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Lunes 23 abril de 2018 | Publicado a las 17:20 · Actualizado a las 17:38
Ortega y Murillo: las claves de las protestas contra la pareja que gobierna Nicaragua
Publicado por: Diego Vera La información es de: Agence France-Presse
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El presidente nicarag√ľense Daniel Ortega, un l√≠der de la revoluci√≥n de 1979 que levant√≥ la bandera de los oprimidos, ha gobernado su pa√≠s de la mano de su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, con un poder casi absoluto que ha sido desafiado por una nueva generaci√≥n de j√≥venes.

√Čl, un exguerrillero de 72 a√Īos admirador del Che Guevara; ella una poetisa exc√©ntrica de 66 a√Īos -ataviada de pulseras y pa√Īuelos- que se ha convertido en el poder detr√°s del trono.

Estudiantes universitarios tomaron las calles en varias ciudades de Nicaragua desde el 18 de abril, con protestas que pusieron en entredicho el hist√≥rico control de las movilizaciones sociales que han tenido Ortega y su Frente Sandinista de Liberaci√≥n Nacional (FSLN, izquierda) los √ļltimos 40 a√Īos.

Paradójicamente, Ortega desde la oposición (1990-2006) impulsó jornadas violentas de protesta con los sindicatos sandinistas para repudiar medidas económicas y arrancar concesiones a los gobiernos de turno.

“Conspiraci√≥n de la derecha” ha proclamado sobre las protestas el mandatario, quien, junto a Murillo, encabeza un gobierno que ambos definen como “cristiano, socialista y solidario”.

Vida revolucionaria

Ortega nació el 11 de noviembre de 1945 en el pueblo minero de La Libertad (centro) en el seno de una familia católica, y de joven abandonó la universidad para integrarse a la lucha contra la dinastía de los Somoza.

Gobern√≥ por primera vez al frente de la Revoluci√≥n Sandinista que derroc√≥ al r√©gimen somocista en 1979 con apoyo de Cuba y la Uni√≥n Sovi√©tica, en medio de una guerra contra la guerrilla de los “contras” apoyadas por Estados Unidos, un conflicto que dej√≥ unos 35.000 muertos hasta 1990.

El exguerrillero marxista, tras perder las elecciones de 1990 ante Violeta Barrios de Chamorro, se despojó del uniforme verde olivo y adoptó la indumentaria de paisano como líder de la oposición.

Tras su retorno al poder en 2007 se ali√≥ al empresariado, con el que ha cogobernado los √ļltimos 11 a√Īos, en un modelo que llama de “di√°logo y consenso”, aunque ha excluido a otros sectores.

Tras reelegirse en 2011, gracias a una maniobra legal, Ortega ha dejado el poder prácticamente en manos de Murillo, su portavoz oficial y a quien convirtió en su vicepresidenta en las elecciones de 2016.

Los dos mantienen control férreo sobre todas las instituciones del Estado: el Ejército, la Policía, el Congreso y el tribunal electoral.

Principios olvidados

Sus excompa√Īeros de partido le acusan de desvirtuar los ideales del sandinismo, de ejercer el poder de forma autoritaria y de nepotismo, al compartir el poder con su esposa mientras sus hijos son due√Īos o dirigen medios de comunicaci√≥n oficialistas y algunos ocupan cargos p√ļblicos.

“En la d√©cada de los a√Īos 80, Ortega era parte de un proyecto de cambio revolucionario, ahora es un capitalista enamorado del poder, dedicado a acrecentar sus privilegios, sus fortunas y los de su clase”, coment√≥ a AFP la exguerrillera M√≥nica Baltodano, quien renunci√≥ al FSLN en el 2000.

“Antes el poder era para la gente, hoy es para su familia y sus allegados. Defiende ese poder con los mismos instrumentos de la dictadura somocista: pactos con la oposici√≥n, lo m√°s reaccionario de las jerarqu√≠as eclesi√°sticas y el gran capital”, critic√≥ Baltodano.

Dedicada a escribir las memorias de la gesta revolucionaria, Baltodano mencion√≥ que Ortega “miente, descaradamente: grita contra el neoliberalismo y defiende sus pol√≠ticas neoliberales masacrando a los j√≥venes”.

El mandatario es el m√°ximo l√≠der del FSLN al que se integr√≥ en 1963, y sus allegados lo describen como un hombre pragm√°tico y un h√°bil pol√≠tico, cercano a los l√≠deres de la izquierda latinoamericana como Nicol√°s Maduro, Ra√ļl Castro y Evo Morales.

Poder compartido

Pero su imagen se deterioro tras las acusaciones de abuso sexual que le hizo en 1998 su hijastra Zoila América, actualmente exiliada en Costa Rica tras acusar a su madre (Murillo) de perseguirla políticamente.

La cara p√ļblica del gobierno es Murillo, madre de nueve hijos, seis de ellos de Ortega, y a quien personas allegadas le reconocen una gran capacidad de trabajo.

Ortega también tiene un hijo de una relación previa.

La vicepresidenta nació el 22 de julio de 1951 en Managua, donde se formó como educadora en la Universidad Autónoma de Managua.

En su juventud integró un movimiento llamado Gradas, de artistas y poetas opuestos a la dictadura, antes de sumarse de lleno al FSLN en 1969, donde conoció a Ortega.

La poetisa Gioconda Belli, quien fue su amiga en los a√Īos de lucha contra Somoza, la describe como “superticiosa”, encantadora y compleja.

Ella rega√Īa a los funcionarios p√ļblicamente en sus alocuciones diarias, en las que informa del clima, sismos, erupciones volc√°nicas, el santoral del d√≠a y festividades religiosas en todo el pa√≠s.

Tras el estallido de las protestas hace cinco d√≠as, Murillo se encarg√≥ de dar la cara por el gobierno en un principio, hasta que Ortega hizo el s√°bado pasado su primer pronunciamiento p√ļblico.

Estallido de las protestas

La reforma al sistema de pensiones que administra el Instituto Nicarag√ľense de Seguridad Social (INSS) fue firmada el 16 de abril y publicada en La Gaceta (diario oficial) dos d√≠as despu√©s, ese mismo d√≠a estallaron las protestas.

“Son medidas sumamente importantes para asegurar la confianza, la estabilidad y bienestar” del pa√≠s, afirm√≥ la vicepresidenta y portavoz oficial, Rosario Murillo, al justificar la medida el d√≠a de su firma.

Las medidas buscan “mejorar el balance financiero del sistema de pensiones” para enfrentar un d√©ficit de m√°s de 76 millones de d√≥lares, explic√≥ el INSS.

La reforma habría aumentado de 19% a 21% el aporte patronal al régimen de seguridad integral, que abarca invalidez, vejez, muerte, enfermedad y maternidad.

Posteriormente tendría aumentos graduales hasta alcanzar 22,5% en 2020.

Las cotizaciones de los trabajadores se habrían incrementado de 6,25% a 7% sobre el salario mensual, mientras que la cuota del Estado aumentaba de 0,25% a 1,25%.

El INSS también debía deducir a los jubilados 5% de su pensión para cubrir su atención médica.

La vicepresidenta dijo que la edad de jubilaci√≥n se mantendr√≠a en 60 a√Īos, y en 750 las semanas de cotizaci√≥n.

Fuente de corrupción

Seg√ļn los estudiantes que iniciaron las manifestaciones el 18 de abril pasado, el INSS ha sido saqueado por el gobierno del presidente Ortega, que lo ha usado para financiar todo tipo de gastos, incluso personales.

“Antes de Ortega el INSS operaba con super√°vit, hoy estamos con d√©ficit“, coment√≥ el estudiante Clifford Ram√≠rez, de la Universidad Tom√°s Moro, que particip√≥ desde el inicio de las protestas.

Datos oficiales indican que el instituto mantenía hasta 2007 un superávit de más de 32,6 millones de dólares al cambio actual, cifra que se convirtió en un déficit de más de 76 millones de dólares a la fecha.

“Ese dinero se ha desviado en corrupci√≥n, han financiado fiestas, viajes y hoy d√≠a el seguro no tiene capacidad ni de comprar medicamentos”, reclam√≥ Ram√≠rez.

A su juicio, la reforma busca que la poblaci√≥n contribuya a “recuperar el dinero desviado”.

Marcha atr√°s

Frente a la oposición general que despertó la reforma, el presidente Daniel Ortega anunció el domingo pasado que la medida había sido revocada por una resolución de la directiva del INSS.

“Esta resoluci√≥n que estoy dando a conocer en estos momentos, que acaba de aprobarla el Consejo Directivo de la Seguridad Social, lo que est√° haciendo es revocando (…) la resoluci√≥n anterior del 16 de abril, que fue la resoluci√≥n que sirvi√≥ como detonante para que se iniciara toda esta situaci√≥n de protesta”, dijo Ortega al anunciar la decisi√≥n.

El mandatario adelantó que convocaría a una mesa de diálogo con participación del arzobispo Leopoldo Brenes para elaborar una nueva propuesta de reforma del INSS.

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