Artes y Cultura
Jueves 16 agosto de 2018 | Publicado a las 13:10
Crítica de Teatro: "Chaika", un imperdible de verdad
Publicado por: Leopoldo Pulgar
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Pocas veces un montaje teatral tiene tan merecido ser considerado un ‚Äúimperdible‚ÄĚ, como ocurre con esta brillante propuesta de Tita Iacobelli, actriz y marionetista chilena, y Natacha Belova, destacada artista rusa-belga.

Tres opciones utilizan las directoras para desarrollar este relato que tiene como referencia La gaviota, del dramaturgo ruso Anton Chéjov.

La impresionante imagen que proyecta una m√°scara con el rostro de Iacobelli, construida por Belova, que caracteriza a una actriz de edad avanzada, en plena crisis.

El vertiginoso e increíble diálogo entre Iacobelli y la marioneta, como si fueran siameses, pero con vidas absolutamente independientes, distintas en edad y pensamiento.

Un tercer factor es el trabajo de la actriz que transmite a la marioneta tal calidad en el movimiento que hace olvidar que se está utilizando un recurso técnico.

Chaika
“Chaika” | Andrea Serrano

La obra, que pudo llegar a escena gracias a un Fondart Regional 2018, se inici√≥ el a√Īo 2015, luego que ambas artistas encabezaran un laboratorio de investigaci√≥n sobre la marioneta contempor√°nea.

Visualidad y verbalidad

Aunque este unipersonal tiene un fuerte componente visual en su origen y desarrollo, igual de potente es la importancia que las realizadoras le asignan al texto.

No podría ser de otra manera: visualidad y verbalidad aluden a Arcadina, personaje central de La gaviota, una actriz en crisis que, en esta propuesta, quiere despedirse de los escenarios con la obra de Chéjov.

Y como ya no tiene las habilidades físicas ni la memoria que se requieren, todos sus intentos reflejarán dolor y frustración, y un desesperado deseo por no abandonar el estatus de gran artista.

De este modo, la actriz vieja y la joven (marioneta y manipuladora) entablarán una lucha dialéctica sobre el quehacer escénico, la necesidad de retirarse a tiempo y cómo enfrentar la angustia y el placer de hacer arte.

La Arcadina de Chaika no disfruta de la vida que Chéjov le permite al original, pese a que ésta sobrevive en un ambiente social decadente.

Aquí busca derroteros que la alejen de su realidad, de la vejez, de las postrimerías de su carrera y la acerquen a Nina, el personaje joven, baluarte de la esperanza y de la fe en la vida.

La marionetista la trata con cari√Īo, le explica, la contradice y juega con sus propias emociones en una relaci√≥n que se mueve entre realidad y ficci√≥n.

Chaika
“Chaika” | Michael G√°lvez

En ese intercambio entre personajes y actrices la obra nace, muere y revive muchas veces, gira alrededor del escenario, vuela hacia otras esferas escénicas.

Se asumen como posibles gaviotas cuyos destinos no siempre ser√°n la libertad, como le puede ocurrir a cualquier persona.

Y todo con la ironía y el humor a flor de piel, con ingenuidad y profundidad en la conducta y en el gesto corporal siempre fino y expresivo.

Siempre con la marioneta y la actriz en una simbiosis, como canales de universos desconocidos que se encuentran en una de las obras más conmovedoras por su calidad artística y humana.

Anfiteatro Bellas Artes. Parque Forestal s/n. S√°bado 11, domingo 12, viernes 17, s√°bado 18, domingo 19, 20.00 horas. Entrada a la gorra.

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