El serbio Novak Djokovic mantuvo el tipo ante las embestidas del italiano Jannik Sinner, tiró de repertorio y se clasificó, por undécima vez, para la final del Australian Open que disputará contra el español Carlos Alcaraz.
Después de cinco sets (3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4) y cuatro horas y nueve minutos de partido, el actual 4º del ATP logró instalarse en la final del primer Grand Slam del año.
Djokovic, que no jugaba una final grande desde el 2023, acabó con el mano a mano entre el español y el italiano que habían disputado y repartido los últimos tres Grand Slam anteriores.
El serbio, cuarto del mundo, se había estancado casi siempre en semifinales, batido por el transalpino, que le había tomado la medida. O eso parecía.
Porque en los últimos partidos, el jugador de San Cándido, campeón en las dos últimas ediciones, había ganado cinco al de Belgrado. El undécimo enfrentamiento entre ambos lo ganó Djokovic.
El poseedor de veinticuatro Grand Slam, de 38 años, quiere más. Once en Melbourne y veinticinco para ser el jugador, hombre o mujer, con más premios. Solo le falta Alcaraz.
El segundo jugador de la Era Abierta en alcanzar una final de un Grand Slam con 38 años o más después de Ken Rosewall, que fue subcampeón en Wimbledon 1974 con 39 años, ofreció un recital de juego y resistencia. Demostró su vigencia en la competición a pesar de que las preguntas sobre su retirada son más frecuentes que las de sus aspiraciones.
Fue una lucha sin cuartel que mantuvo el tipo después del choque anterior, épico, entre Carlos Alcaraz y Alexander zverev, de cinco horas y media. El duelo entre Djokovic y Sinner completó una jornada de tenis inigualable.
No se hundió el serbio a pesar del inicio fulgurante de Sinner que implantó su ley. El trabajo de Djokovic fue paulatino, poco a poco, de resistencia. De estar en el partido. De aprovechar su momento.
Y lo hizo, respondió a cada contratiempo y supo jugar a su rival que firmó veintiséis saques directos pero que nunca pudo descolgar al serbio.
Djokovic dio la sensación de ‘hacer la goma’. De ir y venir. De no poder aguantar el ritmo del transalpino, catorce años más joven, con más energía. Logró situarse en una final de Grand Slam en su decimoséptima temporada, ampliando así su récord de la Era Abierta de más temporadas con una participación en una final individual masculina de Grand Slam.
El serbio logró su victoria 402 en un Grand Slam. Apunta ahora hacia su undécimo título del Abierto de Australia y ampliar su récord histórico de más títulos individuales masculinos del Abierto de Australia.
Se apoderó del récord en solitario, por delante de Roy Emerson y Roger Federer, tras derrotar a Rafael Nadal para ganar su séptimo título aquí en 2019, antes de sumar títulos en 2020, 2021 y 2023.
Ahora, ante Alcaraz, aspira a convertirse en el jugador de mayor edad de la Era Abierta en ganar un título individual masculino de Grand Slam, y en el segundo hombre de la Era Abierta en ganar un título de Grand Slam con 37 años o más, después de Rosewall, quien ganó el título en el Abierto de Australia de 1972 con 37 años y 62 días.