VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El caso de Gisèle Pelicot, mujer francesa violada múltiples veces por casi un centenar de hombres, con la complicidad de su esposo Dominique, condenado a 20 años de prisión, es tema de un libro que revela su calvario. Más de 20.000 archivos documentan los abusos. En el relato, se destaca la reacción devastadora de su hija Caroline, quien al enterarse emitió un alarido de angustia y terminó en una unidad psiquiátrica. La familia enfrenta la caída de la figura paterna y la destrucción de su historia familiar. La autora, Gisèle, relata cómo su hija pasó de la angustia a la ira, destrozando objetos familiares.

El caso de Gisèle Pelicot, mujer francesa violada múltiples veces por casi un centenar de hombres, con la intervención de su esposo, sigue dando de qué hablar con la publicación del libro que retrata las atrocidades que tuvo que vivir.

Entre los relatos, se evidencia la reacción de los hijos de Gisèle y su victimario Dominique, condenado a 20 años de prisión, cuando se enteraron de la cruda verdad y doble vida de su padre, marcada por uno de los casos más estremecedores de violencia sexual en Francia.

La investigación policial halló más de 20.000 archivos audiovisuales que documentaban los abusos.

Gisèle Pelicot y la reacción de su hija

En el libro, A “Hymn to Life: Shame Has to Change Sides”, las memorias de Gisèle Pelicot, la mujer de 73 años relata no solo la década de abusos que sufrió por su entonces esposo, sino también el impacto que las revelaciones tuvieron en sus tres hijos adultos: David, Caroline y Florian.

Para los hijos del matrimonio, el descubrimiento no solo supuso la caída de la figura paterna, sino la demolición de su propia historia familiar, afirma un resumen del medio The Mirror.

La reacción más desgarradora, relata el texto, fue la de su única hija, Caroline Darian, quien además tuvo que enfrentar la sospecha de que su padre habría tomado fotografías de ella sin su consentimiento.

Según narra Gisèle, Caroline emitió un “alarido de angustia” al recibir la noticia de los constantes abusos por teléfono, una reacción que la autora describe como “el aullido de un animal herido”. “Mi hija se estaba derrumbando. Las palabras que le decía para intentar calmarla no le llegaban”, recordó Gisèle.

“Todo se estaba astillando. Nuestra historia. Nosotros”

Pero luego, ese dolor se transformó en ira, ya que en un momento de reorganización de la casa familiar, Caroline rompió vajillas, destruyó fotografías y rasgó un cuadro pintado por su padre que alguna vez quiso heredar.

“Todo se estaba astillando. Los objetos. Nuestra historia. Nosotros”, escribió Gisèle en sus memorias.

La tensión, eso sí, alcanzó un punto crítico cuando salieron a la luz más detalles del caso en la prensa local, lo que derivó en una crisis emocional que llevó a Caroline a pasar una noche en una unidad psiquiátrica.

En el juicio concluido en el 2024, la hija expresó: “La única diferencia entre mi madre y yo es que en su caso hay pruebas. Para mí, es una tragedia absoluta”. Aunque el tribunal no encontró evidencia de que ella también hubiera sido víctima directa, la duda persiste.

Por último, respecto a este capítulo, Pelicot estima que, para sus tres hijos, las revelaciones sobre su padre empañaron también los recuerdos felices de su infancia que alguna vez atesoraron. “Querían borrarlo todo (los recuerdos). Y ese borrado también me incluía a mí”, concluyó.