Notas
Día de la Tierra y Derechos Humanos
Publicado por: Alberto Gonzalez
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Hace m√°s de cincuenta a√Īos, en plena euforia social contra la guerra de Vietnam, se produjo una masiva manifestaci√≥n por el medio ambiente. La actividad se desarroll√≥ en varias partes de Estados Unidos y relev√≥ la importancia del cuidado de √©ste, del planeta. Este objetivo convoc√≥ masivamente, tanto es as√≠, que el gobierno estadounidense durante ese mismo a√Īo cre√≥ la Agencia de Protecci√≥n Ambiental, que ser√≠a muy influyente y precursora de est√°ndares ambientales.

El tema sin duda es convocante. Quién podría negar la importancia de cuidar y respetar el lugar donde se habita. Sin embargo, a pesar de que supuestamente el tema parece ser aceptado por todos, los conflictos socioambientales siguen desarrollándose, e incluso intensificándose, a lo largo y ancho del planeta.

Reitero, el tema sigue sin duda siendo de interés masivo; particularmente en nuestro país, son miles de chilenos y chilenas las que se organizan, movilizan e informan diariamente respecto a la defensa del medio ambiente y no sólo por defender delfines, sino porque el descuido y atropello a éste le aparece en su plato de comida, en su jardín, en las enfermedades de sus parientes, y así sucesivamente en su cotidianidad.

Hoy, a lo largo de Chile encontramos varias zonas declaradas saturadas de contaminantes, sumadas a conflictos y manifestaciones por la instalaci√≥n de industrias que da√Īan la calidad de vida de las comunidades, ya sea por la instalaci√≥n de industrias que perjudican recursos h√≠dricos, el borde costero, los suelos, bosques, etc., mientras un n√ļmero importante de la poblaci√≥n ve afectado su acceso al agua limpia y de calidad, a suelos cultivables y al aire limpio.

No es menor que en los √ļltimos a√Īos exista una explosi√≥n considerable de conflictos, entre ellos Freirina, HidroAys√©n, Isla Riesco, Huasco, Coronel, Tocopilla, Puchuncav√≠, entre los m√°s conocidos medi√°ticamente. Desde las organizaciones locales y no gubernamentales se ha instalado la idea de la existencia de zonas de sacrificio como lugares en los que se instalan todos los pasivos ambientales del desarrollo del pa√≠s sacrificando ‚Äďliteralmente- a una parte de nuestra poblaci√≥n.

Por eso se hace cada vez m√°s evidente que la necesidad del cuidado a la Tierra, de nuestro entorno, no es un tema de ociosos ricos realizando acciones de caridad. Es un tema inaplazable porque nos obliga a situarnos en un debate mayor, vinculado directamente al modelo de desarrollo y de sociedad que queremos.

El tema nunca ha sido salvar el bosque por salvar el bosque, el tema es que los modelos impuestos como el monocultivo, provocan da√Īos severos o destrucci√≥n de ecosistemas valiosos y da√Īos silenciosos e irreparables en las personas, que se traducen en problemas para la salud como c√°nceres, enfermedades respiratorias y cardiacas, producto de la contaminaci√≥n y da√Īos psicol√≥gicos que produce el constante sometimiento a situaciones de vulnerabilidad a muchos habitantes de nuestro pa√≠s, de nuestro planeta.

O sea, que nuestros hijos estudien en escuelas contaminadas con metales pesados y sufran episodios de intoxicaci√≥n; que ya no se pueda desarrollar el oficio de pescador porque no hay nada que pescar; tener un miedo terrible a trabajar en la f√°brica porque mi padre que trabaj√≥ durante 20 a√Īos en ella termin√≥ con c√°ncer m√ļltiple y en agon√≠a durante los √ļltimos seis a√Īos de su vida. Si a todo esto se suma que en mi comuna no tengo un servicio m√©dico a la altura para hacer frente a las enfermedades que sufre la poblaci√≥n que habita en ella‚Ķ Si esto no es una forma de tortura no imagino qu√© otro nombre ponerle.

Las declaraciones de habitantes de Freirina el a√Īo 2012 sobrepasaban la vulneraci√≥n de la cotidianidad: “ya no tenemos ganas de tener intimidad por el olor”, se√Īal√≥ una manifestante. A esto se suman los relatos de las viudas de los ex funcionarios de Enami (actual Codelco Ventanas), que en una relaci√≥n de dependencia esclavista se√Īalan estar agradecidas de la Fundici√≥n por que le dio trabajo a sus maridos, pese a que al mismo tiempo les produjo da√Īos irreversibles al n√ļcleo familiar por la agon√≠a de a√Īos y la muerte inhumana que tuvieron.

El modelo de desarrollo en muchos países, y en especial en el nuestro, implica la reproducción de desigualdad socioeconómica y niveles de opresión física y psicológica.

El Día de la Tierra debe ser una oportunidad de reflexionar y comprender de una vez por todas y seriamente que el cuidado y el respeto del medio ambiente implica la posibilidad primaria de poder desarrollar, ejercer, defender nuestros derechos. Habitar en un medio vulnerado conlleva la afectación de derechos tanto individuales como colectivos. Considerar el medio ambiente en la planificación del desarrollo económico de un país implica humanizar este desarrollo.

Que el Estado de Chile no haya ratificado el Protocolo de San Salvador, protocolo adicional a la Declaración de Derechos Humanos que incluye los llamados derechos sociales, económicos y culturales, implica que no se encuentra obligado a establecer medidas efectivas y tampoco legislación para el ejercicio de los derechos de tercera generación, como lo son el derecho al trabajo, a condiciones justas y equitativas en él, a sindicalizarse, a seguridad social, a la salud, a un medio ambiente libre de contaminación, entre otros.

En este día internacional de la Tierra debemos apelar a abordar el cuidado de ésta en un sentido más humano, abogando por el planeta como recipiente de nuestros derechos y, como dice la frase, no se caga donde se come.

Javiera Vallejo, periodista de Fundación Terram.

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