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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Una mujer en Rusia llamó desesperada a un equipo de rescate para salvar a su gato Joy, quien se encontraba dentro de la lavadora en pleno ciclo de lavado. La dueña encendió el artefacto sin percatarse de la presencia de su mascota, hasta que escuchó sus maullidos. Siguiendo las recomendaciones del equipo, lograron liberar al gato empapado, secarlo y tranquilizarlo.

Una mujer llamó desesperada a un equipo de rescate para ayudar a su gato que estaba al interior de su lavadora . La mujer puso en marcha el artefacto sin notar que su mascota estaba dentro.

El curioso caso lo dio a conocer el servicio de búsqueda y rescate SpasRezerv de Rusia a través de su cuenta de Telegram. En una breve publicación contaron que una mujer los llamó desesperada para rescatar a su mascota Joy de la lavadora.

De acuerdo a su explicación, no notó que su gato se había acostado sobre la ropa, y solo a raíz de sus maullidos notó que estaba girando en el artefacto.

Mujer encendió su lavadora y no notó que su gato estaba dentro

Alrededor de las ocho de la noche del 12 de febrero recibimos un llamado difícil de creer a la primera: ‘mi gato Joy se está lavando dentro de la lavadora con agua’“, escribieron.

“Mientras nos vestíamos a toda prisa, nos pusimos en contacto con la dueña del gato y le recomendamos urgentemente abrir ligeramente el compartimento del detergente para permitir la entrada de aire y retirar de inmediato la válvula de desagüe en la parte inferior de la máquina”, escribieron.

SpasRezerv añadió que esas acciones de la dueña “funcionaron parcialmente”, ya que el nivel de agua bajó y el gato pudo respirar mejor.

Una vez llegaron al lugar, todo resultó perfecto. “Hicimos un esfuerzo y abrimos la puerta de la máquina”, indicó.

El animal salió por su cuenta empapado y le prestaron ayuda secándolo con toallas. Al pasar los minutos, se calmó.

Joy tembló un poco, pero rápidamente volvió a la normalidad e incluso comió. La dueña contó que a Joy no le gusta el agua“, agregaron sobre la anécdota.