Sociedad
Domingo 14 octubre de 2018 | Publicado a las 16:09
Fraternidades estadounidenses: la verdad más allá de lo que has visto en películas y series
Publicado por: Camila Álvarez
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Todos los presidentes estadounidenses, a excepción de Barack Obama, fueron hermanos de alguna fraternidad. Steven Spielberg, el famoso cineasta incluye el emblema de la suya en todas sus películas y sin duda, Hollywood las ha puesto como el emblema de la vida universitaria norteamericana.

Fiestas desenfrenadas, ritos de iniciación, hermandad a prueba de cualquier cosa y mucho alcohol es como conocemos a estas particulares sociedades, pero cuál es el origen y por qué calan tan profundo en sus miembros.

Más que una sociedad

Probablemente son una de las cosas más auténticas de norteamérica, conectan con uno de los espíritus americanos más relevantes, el asociacionismo. Quien entra en el círculo de contacto de estas “frats”, vivirá en sus enormes casas que podrían incluso tener un jacuzzi a disposición y aprovechará la ventajas de ser un “hermano” para siempre, ya que le brindará la red de contactos de la que será parte toda la vida.

Según la revista Rolling Stone, tener una media de 3.7 como nota académica (de un máximo de 4.0 que equivale a A) y haber pertenecido a una fraternidad en un puesto relevante, ayudará mucho más para ingresar a una lugares como Goldman Sachs, uno de los grupos de banca de inversión más grandes del mundo, que haber sido un alumno con promedio 4.0, pero no haber sido parte de ninguno de estos grupos.

Son más de 100 las fraternidades o hermandades para las mujeres, las que están distribuidas en las universidades estadounidenses, donde cerca de 9 millones de estudiantes reciben el mensaje de que son parte de una élite, una que a menudo pasa por un rito de iniciación que podría llegar a ser tan rudo que causaría su muerte.

Nacen a partir de la necesidad de celebrar y promover la excelencia en las humanidades y las ciencias o al menos, eso declara Phi Beta Kappa, la primera de todas que se forjó en Virginia y que 240 años después, puede ostentar que por sus sedes pasaron 17 presidentes americanos o más de 140 afortunados ganadores del Nobel, entre otros logros.

Pero, más allá de eso, nacen como organizaciones que contribuyen con causas altruistas y filantrópicas, cuyos miembros se asocian libremente para obtener beneficio mutuo, ya que terminan siendo una plataforma profesional y política para sus integrantes.

El lado oscuro tras las letras griegas

Si bien no existe una versión oficial sobre porqué se utilizan letras griegas, éstas serían referencias a sus virtudes. Con algunas excepciones, las fraternidades o hermandades americanas cuelgan estas letras que simbolizan su nombre y es algo que les acompaña toda la vida.

Protagonistas de fotos que muestran la buena relación de los hermanos y recuerdos que nunca olvidarán, también son el reflejo de la selectividad al elegir a sus miembros, que pasan por la ceremonia de iniciación que en algunos casos, puede tener consecuencias fatales.

Ese fue el caso de Tim Piazza, un joven estudiante de la Universidad Estatal de Pensilvania que junto a otros 13 aspirantes a la fraternidad Beta Theta Pi participó a sus 19 años de un evento de este tipo que los incitaba a consumir bebidas alcohólicas en exceso, en un país donde sólo se puede consumir alcohol después de los 21 años.

El resultado fue la muerte de Tim, luego de caer por las escaleras del sótano de la casa de la fraternidad, sin embargo, sus compañeros no le prestaron atención y sólo llamaron a la ambulancia 12 horas después, consignó en 2017 El País.

Sin embargo, su caso no es el único, se registraron 70 muertes de estudiantes atribuidas a su participación en fraternidades desde 2000, lo que no incluye quienes murieron en situaciones consideradas como “accidentes”, indicó la cadena británica BBC.

Los duros procesos de selección se realizan en el “rush week”, la semana en la que las fraternidades fichan a sus nuevos miembros. En esta instancia, son entrevistados rigurosamente sobre su presente, pasado y futuro, pero también se realizan las famosas novatadas que pueden tener resultados nefastos.

El periodista de Bloomberg, John Hechinger, escribió Un verdadero caballero: la promesa incumplida de las fraternidades de EE.UU, una investigación de dos años sobre las fraternidades y declarando que estas “cada vez tienen más poder, mientras aumentan también las preocupaciones sobre ellas”.

Esto, por varios factores, entre los que están que son una especie de “bar” para los alumnos que aún no tienen permitido beber alcohol, lo que les convirtió en una atracción para los jóvenes.

Como mencionó El País, Andrew Lohse, alumno de la elitista Universidad de Dartmouth, perteneciente a la Ivy League, añoraba ser un chico de fraternidad. Sin embargo, luego de pasar el proceso de selección de Sigma Alpha Epsilon y recitar una y otra vez su lema (“Lo que pase en la fraternidad se queda en la fraternidad. Confía en la Hermandad, Protege a tus hermanos”), cayó en un abismo de mantenerse en la fiesta, buscando drogas de forma frenética y siendo finalmente imputado por posesión de narcóticos tras ser descubierto con cocaína. El resultado fue ser expulsado de la universidad y marginado de la fraternidad.

El costo de ser parte

Las fraternidades o hermandades operan en los campus estadounidenses con un alto grado de autonomía, y una supervisión a través de diversos consejos que procuran que se desarrollen sin inconvenientes.

Según señala la Universidad de Virginia, los costos varían en una membrecía promedio entre los 800 y los 1.000 dólares por semestre (aproximadamente entre $545.000 y $680.000) en las que están presentes en su campus.

Los estudiantes tienen acceso a las residencias y planes alimenticios, que declaran, podrían llegar a ser más económicos que los que ofrece la universidad o empresas privadas.

Aunque se puede desglosar ese dinero de la siguiente forma, aproximadamente 100 dólares se destinan al seguro de la fraternidad, otra parte al “Parlor Fee”, que sería el arriendo para vivir en la fraternidad y claro, un porcentaje va a eventos sociales.

Claro que la mayoría de las fraternidades posee programas de ayuda financiera y becas para estudiantes.

Finalmente, pese a los pros y contras, las universidades estadounidenses las consideran una herramienta para captar potenciales alumnos, los que lucirán flamante los símbolos de su fraternidad o hermandad.

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