Artes y Cultura
Jueves 01 agosto de 2019 | Publicado a las 20:49
Paulina Urrutia: "El arte debe operar con una lógica orientada al desarrollo social"
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La ex Ministra de Cultura, eval√ļa desde el otro extremo de la administraci√≥n del arte (a cargo del Teatro Camilo Henr√≠quez) d√≥nde fueron a parar las decisiones estatales en materia de generaci√≥n de audiencias y espacios. ‚ÄúEl gran paso que dimos fue convencer a este pa√≠s acerca de la necesidad de crear infraestructura cultural a nivel nacional‚ÄĚ, sostiene.

Por Carlos Salazar

Desde que fue ministra presidenta del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes durante el primer Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, el recorrido de la actriz Paulina Urrutia la llev√≥ ‚Äďpor el camino de la interpretaci√≥n- de vuelta al otro extremo de la esfera cultural institucional. Hoy como directora art√≠stica del Teatro Camilo Henr√≠quez, administra el programa de esta legendaria sala emplazada en el edificio del C√≠rculo de Periodistas de Chile.

El malabarismo para llenar salas sigue siendo un trabajo de tiempo completo, pero asegura que se est√°n cosechando frutos de una gesti√≥n estatal que creci√≥ en espacios para acceder a la cultura, apoyo a nuevas disciplinas y exponencialmente en la formaci√≥n de audiencias a quienes estaban dirigidas gran parte de las gestiones culturales de las √ļltimas dos d√©cadas, incluida la cartera que ejerci√≥ entre 2006 y 2010. ‚ÄúEstoy muy contenta porque, poco a poco, el gran paso que dimos fue convencer a este pa√≠s acerca de la necesidad de crear infraestructura cultural a nivel nacional. Hoy, desde la administraci√≥n de un teatro como el Camilo Henr√≠quez, veo c√≥mo funcionan estas alianzas entre distintos espacios y c√≥mo se van conformando justamente estos requerimientos. Las salas peque√Īas como las nuestras pueden optar a tener la mayor cantidad de estrenos posibles y los espacios m√°s grandes, con su financiaci√≥n pueden permitirse un mayor acceso de la ciudadan√≠a a esta oferta‚ÄĚ, destaca Urrutia en medio del celebrado Ciclo de Nuevas Directoras que, desde julio, re√ļne a realizadoras consagradas y nov√≠simas.

Esta serie de obras que abarc√≥ ‚ÄúLa Torre‚ÄĚ de Stephie Bast√≠as, ‚ÄúDi√°logos en torno a la belleza‚ÄĚ de Ana Luz Ormaz√°bal y ‚ÄúRecuerdos incompletos de un reloj‚ÄĚ de Coca Duarte; tres narrativas diferentes, con enfoques comunes, pero desarrollos anclados en diversas est√©ticas y planos hist√≥ricos. Antes de esto, la sala de Amunategui recibi√≥ un ciclo de autores dedicado a Carla Z√ļ√Īiga con ‚ÄúEl amarillo sol de tus cabellos largos‚ÄĚ de la Compa√Ī√≠a La Ni√Īa Horrible y ‚ÄúYo tambi√©n quiero ser un hombre blanco heterosexual‚ÄĚ de la Compa√Ī√≠a teatro del Antagonista donde se visibilizaron obras sobre la marginalidad y la necesidad de ser parte del poder y no su v√≠ctima.

Urrutia dice que esta programaci√≥n ha movilizado a un p√ļblico que siente una conexi√≥n con una curatoria teatral editorializada y no de obras tem√°ticas reunidas en temporadas que olfatean las tendencias. ‚ÄúSe ha producido un curioso efecto de fidelizaci√≥n con un p√ļblico que no solo va en busca de una buena obra, sino que va siguiendo lo que le interesa ver e incluso le es fiel a autores y referentes‚ÄĚ, agrega.

‚ÄúUn teatro lleno de sentido y de visi√≥n‚ÄĚ

Sobre la convocatoria de estas mujeres autoras y directoras, explica que rondaban en la escena teatral una serie de obras que viv√≠an una segunda vida con remontajes muy exitosos. Todos ten√≠an poco tiempo de exhibici√≥n y exig√≠an una nueva oportunidad en una sala c√©ntrica y con capacidad. ‚ÄúRealizamos esta convocatoria en la que ofrecimos a estas compa√Ī√≠as esta vitrina. En ella, nuestra sala cobra s√≥lo un 30% de los tickets vendidos. La sala Camilo Henr√≠quez es la √ļnica que lo hace, tambi√©n suele pasar en algunos festivales, pero esta l√≥gica no es la de hacer negocio sino la de ofrecer posibilidades de sustentabilidad a creaciones muy buenas que lo merecen. La gente espera alianzas en beneficio del p√ļblico y no competencia cuando se trata de la cultura. Competencia comercial hay en todas partes, pero el arte debe operar con otras l√≥gicas orientadas a la ciudadan√≠a y el desarrollo de la sociedad‚ÄĚ, se√Īala.

A continuaci√≥n destaca c√≥mo inciden estas obras de joven dramaturgia femenina en este entorno cultural. En el caso de ‚ÄúLa Torre‚ÄĚ, define entusiasmada las nuevas miradas de una autora con mirada fresca. ‚ÄúEl teatro de Stephie Bast√≠as es realmente un lujo. ‚ÄúLa Torre‚ÄĚ es un montaje espectacular. Impresionante en su manejo esc√©nico, con actuaciones extraordinarias que est√°n puestas al servicio de una obra de terror. Hemos quedado fascinados de que esta chica de apenas 26 a√Īos sea capaz de crear un dialecto que juega con la traducci√≥n simult√°nea, lo que pasa en escena y lo que te transmite al mismo tiempo‚ÄĚ, dice sobre un g√©nero que asegura s√≥lo haber visto en el cine.

Sobre ‚ÄúDi√°logos en torno a la belleza‚ÄĚ de Ana Luz Ormaz√°bal, una consagrada en su propia √≥pera y antim√©todo, la directora considera que mezcla el teatro perform√°tico y la ficci√≥n pura en una conferencia dedicada a la cuesti√≥n de la belleza a cargo de actores de la Universidad de Chile. ‚ÄúEst√° tan bien ejecutada que sacude al espectador en un juego permanente del lenguaje y la historia que enlaza muy bien con las otras dos obras‚ÄĚ, cree. En ‚ÄúRecuerdos incompletos de un reloj‚ÄĚ, de Coca Duarte, la ficci√≥n est√° basada en un testimonio de un ex agente represor de la dictadura que recrea el momento m√°s oscuro de nuestro pasado reciente a partir de un objeto que reconstruye su relaci√≥n con su hija y el pa√≠s del que fue parte. ‚ÄúSi te fijas, en cada caso hay teatro contempor√°neo, teatro chileno y visiones sobre el escenario que, sin embargo, son totalmente distintas. Con gran riqueza en la ejecuci√≥n de mujeres muy, muy talentosas y de una visi√≥n ampl√≠sima‚ÄĚ, observa Paulina Urrutia.

Visiones de mundo que siguen ampli√°ndose con el pr√≥ximo estreno de ‚Äú2118, Tragedia Futurista‚ÄĚ de La Patogallina en septiembre para dar abasto de un p√ļblico que regresa al teatro en busca de conexi√≥n con su entorno y su historia, insiste la ex ministra. ‚ÄúLa oferta teatral en general en Chile est√° sabiendo leer muy bien a la comunidad y eso es algo muy gratificante desde la programaci√≥n. No es un teatro encerrado en s√≠ mismo, mir√°ndose el ombligo. Est√° creando arte para entregarlo al p√ļblico y este, a su vez, quiere vivir emociones de manera colectiva. El teatro lo que est√° haciendo es hacernos comprendernos y mirarnos no solo desde lo individual. El teatro chileno est√°, m√°s que nunca, lleno de sentido y de visi√≥n‚ÄĚ, reflexiona Urrutia.

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