Internacional
Domingo 28 octubre de 2018 | Publicado a las 07:38 · Actualizado a las 08:18
El peso del encarcelado Lula y la corrupción que oscurece la candidatura de Haddad
Publicado por: Diego Vera
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El 11 de septiembre de 2018 la carrera presidencial de Brasil cambi√≥ su rumbo de forma irreversible, el expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva declin√≥ su candidatura y nombr√≥ en su reemplazo a Fernando Haddad, quien originalmente ser√≠a su compa√Īero de lista en la f√≥rmula presidencial.

Las leyes electorales de Brasil impiden que una persona condenada en segunda instancia a prisi√≥n pueda presentarse a un cargo de elecci√≥n popular, tal como era el caso de Lula, sentenciado a 12 a√Īos de prisi√≥n por delitos “indeterminados” de corrupci√≥n.

Hasta este incidente, Lula hab√≠a aparecido como el candidato con m√°s opciones seg√ļn las encuestas, aunque sin posibilidades de lograr una victoria en primera vuelta, pero con un triunfo casi asegurado en el balotaje ante el ultraderechista Bolsonaro.

Haddad apenas aparecía en los sondeos hasta ser nombrado sucesor de Lula, pero desde ese instante su intención de voto comenzó a subir gracias al respaldo del expresidente y finalmente logró un 29.28 % de los sufragios y aseguró su paso a la segunda vuelta.

Aunque el apoyo de Lula fue fundamental para pasar a segunda ronda, este respaldo puede ser crucial para su derrota, seg√ļn los analistas consultados por BioBioChile.cl.

“Lula fue decisivo para poner Haddad en la segunda vuelta, algo dif√≠cil para un candidato poco conocido como √©l. Pero al llegar a ese punto de la campa√Īa, el apoyo de Lula se convirti√≥ en un problema, por el fuerte rechazo de una parte muy grande de los brasile√Īos al expresidente”, explica Mauricio Santoro, cientista pol√≠tico y analista de la Universidad Estatal de R√≠o de Janeiro.

Hasta agosto de 2018, cuando las encuestas a√ļn inclu√≠an al exmandatario, m√°s de un 33% de las personas declaraba que jam√°s votar√≠a por Lula, siendo junto a Bolsonaro las figuras de mayor rechazo, seg√ļn el estudio de Datafolha.

A medida que se acercaba la primera vuelta, la intenci√≥n de votos a favor de Haddad aumentaba, pero tambi√©n la de Bolsonaro, dando como resultado que el segundo estuviese a punto de ganar el pasado 7 de octubre. Un fen√≥meno que seg√ļn especialistas se debe al rechazo que genera la figura del expresidente y el Partido de los Trabajadores, vistos como emblemas de la corrupci√≥n que ha da√Īado pr√°cticamente todo el sistema pol√≠tico brasile√Īo.

“Bolsonaro logr√≥ convertir la campa√Īa en un refer√©ndum sobre la corrupci√≥n y para la mayor√≠a de los brasile√Īos los crimines revelados por la Operaci√≥n Lava Jato son la causa de las crisis econ√≥mica que el pa√≠s enfrenta. La falta de autocr√≠tica del PT con respecto a la corrupci√≥n es un factor-clave para explicar el fuerte rechazo de muchos electores al partido”, agrega Santoro.

“Haddad intent√≥ en la campa√Īa para la segunda vuelta construir un frente suprapartidista, una forma de indicar que har√≠a un gobierno m√°s amplio. Pero no tuvo √©xito.
En ese esfuerzo perdi√≥ parte del electorado que lo identificaba con Lula, heredando integralmente el rechazo a Lula y al PT”, afirma Ricardo Musse, analista y soci√≥logo de la Universidad de Sao Paulo.

El fantasma de Lula tambi√©n impidi√≥ que otros candidatos, que han rechazado p√ļblicamente a Bolsonaro, le dieran un apoyo m√°s activo a Haddad, destruyendo su idea de construir un “frente democr√°tico”, inspirado en la alianza de los partidos tradicionales de Francia conocida como “frente republicano” que buscaba impedir el ingreso al Parlamento y a la Presidencia del ultraderechista Frente Nacional.

Ciro Gomes, candidato que obtuvo el tercer lugar con un 12,5 %, le entreg√≥ un apoyo cr√≠tico, sin pasar a formar parte de la campa√Īa. Misma postura tom√≥ la ecologista Marina Silva que apenas obtuvo un 1% y tambi√©n se limit√≥ a la figura de apoyo cr√≠tico. Ambas figuras fueron parte de los gobierno de Lula, pero en la actualidad se han distanciado del PT.

Haddad tampoco consigui√≥ un apoyo que habr√≠a resultado clave, el del Partido de la Social Democracia Brasile√Īa (centro derecha y con tendencias de centro izquierda), y su l√≠der hist√≥rico, el exmandatario de Brasil, Fernando Henrique Cardoso.

El expresidente s√≥lo ha dicho que no votar√≠a por Bolsonaro y su partido no hizo ning√ļn llamado y dej√≥ en “libertad de acci√≥n” a sus militantes y/o partidarios.

Denuncia por corrupción

Aunque de momento no hay ning√ļn juicio en su contra, el pasado 4 de septiembre, una semana antes de ser confirmado como el candidato a la Presidencia de Brasil por el PT, la fiscal√≠a abri√≥ una investigaci√≥n contra Haddad por corrupci√≥n durante se periodo como alcalde de Sao Paulo.

Seg√ļn la denuncia, Haddad habr√≠a recibido en 2012 “2,6 millones de reales [USD 1,2 millones al cambio promedio de ese a√Īo] en sobornos de la empresa UTC Engenharia S.A. para pagar deuda contra√≠da durante la campa√Īa electoral” que lo llev√≥ a la alcald√≠a, a cambio de favorecer a la empresa en sus v√≠nculos con la administraci√≥n p√ļblica, detalla la fiscal√≠a en su denuncia.

Haddad, tambi√©n fue acusado en el mismo caso de improbidad administrativa y enriquecimiento il√≠cito, niega los cargos y asegura que la denuncia se basa solamente en las declaraciones de un ejecutivo de la empresa, “que cuenta sus historias de acuerdo con sus intereses”.

“Sorprende que en per√≠odo electoral, una narrativa del empresario Ricardo Pessoa, de UTC, sin ninguna prueba, fundamente tres acciones propuestas por el Ministerio P√ļblico de Sao Paulo contra el exalcalde y candidato a vicepresidente de la Rep√ļblica”, afirm√≥ la asesor√≠a de Haddad en un comunicado.

Las √ļltima encuesta de Datafolha da a Haddad un 47% de intenci√≥n de voto, contra el 53% de Bolsonaro. Aunque ha logrado reducir la enorme diferencia que dej√≥ la primera vuelta, parece imposible que pueda ganar el balotaje, al que lleg√≥ por el respaldo de Lula y que perder√≠a por lo mismo.

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