dio ninguna verdadera explicaci√≥n, m√°s all√° de la acci√≥n emprendida por el “reverendo” Jim Jones sobre los fieles, de este salto a la muerte cometido por cientos de hombres, mujeres y ni√Īos, la mayor√≠a de los cuales eran negros estadounidenses pobres, que un d√≠a se fueron de California para construir un mundo ideal en la selva.

Cinco a√Īos antes de la tragedia, Jim Jones, un cuadragenario que entonces se presentaba como la reencarnaci√≥n de Lenin, Jesucristo y Buda, decidi√≥ transferir “la iglesia” que fund√≥ en San Francisco a la otrora colonia brit√°nica situada entre Surinam, Venezuela y Brasil.

En un terreno de 10.000 hect√°reas fund√≥ en 1973 “Jonestown”, una “sociedad aut√©nticamente socialista, por fin liberada de todo racismo, de todo sexismo y de toda forma de discriminaci√≥n contra los viejos”.

Agence France-Presse
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Su autoridad sobre sus discípulos, basada en una mezcla de cultura hippie y de vago socialismo, es incontestable. Pero exadeptos de la secta hablaron de drogas, de hambre y de sometimiento sexual.

Jim Jones les exig√≠a que trabajaran desde el alba hasta el anochecer seis d√≠as por semana. Y los somet√≠a a una “noche en vela” semanal, un extra√Īo ejercicio en el que deb√≠an tragar y hacer que sus hijos se tragaran un veneno falso. Para el l√≠der, el suicidio era la √ļnica salida a la guerra que el gobierno estadounidense declar√≥ un d√≠a contra √©l.

Fue en esta atm√≥sfera de sospechas que un miembro del Congreso estadounidense, Leo Ryan, desembarc√≥ el 17 de noviembre de 1978, a ra√≠z de las denuncias de los padres de los “fieles”. Al d√≠a siguiente, cuando se dispon√≠a a subir a su avi√≥n, fue asesinado junto a tres periodistas por hombres de Jim Jones.

Jeringuillas y veneno

Al mismo tiempo, Jones convenci√≥ a sus fieles de que Ryan era un agente de la CIA y de que “Jonestown” iba a ser asaltada por los Marines estadounidenses. Un registro de 45 minutos encontrado cerca de su cuerpo revel√≥ algunos detalles de los que la Agencia AFP inform√≥ el 9 de diciembre de 1978.

Agence France-Presse
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“‘No propongo que cometamos un suicidio sino un acto revolucionario’, afirm√≥ animando a los adultos a administrar el veneno a los ni√Īos con jeringuillas. ‘En mi opini√≥n, hay que ser bueno por los ni√Īos y los viejos; y tomar la poci√≥n como lo hac√≠an en la antigua Grecia, e irse tranquilamente"”, detallaba el registro.

“Una mujer pide a los fieles que se pongan en fila. Se empieza a o√≠r llantos de ni√Īos. Jones da muestras, de repente, de nerviosismo: ‘Morid con dignidad. No os deshag√°is en l√°grimas. ¬°Dejad esta histeria! Esto no es forma de morir para los socialistas-comunistas"”.

“Numerosas personas protestan. Una madre grita que acepta la muerte pero pide un indulto para su hijo (…)”.

“La hecatombe termina en una cacofon√≠a de aullidos y dolor, de gru√Īidos, de gritos de ni√Īos que agonizan y de protestas, mezcladas con los aplausos de los fan√°ticos de Jones”.

Varios centenares de adeptos huyeron a la selva. Algunos fueron capturados y abatidos u obligados a tomarse el veneno. En tanto, Jones fue encontrado con una bala en la cabeza, sin que se sepa si alguien lo mató o si se suicidó.

Papagayos y gorila

Enviado a “Jonestown” cuatro d√≠as despu√©s, el periodista de la Agencia AFP, Marc Hutten, describi√≥ escenas dignas de una “pel√≠cula de ciencia ficci√≥n cuyo tema ser√≠a el apocalipsis, rodado en decorado exuberante pero petrificado”.

“Desde el helic√≥ptero se ve√≠a una brusca eclosi√≥n de colores vivos, como un campo de flores. Eran las piezas de algod√≥n que vest√≠an a los cientos de cad√°veres (…)”, dijo.

https://allthatsinteresting.com
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El relato del reportero continu√≥ as√≠: “Las flores se convierten en cad√°veres y su olor, primero insidioso, se vuelve nauseabundo. Solo los sepultureros profesionales del ej√©rcito estadounidense avanzan entre los cuerpos hinchados”.

“De pie en medio de este amasijo de restos humanos, una percha, con dos papagayos que p√≠an como si nada hubiera pasado. M√°s all√°, una inmensa jaula de madera en la que yace el cad√°ver de un gorila, la mascota del ‘obispo’ loco, con el cr√°neo perforado por una bala. Otros animales murieron envenenados como su amo, pero dos o tres perros yerran todav√≠a por los pasillos del campamento, con el rabo entre las piernas (…)”.

Por √ļltimo, el periodista cerr√≥ su relato describiendo que vio “un peque√Īo puente de madera conduce hacia la casa del difunto jefe espiritual. Dentro, diez cuerpos tirados en algunas camas o por el suelo entre montones de libros y de dosieres. El soldado guyano que nos acompa√Īa dice: ‘hab√≠a negros y blancos. Ahora todos son negros"”.

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