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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Imágenes inéditas de cadáveres en Instituto Kahrizak de Medicina Forense en Teherán y cifras conflictivas de muertes en protestas en Irán, con funcionario estimando 2.000 fallecidos y ONG reportando 3.379. Represión violenta contra manifestantes, internet bloqueado, y medios estatales difamando a protestantes. Milicias Basij y Guardia Revolucionaria reprimen protestas. Activistas piden intervención internacional. Trump dice violencia cesó y promete ayuda. Amnistía Internacional pide acción de ONU, pero posibles vetos de China y Rusia obstaculizan decisiones.

Las imágenes tomadas en las instalaciones del Instituto Kahrizak de Medicina Forense en Teherán muestran numerosos cadáveres. Son videos privados, sacados ilegalmente del país o subidos a Internet a través de satélites Starlink aún en funcionamiento.

Un testigo que regresó de Irán hace unos días comenta a DW: “Definitivamente, sospecho que ha habido miles de muertos”. Antes de abandonar el país, él y un amigo fueron a dicho centro para identificar y recoger el cuerpo de la esposa de su amigo.

“La noche anterior, solo oí disparos de ametralladora en el barrio en el que estaba de visita. Mi amigo y su esposa estaban en una manifestación. La mujer fue asesinada a tiros”, explica.

El número de muertos durante la actual ola de protestas en Irán, que comenzó hace dos semanas, sigue sin estar claro. Internet lleva siete días cortado, y la comunicación con el exterior se ha visto gravemente restringida.

El martes 13 de enero, un funcionario iraní declaró a la agencia de noticias Reuters que aproximadamente 2.000 personas han muerto durante las protestas. Por su parte, la organización de derechos humanos Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo, aseguró el miércoles 14 de enero que se han registrado al menos 3.379 muertes de manifestantes.

Los activistas de derechos humanos sospechan que el número real de personas asesinadas en todo el país es significativamente mayor. Más de 10.000 personas han sido arrestadas. Las organizaciones de derechos humanos temen que la Justicia iraní pueda condenar a muerte a muchas de ellas en juicios fantasma.

”Criminales” en lugar de ciudadanos con preocupaciones legítimas

Cualquier persona arrestada en la calle entre el 8 y el 11 de enero de 2026 es considerada como “criminal”, sentenció el 14 de enero Amin Hosein Rahimi, ministro de Justicia de Irán. Los medios estatales difaman sistemáticamente a los manifestantes, calificándolos de terroristas o agentes extranjeros, en lugar de personas con preocupaciones legítimas.

Para reprimir las protestas, las autoridades recurren a la Policía y a las milicias paramilitares Basij, que son unidades voluntarias subordinadas a la Guardia Revolucionaria, desplegadas específicamente para reprimir las protestas callejeras. La Guardia Revolucionaria es un aparato militar independiente al mando del líder supremo, Ali Jamenei. Su misión principal es proteger la república islámica.

Las milicias Basij reciben adoctrinamiento ideológico a través de programas religiosos y se educan según los principios morales de la república islámica. Están consideradas como muy leales al sistema político y, al mismo tiempo, forman una base electoral estable de línea dura.

En las elecciones presidenciales de 2024, el candidato Saeed Jalili no ganó, pero obtuvo alrededor de 13 millones de votos de los aproximadamente 62 millones de electores. Jalili mantiene una línea dura contra Occidente y fue, entre otras cosas, el principal negociador de Irán en las conversaciones nucleares. Su bando político cuenta con una base de poder leal, está afianzado en numerosos puestos clave dentro del aparato estatal y controla considerables recursos políticos y económicos.

Teherán, 12 de enero de 2026: manifestaciones organizadas por el Estado contra las protestas nacionales.
Teherán, 12 de enero de 2026: manifestaciones organizadas por el Estado contra las protestas nacionales. | DW

”Todos los intentos de cambio han fracasado”

“Lo hemos intentado todo para cambiar este sistema”, dice a DW el erudito religioso y periodista Mohamad Javad Akbarin, que ahora reside en Francia, pero trabajó anteriormente con 15 periódicos reformistas en Irán y fue arrestado varias veces.

Akbarin cree que el sistema de Irán es irreformable y, junto con la Premio Nobel iraní Shirin Ebadi y otras cuatro figuras de la oposición, ha pedido la intervención estadounidense en Irán. En su opinión, se ha llegado a un punto en el que la represión y los asesinatos han alcanzado su nivel más alto.

El hecho de que los manifestantes salgan a las calles, a pesar de la represión masiva, demuestra el profundo descontento de amplios sectores de la población. Sin embargo, las estructuras de poder institucional aún no muestran signos de resquebrajamiento.

“Los manifestantes están atrapados a puerta cerrada y con aislamiento digital, sin ninguna posibilidad real de escapar de esta situación”, afirma Akbarin, y añade: “En cuanto se vuelva a tener acceso a Internet, nos encontraremos con imágenes espantosas”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció el miércoles 14 de enero que la violencia contra los manifestantes en Irán había cesado. Afirmó haber recibido garantías de “fuentes muy importantes del otro lado” de que “los asesinatos han cesado”.

Anteriormente, Trump amenazó a Teherán con una dura respuesta si se llevaban a cabo las ejecuciones anunciadas de manifestantes. El martes 13 de enero escribió a los manifestantes en Irán a través de su plataforma Truth Social, diciéndoles que la ayuda estaba “en camino”.

Actualmente es difícil evaluar si Trump realmente va a ayudar a los manifestantes y en qué medida.

Llamamientos al Consejo de Seguridad de la ONU

La organización de derechos humanos Amnistía Internacional hace un llamamiento a los Estados miembros de la ONU, instándolos a tomar medidas coordinadas para evitar un mayor derramamiento de sangre. Esto incluye, entre otras cosas, solicitar al Consejo de Seguridad de la ONU que remita la situación en Irán a la Corte Penal Internacional.

A petición de Estados Unidos, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia para el jueves 15 de enero, con el fin de debatir sobre las mortíferas protestas en Irán. El problema es que cualquier decisión concreta contra Teherán podría verse bloqueada por posibles vetos de China y Rusia.

“Hemos visto esto en casos similares, como en Siria bajo el Gobierno de Bashar al Asad, a pesar de los cientos de miles de muertos”, afirma el abogado Payam Akhavan, asesor legal de la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional para la exyugoslavia en La Haya y asesor especial del Tribunal Penal Internacional para Ruanda.

“En estas circunstancias, el énfasis debe estar en la recopilación sistemática de pruebas y documentos para guardarlos para futuros juicios”, enfatiza Akhavan. “Siendo realistas, una revisión jurídica real solo podrá tener lugar en un Irán futuro y democrático” , zanja.