Un equipo médico logró mantener con vida a un hombre de 33 años durante 48 horas sin pulmones hasta que fue posible realizarle un doble trasplante pulmonar, según un estudio publicado en la revista Med de Cell Press, recogido por el medio alemán Deutsche Welle.
La hazaña fue posible gracias a la introducción de un sistema pulmonar extracorpóreo, diseñado como un “puente salvavidas” temporal para sustituir las funciones de los pulmones.
Paciente sobrevive dos días sin pulmones
El paciente desarrolló síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) tras una gripe agravada por una neumonía bacteriana. La infección fue tan severa que destruyó de forma irreversible el tejido pulmonar y comenzó a afectar al corazón y a los riñones.
“El paciente estaba en estado crítico. Su corazón se paró en cuanto llegó y tuvimos que hacerle una reanimación cardiopulmonar (RCP)”, recuerda el autor principal Ankit Bharat, cirujano torácico de la Universidad Northwestern de Chicago.
Estaba demasiado enfermo para aceptar pulmones nuevos y necesitaba tiempo para sanar, dijeron los expertos. Por eso, su única opción era recibir un trasplante.
“Había desarrollado una infección pulmonar que no se podía tratar con ningún antibiótico porque era resistente a todo. Esa infección provocó la licuefacción de sus pulmones y luego siguió avanzando hacia el resto de su cuerpo”, cuenta Bharat, en un comunicado de la institución universitaria.
Subsistencia con un pulmón artificial extracorpóreo
“El corazón y los pulmones están intrínsecamente conectados. Sin pulmones, ¿cómo se mantiene con vida al paciente?“, se preguntó Bharat.
Para resolverlo, el equipo creó un pulmón artificial extracorpóreo que oxigenaba la sangre, eliminaba dióxido de carbono y mantenía el flujo sanguíneo estable.
Tras retirar los pulmones infectados, la condición del paciente mejoró rápidamente: “Solo un día después de extirparle los pulmones, su cuerpo comenzó a mejorar porque la infección había desaparecido”, afirma el cirujano.
Dos días después llegaron los pulmones del donante, por lo que pudo realizarse el trasplante. A más de dos años de la operación, el paciente lleva una vida normal y presenta buena función pulmonar.
Un cambio de paradigma médico
Tradicionalmente, el trasplante pulmonar se reserva para enfermedades crónicas: “Se piensa que si alguien desarrolla un SDRA grave, se le brinda soporte y, con el tiempo, los pulmones mejorarán”, explica Bharat.
Pero en este caso, los pulmones eran irrecuperables. El análisis reveló daño inmunológico y cicatrización generalizada, signos de destrucción irreversible del tejido.
“En este estudio, por primera vez desde el punto de vista biológico, aportamos pruebas moleculares de que algunos pacientes necesitarán un trasplante doble de pulmón; de lo contrario, no sobrevivirán“, asegura el experto.
Aunque por ahora este enfoque solo es posible en centros altamente especializados, Bharat cree que podrá estandarizarse.
“En mi práctica, pacientes jóvenes mueren casi todas las semanas porque nadie se dio cuenta de que el trasplante era una opción. Para el daño pulmonar grave causado por virus respiratorios o infecciones, incluso en situaciones agudas, un trasplante de pulmón puede salvar vidas”, concluye.