Señor Director:

En medio del anuncio del gabinete del Presidente electo, la noticia terminó siendo la caída del ministro de Minería, Santiago Montt, antes de asumir.

¿La causa? No solo un nombre cuestionado, sino un error grave de comunicación política: fallar en quién anuncia, cuándo y desde dónde.

El hecho de que una empresa privada se adelante al Presidente electo, enviando un comunicado corporativo confirmando el nombramiento y permitiendo que el propio designado agradezca el cargo antes del rito republicano, es una anomalía.

Al hacer esto, la empresa no solo informó una renuncia, sino que intentó pautear al Ejecutivo.

Desde ese instante, el problema dejó de ser el eventual conflicto de interés del candidato y pasó a ser el control del relato.

Esto obligó al Presidente electo a reordenar la agenda para marcar autoridad y cortar cualquier señal de conducción desde el mundo empresarial.

Cuando la comunicación se gestiona mal, la política falla. Perder el control del relato es, casi siempre, el primer paso para perder el poder.

Nicole Morandé
Socia directora Con-fluencia Asuntos Públicos y Comunicaciones Estratégicas