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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, rechazó la acusación de espionaje político al Presidente Gabriel Boric por el caso ProCultura, indicando que si hubiera existido tal espionaje, habría tomado medidas más drásticas. Se alineó con Boric y defendió el funcionamiento institucional dentro de la Constitución y la Ley. Cordero también cuestionó las filtraciones en el caso, advirtiendo sobre el daño al sistema democrático y pidiendo prudencia antes de hacer acusaciones.

El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, no suscribió a la tesis planteada por el Frente Amplio, que acusó espionaje político al Presidente Gabriel Boric tras las filtraciones del caso ProCultura.

En concreto, en conversación con radio Cooperativa, el secretario de Estado sostuvo que “si hubiera espionaje (político en Chile) es altamente probable que no solo me hubiera querellado, sino que además hubiera tomado una decisión más drástica”. De esa forma, se alineó con con los dichos del jefe de Estado.

“El Presidente de la República en esto ha sido bien claro, lo ha dicho él explicitamente, las instituciones tienen que funcionar y tienen que funcionar bien. Nosotros lo que hemos pedido es que ese funcionamiento se realice de acuerdo a la Constitución y la Ley”, afirmó.

“Yo dificulto que el fiscal Cooper o alguno de sus miembros hubieran utilizado sus atribuciones para espiar al Presidente de la República”, enfatizó.

La crítica de Cordero a las filtraciones

No obstante, Cordero destacó que “otra cosa distinta es si las interceptaciones se hicieron en el contexto del cual está establecida la ley, pero eso es un debate que ya se abrió respecto del amparo que ha interpuesto Josefina Huneeus, y que entiendo que hoy día se va a alegar ante la Corte de Apelaciones de Antofagasta”.

Así, pidió “tener cuidado” con hacer acusaciones a instituciones y en particular al sistema de justicia, afirmando que “por la sanidad del sistema democrático, uno tiene que esperar su resultado”.

Finalmente, hizo énfasis en el daño que han provocado las filtraciones en causas como ProCultura, asegurando que “naturalizar la filtración ilegal como un elemento que condiciona el debate político, antes de conocer la decisión del fiscal, es una de las cosas que daña el sistema institucional”.

“A mí lo que me parece más insólito de todo esto es que hemos estado discutiendo sobre la base de una filtración que es ilegal, sin conocer todavía cuáles son los antecedentes que el fiscal Cooper va a utilizar el día de su formalización, contra quién es la formalización, y respecto de qué delitos. A mí me parece que esto es lo más grave desde el punto de vista del debate público”, concluyó.