Notas
Ese extra√Īo pa√≠s llamado Santiago
Publicado por: √ďscar Valenzuela
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Foto: Skellig2008 (CC)

Foto: Skellig2008 (CC)

El domingo 19 de diciembre emprendí un viaje a otro país. Aunque no lo crean fui en bus y me demoré unas 6 horas en llegar a mi destino.

Apenas llegu√© me di cuenta de que era un lugar distinto, porque mi arribo fue a eso de las 6 de la ma√Īana y ya estaba gran parte de la ciudad despierta. La locomoci√≥n colectiva ya corr√≠a. Las micros son grandes y algunas tienen un agregado en su parte posterior, se detienen en unos paraderos verdes y las personas hacen fila para subirse a ellos, algo que en mi pa√≠s no se ve.

El pa√≠s al que llegu√© goza de tener un metro. S√≠, un tren subterr√°neo, el que en horas de la ma√Īana va lleno, en medio del calor. Las estaciones son raras. En ellas se ven obras de arte, hay televisores plasma y LCD, unos ventiladores que tiran viento h√ļmedo y guardias que visten de amarillo, los que te llaman a no traspasar la l√≠nea (tambi√©n amarilla) antes de que lleguen los carros.

Eso sí, los guardias de amarillo no tienen muy buena disposición para atender consultas.

Para viajar tienes que tener una tarjeta que llaman ‚ÄúBIP!‚ÄĚ y que efectivamente suena as√≠ cuando accedes a la locomoci√≥n. El metro es r√°pido. No es muy c√≥modo pero funciona, aunque sea dif√≠cil encontrar un lugar donde sentarse.

El metro pasa por una estaci√≥n que se llama ‚ÄúBaquedano‚ÄĚ. Nunca antes hab√≠a estado ah√≠ pero s√≠ sab√≠a que en este pa√≠s, las personas celebran sus triunfos en ese lugar, al que llaman Plaza Italia. Es grande, hay que decirlo, y apenas uno se asoma por las escaleras de la estaci√≥n del metro, ve que las calles son m√°s anchas. Nunca hab√≠a visto avenidas de 4 y hasta 5 pistas. En mi pa√≠s de origen a lo m√°s hay una avenida de 3 pistas.

Otra de las estaciones del metro se llama ‚ÄúLa Moneda‚ÄĚ y dicen que ah√≠ se gobierna este extra√Īo pa√≠s. Es una casa muy grande, de un color blanco tirando para crema cuando se le ve de lejos. Dicen que por ah√≠ se pasea la √©lite de este pa√≠s, aunque nunca he visto a ninguno de ellos. S√≥lo por la televisi√≥n.

Este pa√≠s es raro. La gente no te mira bien, todos te ven con desconfianza, como si fueras a quitarles algo. Las personas no te miran al pasar en la calle y muchos te pasan a llevar cuando caminas por la vereda. Las colas son pan de cada d√≠a, hora, minuto y segundo, teniendo que agregarte al final de una cada vez que quieres lograr algo, ya sea comer, comprar un remedio, subir a la micro, entrar al metro, cargar el tel√©fono celular o tomar un helado… as√≠ es ac√°.

En los locales comerciales nadie te saluda. No te dicen ‚Äúbuenos d√≠as‚ÄĚ, sino que te preguntan de inmediato ‚Äúqu√© quiere‚ÄĚ sin cordialidad, y esperan que todo sea lo m√°s r√°pido posible sin disfrutar de esos peque√Īos momentos que a veces regala la vida.

Este sitio es muy grande. Dicen que París cabe 6 veces en este lugar, yo diría que tal vez es mucho más grande de lo que uno cree. Eso sí, no me quejo, también tienen plazas muy grandes y las personas que ya no dan más por el ritmo del lugar caen desfallecidos bajo los árboles sin que nadie los mire.

En realidad, nadie se mira.

Y tienen un r√≠o. Es chico eso s√≠, no como el de mi pa√≠s. El de mi pa√≠s es grande e imponente y se llama r√≠o B√≠o-B√≠o. El de ac√° se llama Mapocho, es feo y hediondo… por lo que supe a pesar de ser tan peque√Īo en comparaci√≥n al de mi pa√≠s, da bastantes problemas y si pudieran eliminarlo, lo har√≠an.

Cuando viaj√© me dijeron que podr√≠a ver la cordillera de Los Andes. Nunca la pude ver. Hab√≠a una extra√Īa capa de color gris que me imped√≠a la visi√≥n. ‚ÄúSmog‚ÄĚ le dicen y por lo que averig√ľ√©, es malo para la salud y la producen los autos y veh√≠culos en general. Pese a ello todos quieren tener un auto, a pesar de lo mal que le hace a las personas.

Trat√© de encontrar un animal, pero pr√°cticamente no los vi. S√≥lo palomas en las plazas y el √ļnico caballo estaba en una publicidad del metro. Otra cosa: el sol pega fuerte, aunque me contaron que en invierno hace mucho fr√≠o y cuando llueve un poquito se inundan altiro. Nada comparable a mi pa√≠s, donde llueve por 3 y hasta 4 d√≠as seguidos a veces y donde la gente est√° tristemente acostumbrada a inundarse sin esperar ayuda.

Ac√° parece que no sufrieron mucho con el terremoto. Trat√© de buscar da√Īos en edificios de altura o construcciones antiguas y saqu√© dos conclusiones: o el terremoto fue muy leve ac√° o repararon muy r√°pido los da√Īos, algo que en mi pa√≠s la gente todav√≠a a√Īora.

Nunca supe como se llamaba. S√≥lo lo supe cuando ya pasaba por la frontera. Mientras viajaba por una gran carretera vi un cartel verde, de esos que tambi√©n hay en mi pa√≠s, que dec√≠a ‚ÄúL√≠mite Regi√≥n Metropolitana‚ÄĚ. Ah√≠ supe que el lugar que visit√© se llama Santiago, el que -dicen- tambi√©n es parte de mi gran pa√≠s, aunque no s√© si debo creerlo o no, pues la diferencias son muchas en relaci√≥n a otros lugares que he visitado. Es muy distinto al pa√≠s donde vivo el d√≠a a d√≠a.

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