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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Expertos alertan sobre los "fallos silenciosos" en chips tecnológicos, que pueden ocurrir sin mostrar síntomas visibles al usuario. Este problema, conocido como "corrupción silenciosa de datos", puede afectar a procesadores, tarjetas gráficas e inteligencia artificial. Aunque la mayoría de estos errores no impactan al usuario común, son preocupantes en entornos de alta precisión como servidores. Grandes empresas como Meta, Google y Alibaba reconocen la existencia de estos fallos.

No todos los errores tecnológicos muestran una pantalla azul o un mensaje de advertencia. Algunos simplemente ocurren… y nadie se entera.

Expertos han puesto el foco en los llamados “fallos silenciosos” de los chips, un problema que puede afectar a procesadores de computadores, tarjetas gráficas e incluso a los equipos que trabajan con inteligencia artificial.

¿Qué es un fallo “silencioso”?

Este fenómeno, conocido como “corrupción silenciosa de datos”, ocurre cuando un defecto en el hardware provoca un error interno, pero el sistema no lo detecta como tal.

En palabras simples: el dispositivo sigue funcionando, pero algo dentro no salió bien.

A diferencia de una aplicación que se cierra sola o un computador que se reinicia, aquí no hay señales claras de que hubo un problema. El programa continúa operando, aunque podría haber procesado datos de manera incorrecta.

¿Por qué ocurre?

Los errores pueden generarse durante la fabricación del chip, en su diseño o incluso con el paso del tiempo, producto del desgaste o las condiciones en que funciona el equipo.

Aunque los fabricantes logran detectar entre el 95% y el 99% de los fallos antes de que los chips lleguen al mercado, siempre existe un pequeño margen que logra pasar los controles.

Un análisis de la Universidad de Atenas indica que grandes empresas tecnológicas como Meta, Google y Alibaba han reconocido que aproximadamente una de cada mil CPU puede generar este tipo de errores silenciosos.

¿Debo preocuparme como usuario?

En la mayoría de los casos, estos fallos no generan consecuencias graves para el usuario común. Sin embargo, pueden ser más relevantes en entornos donde se requiere alta precisión, como servidores, centros de datos o sistemas de inteligencia artificial.

El principal desafío es que, como no hay alerta ni aviso, las empresas no siempre saben cuántos errores reales están ocurriendo. Eso dificulta su prevención y corrección.

La solución no es simple

Reducir este tipo de fallos es posible, pero implica incorporar sistemas de monitoreo y pruebas más complejos en el hardware y el software. El problema es que esto elevaría los costos de producción y aumentaría el consumo energético.

Por eso, los fabricantes enfrentan un nuevo equilibrio: desarrollar equipos cada vez más potentes —especialmente en la era de la inteligencia artificial— sin comprometer su fiabilidad.

En un mundo donde dependemos cada vez más de la tecnología, el desafío no es solo que los dispositivos sean rápidos, sino que sean capaces de detectar cuando algo sale mal.