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Cuestionan la eficacia de la antigua ley de prohibición de armas de asalto en EEUU
Publicado por: Agencia AFP
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Cuando en 1994 el Congreso de Estados Unidos votó la prohibición del TEC-DC9, una pistola semiautomática de 32 balas, el fabricante del arma aumentó su producción antes de que la ley entrara en vigor y puso en venta un modelo ligeramente diferente.

Intratec, la empresa en cuesti√≥n, dio a su nueva arma el nombre de “AB-10″, por “After Ban” (“despu√©s de la prohibici√≥n”). Las dos armas eran casi id√©nticas, con la √ļnica excepci√≥n del ca√Ī√≥n, que fue modificado para que la nueva pistola fuera legal.

Los vac√≠os de la ley, que expir√≥ en 2004, son tan numerosos que resulta dif√≠cil encontrar alg√ļn estudio que demuestre su eficacia para reducir la criminalidad y el n√ļmero de muertes causados por armas de fuego.

Especialistas y militantes en favor de un mayor control sobre la venta de armas de fuego exigen que la prohibición que podría proponer este martes el vicepresidente Joe Biden ante el Congreso llene esos vacíos.

A su juicio, la ley podría ser eficaz si los legisladores resisten las presiones del lobby armamentista.

La ley de 1994 que prohibía la venta de armas de asalto, definía a éstas como toda aquella arma que tuviera al menos dos características militares.

Los fabricantes se pusieron entonces manos a la obra para producir modelos que no incluyeran alguno de los dispositivos identificados como militares.

El Centro Jur√≠dico contra la Violencia por Armas de Fuego, con sede en California, milita en favor de una definici√≥n gen√©rica de las armas de asalto que no permita ese tipo de maniobra, y propone que con solo disponer de un elemento militar un arma no pueda ser comercializada al p√ļblico.

La prohibición de los cargadores de alta capacidad (más de diez balas) es otra de las prioridades que se fijó esa asociación.

“Si se prohiben los cargadores de alta capacidad, el efecto ser√° mayor que prohibir s√≥lo las armas de asalto, ya que estos cargadores pueden ser utilizados con numerosos tipos de armas semiautom√°ticas, no s√≥lo con las de asalto”, dijo Laura Cutilleta, experta del Centro.

Otro de los vacíos de la ley de 1994 tiene que ver con la retroactividad, ya que las armas adquiridas antes del 13 de septiembre de 1994 no estaban sometidas a la norma.

En los meses previos a la entrada en vigencia de la ley, los fabricantes multiplicaron su producci√≥n y almacenaron millones de ejemplares para poder venderlos en los a√Īos siguientes.

Entre 1990-1991 y 1993-1994, la producci√≥n de pistolas de asalto creci√≥ 64%, seg√ļn un estudio de referencia encargado por el Congreso en 2004.

Los autores del informe concluyeron en la dudosa eficacia de la ley para reducir la delincuencia, puesto que el n√ļmero de cargadores de alta capacidad en circulaci√≥n en el pa√≠s era “inmenso”, m√°s de 35 millones, antes de la aplicaci√≥n de la ley.

Un segundo estudio, del Centro de Control de Enfermedades, difundido en 2003, no llegó a conclusión alguna sobre el tema, al no disponer de datos suficientemente satisfactorios.

Otros infomes, entre ellos uno del Brady Center, estiman que el n√ļmero de armas de asalto utilizadas en homicidios se redujo entre 1994 y 2004, el per√≠odo en que oper√≥ la ley, pero sostienen tambi√©n que el impacto directo sobre la criminalidad es dif√≠cil de aislar de otros m√ļltiplies factores que contribuyeron a la baja general de la criminalidad registrada en los a√Īos 1990.

Por otro lado, la mayor parte de las leyes que regulan las armas son del dominio de cada estado. Algunos de ellos, como California, ya han adoptado normas restrictivas que comprenden la prohibición de las armas de asalto.

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