Enero Vegano no es sobre ser perfecto. No es sobre convertirse en alguien más. Es sobre probar. Es sobre explorar. Es sobre descubrir que es posible.
Partí el mes de enero viendo una cifra que me emocionó: el 42% de las personas en Chile están dispuestas a probar una alimentación vegana este enero. Casi la mitad del país. Eso no es una moda pasajera, es un reflejo de que algo está cambiando profundamente en cómo entendemos nuestra relación con la comida, con los animales, y con el planeta.
A los 38 años, con un esposo que lleva años siendo vegano junto a mí y un círculo social que ha abrazado mis elecciones alimentarias con brazos abiertos, he descubierto una verdad que me alegra: el veganismo no es el estilo de vida desalentador y restrictivo que muchos imaginan.
De hecho, ha sido un viaje increíblemente accesible y gratificante, uno que estoy ansiosa de compartir, especialmente durante este Enero Vegano, la campaña global que justamente acerca esta forma de alimentación a las personas de una manera sencilla.
Y aunque mi transición al veganismo no fue en el marco de una campaña como el Enero Vegano, no puedo dejar de pensar en cuánto habría significado tener un movimiento como Veganuary en ese entonces. Un espacio donde probar, explorar, sin presión de ser “vegano de por vida” desde el primer día. Solo un mes. Solo para ver e intentarlo.
Cuando decidí ser vegana, junto con mi esposo, lo hicimos sin saber realmente qué esperar. No teníamos un manual, no había un mes designado para ello, no había comunidad organizada diciéndome que era posible. Lo hicimos porque creíamos que era correcto, y, sobre todo, se alineaba a uno de nuestros principales valores: el amor por los animales.
Probar no es lo mismo que comprometerse de por vida. Enero Vegano es exactamente eso: una invitación a explorar, a descubrir, a experimentar. Y eso, para muchas personas, es lo que le falta para atreverse. Hoy tengo amigos y amigas que están probando el desafío por primera vez y me lo han comentado: la importancia de tener un apoyo, una guía y una comunidad que comparta sus experiencias.
Los números en Chile son contundentes. Santiago es ahora la segunda ciudad de Latinoamérica con más opciones para comer vegano, con un crecimiento del 44.4% entre 2023 y 2025, según datos de HappyCow y Veganuary. El país completo creció un 42.7% en oferta vegana en ese mismo período.
Esto significa algo importante: cuando esa mitad de Chile decide probar el veganismo en enero, no está sola. No tendrá que buscar en la oscuridad. Los restaurantes la esperan. Los supermercados tienen secciones completas. Las apps te mapean dónde comer. La comunidad está ahí.
En esa línea, lo que también es alentador es la creciente adaptabilidad de los círculos sociales. Ya no es una búsqueda de nicho. De hecho, una encuesta reciente de Criteria reveló que un 29% de las personas que no lleva una alimentación vegana, sí conoce a un amigo o familiar que se alimenta de esta forma.
Este cambio significa que las reuniones sociales se están volviendo más inclusivas. Las opciones de restaurantes se están expandiendo, y la comprensión y aceptación general del veganismo están en un nivel histórico.
He encontrado una alegría inmensa en ser “la vegana del grupo”, no como una marginada, sino como alguien que puede introducir sabores y opciones deliciosas y nuevas que todos pueden disfrutar. Es un testimonio de cómo las comunidades se adaptan naturalmente y abrazan el cambio cuando se les presentan razones convincentes y soluciones accesibles.
Y definitivamente, lo más importante, no se trata de transformarse en alguien más. No me convertí en una persona diferente. Seguí siendo yo, amando los completos (ahora veganos), mis hamburguesas (ahora plant-based), comiendo el pastel del choclo que hace mi mamá (pero ahora con proteína de soya). Seguí siendo la misma (e incluso ahora me piden recomendaciones de restaurantes).
Y ahora, cuando alguien en mi círculo social pregunta cómo es esto del veganismo, puedo mostrarle que es posible sin renunciar a nada que realmente importe (incluso al queso, que fue una de las cosas que pensé que extrañaría más. Y sí, pero solo fue un tiempo).
Lo que me emociona de ver que casi la mitad de Chile quiera probar esto en enero no es solo un número. Es que refleja un cambio profundo en cómo entendemos el bienestar animal, la salud, y el impacto ambiental. No es una moda. Es conciencia.
Y Enero Vegano no es sobre ser perfecto. No es sobre convertirse en alguien más. Es sobre probar. Es sobre explorar. Es sobre descubrir que es posible.
Entonces, si alguna vez has sentido curiosidad por el veganismo, o si Enero Vegano está en tu radar, te animo a que lo intentes. Comienza con pequeños pasos, adapta tus comidas favoritas, y explora la increíble variedad de alimentos plant-based disponibles. Podrías sorprenderte de lo fácil, delicioso y gratificante que puede ser. No se trata de perfección; se trata de progreso, y el viaje está lleno de descubrimientos deliciosos y un impacto positivo en nuestro planeta.
Francisca Valdebenito Fica
Directora de Comunicaciones
Veganuary Latinoamérica
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