El Virus Sincicial Respiratorio (VRS) es el agente etiológico más común causante de enfermedades respiratorias que pueden llevar a hospitalizaciones a menores de dos años, y también es el responsable del aumento de consultas durante los meses de invierno.

Por lo general, su aparición se presenta de mayo a septiembre, alcanzando su peak en el periodo de julio y agosto.

Se transmite directamente por el contacto de secreciones respiratorias eliminadas por la tos o estornudos y a través de las manos por tocar objetos contaminados.

Generalmente los síntomas se presentan desde el segundo al octavo día del contacto con el virus. Entre ellos destacan la congestión nasal, tos productiva y fiebre, en algunos casos. Sin embargo, se debe estar atentos cuando el menor manifiesta irritabilidad, letargia, rechazo al pecho materno, dificultad para respirar, aleteo nasal o fiebre persistente por varios días.

Es importante mantener a los niños bien hidratados, lavarse manos de manera frecuente, ventilar la casa, tapar con el antebrazo nuestra nariz y boca al estornudar, fomentar la lactancia materna, evitar el contacto con personas enfermas, cumplir con el calendario de inmunización para evitar enfermar por otros virus, evitar ir con menores de edad a espacios cerrados y muy concurridos, como mall y supermercados, y consumir una alimentación sana y nutritiva.

Sobre todo en esta temporada, debemos fomentar nuestro autocuidado y apoyar a nuestros niños a cumplir con medidas que contribuyan a prevenir estas enfermedades, y no olvidar que si los síntomas persisten se debe acudir al consultorio más cercano.

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