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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Christopher Méndez Castillo, conocido como el Huaso Castillo, es un cantante de folclore de 32 años en Linares. Desde los 9 años, se unió a Cantares Campesinos, un grupo surgido de la Radio Soberanía en los 2000. A pesar de alejarse temporalmente del canto campesino durante sus estudios en Santiago, volvió motivado por músicos jóvenes. Aunque trabaja en construcción, sigue siendo solicitado para presentaciones. Autodidacta, su aprendizaje se basa en la escucha, al igual que las cantoras campesinas.

A partir del año 2023, el canto campesino es reconocido como manifestación de patrimonio cultural Inmaterial. Según el Sistema de Información para la Gestión Patrimonial, hay un registro de 47 cultores en la región; sin embargo, se estima que deben haber entre 20 a 30 personas más dedicadas al oficio.

Christopher Méndez Castillo, conocido popularmente como el Huaso Castillo, tiene 32 años y es uno de los cantantes de folclore en la provincia de Linares. Su historia con el canto comenzó temprano, marcada por el territorio y por una tradición que sigue viva en los sectores rurales de la región del Maule.

Su primer acercamiento a este repertorio ocurrió cuando tenía nueve años, al integrarse a la agrupación Cantares Campesinos, conformada por vecinas y vecinos de la provincia. El colectivo surgió a partir de un programa de la Radio Soberanía, emitido a comienzos de los años 2000. Fue el locutor René Valenzuela Romero quien impulsó la convocatoria. “Empezaron a llegar muchas, muchas cantoras”, contó Christopher Méndez.

En ese espacio, integrado mayoritariamente por mujeres adultas y adultas mayores, Méndez era el único niño. Su incorporación no respondió a un plan definido. “La verdad no tengo tan claro el cómo fue el que yo llegué a ese espacio”, comentó. Recordó haber participado en concursos radiales, enviar poemas y compartir canciones aprendidas en el colegio, hasta que fue invitado a la radio y luego a las actividades comunitarias que organizaban las cantoras.

Imagen cedida por el Huaso Castillo

Durante su juventud se trasladó a Santiago para estudiar construcción civil; se distanció por un tiempo del canto campesino. Sin embargo, el contacto con músicos jóvenes interesados en el folclore resultó decisivo para retomar el camino. “Ayuda mucho el tener personas contemporáneas a uno que le interesa el tema”, afirmó. Entre ellos destacó a Mauricio Vega, con quien comparte en la música hace más de 10 años.

Con el paso del tiempo, su experiencia se expandió hacia otros lugares, mateadas, celebraciones costumbristas, trillas y encuentros familiares como bautizos o matrimonios, instancias donde el repertorio tradicional continúa siendo parte de la vida comunitaria. Hoy, aunque trabaja en el área de la construcción, Christopher sigue siendo convocado para presentaciones en actividades públicas y privadas.

Sin formación musical formal —“no sé leer partituras”, reconoció—, su aprendizaje ha sido autodidacta, basado en la escucha, al igual que muchas cantoras campesinas que aprendían observando y oyendo a sus madres o abuelas.

Actualmente reside en San Javier, desde donde combina su trabajo en la construcción con la música, desplazándose por distintos puntos de la Región.

Para el Huaso Castillo, el canto campesino “es una práctica que hace honor a este sentido de pertenencia que tenemos como comunidad”, sostuvo. En un escenario donde la población urbana ha crecido, pero donde persisten raíces rurales, este repertorio funciona como un puente con el pasado. “Uno todavía va a cantar a la ciudad y te dicen: ‘mi abuelita cantaba esta tonada’”.

Ese reconocimiento, transmitido de generación en generación, es lo que da sentido a su trabajo. “Si bien creció mucho la ciudad, aún tenemos en el corazón el amor por el campo”, concluyó.

Aun cuando en las 30 comunas de la región del Maule existen exponentes de la tradición folclórica, el Huaso Castillo pertenece a una de las tres provincias con más presencia de cultores de la música campesina, como son Linares, Cauquenes y Curicó.