Si hay algo que se le puede reconocer a Mega durante este año de pandemia es el hecho de ser el canal que más ha apostado por llevar contenido nuevo a la pantalla chica, desde su área dramática. Mientras Canal 13 lleva 12 meses anunciando el estreno de La Torre de Mabel y TVN sigue en su marcha de apostar por dramas turcos, la señal de Bethia se aferra a lo local.

Sin ir más lejos, desde que la crisis sanitaria irrumpió en nuestro país Mega estrenó tres teleseries Historias de Cuarentena, Edificio Corona y recientemente la serie Demente. La primera de ellas tuvo un éxito moderado, mientras que la segunda se posicionó rápidamente; en tanto, el thiller nocturno ha ido de menos a mas.

No obstante, desde 2017 a la fecha la producción que ha sido eje para esta empresa de medios ha sido Verdades Ocultas, la cual ha tenido un éxito de sintonía que logró sostener en el tiempo en base a tres puntos claves: buenos actores en roles antagónicos, tramas que cambian permanentemente y alta presencia en redes sociales.

A comienzos de 2021 la producción fue un paso más allá y dio a conocer su salto de 25 años en el tiempo, lo que consistía en una apuesta osada y arriesgada, ya que entraba en el dilema de representar una época distinta, pero probablemente también era necesaria para poder alargar el éxito y seguir trabajando el guión sobre la marcha.

Y precisamente fue ahí donde la teleserie de Mega inconscientemente entró en la paradoja de querer ser innovadora, pero sin salir del todo de su zona de comodidad. Entonces, se optó por envejecer a los actores originales, se mantuvo la base de la trama y dieron la posta a unas nuevas generaciones de ficción.

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El punto está en que esta paradoja también se ha traspasado a los seguidores de la historia, porque la apuesta ha sido total en cuanto a la existencia de nuevos protagonistas y una historia incipiente, pero ¿Qué sucede con el pasado?

Más allá del casting realizado por la producción para volver más viejos a los protagonistas, en el cual tuvieron más aciertos que errores, y el estudio que los nuevos actores realizaron de sus personajes, queda la sensación de que nada cambió, pero no porque se haya hecho un mal trabajo de transición, sino porque estamos ante algo totalmente nuevo.

Al ver hoy en día Verdades Ocultas queda la impronta que el personaje de Tomás Valencia (Cristian Campos) no fue interpretado por Matías Oviedo durante tres años, misma situación que Agustina Mackenna, que deja la impresión que siempre le hubiese pertenecido a Catalina Guerra, olvidando lo realizado por Carmen Zabala desde 2017.

El ejemplo más extremo pertenece al trabajo que lleva a cabo Gabriela Cucurella y su personificación de María Luisa. Y es que más allá de no ser convincente su repetición de la palabra “Oye” cuando se expresa, y ejercer forzadamente los mismos movimientos de manos del personaje, el guión tampoco la ha ayudado.

Esto debido a que, en la nueva historia, María Luisa dejó de ser mujer querendona y popular del pasaje “Nueva Esperanza”, a ser una empresaria más fría, que tiene preferencias entre sus nietos y que perdió la “chispa” que le había impreso Viviana Rodríguez en todo este tiempo. Un cambio demasiado radical en muy poco plazo.

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Asimismo, también resulta algo complejo observar a Camila Hirane en un papel totalmente opuesto a lo que era Rocío. Esto ya que Martina nos presenta una personalidad que no se relaciona en nada a lo que era la abogada: liberal, sin tapujos, temeraria e impredecible. Demasiada información nueva para los seguidores de la novela.

Si bien podrían darse más ejemplos respecto a esto, lo mejor es pensar que muy poco queda respecto a la historia que vimos nacer hace tres años y hoy debemos apreciar un trabajo totalmente nuevo, con personajes que “nos cambiaron” y la sensación de que “no es lo mismo”.

Por otro lado, hay que ser justo y mencionar que el gran salto de tiempo ha permitido que la teleserie mantenga su rating durante las últimas semanas, situándose en un promedio diario que oscila entre 14 y 16 puntos.

Esto se trasunta también en que, por ahora, Mega mira de lejos a la competencia durante este tramo del día, casi duplicando a su más cercano perseguidor (Chilevisión) desde las 16:00 horas.

Al fin y al cabo, y tal como dijo Patricia Maldonado en febrero: “La gente la ve igual y por eso le arman un cuento de los 25 años después, porque le va bien, a pesar de lo mala que es”.