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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Cada año en Yoro (Honduras), después de intensas lluvias y tormentas eléctricas, los habitantes reportan un fenómeno extraordinario: llueven peces. A pesar de que nunca han presenciado directamente los peces caer, la ciudad se beneficia enormemente de la recolección de ellos y cree fervientemente en que provienen del cielo. Atribuido a una obra divina, este "milagro" ha sido relacionado con la intercesión del sacerdote Manuel de Jesús Subirana. Aunque existen teorías que intentan darle una explicación al suceso, la fe es lo que realmente mantiene a los yoreños orgullosos de su tierra.

A principios de este mes, Irán hizo noticia por haber sido locación de un “acontecimiento milagroso”: una lluvia de peces. El suceso resultó ser falso, sin embargo, no es el primer lugar donde han reportado que esto ha ocurrido. Yoro es uno de ellos.

Yoro es una ciudad agrícola situada en el centro norte de Honduras. Cada año, según reportan sus lugareños y una serie de medios internacionales, ocurre un hecho impresionante: caen peces del cielo.

Aquello resulta en una bendición para sus pobladores, quienes se benefician del milagro de diferentes maneras.

El acontecimiento, eso sí, tiene una particularidad bastante llamativa: sucede sólo después de que el pueblo es azotado por intensas lluvias, acompañadas, usualmente, de tormentas eléctricas.

Lo más curioso, sin duda, es que los habitantes del pueblo nunca han visto los peces caer del cielo realmente.

Justifican aquello en el hecho de que el frente de mal tiempo es tan fuerte y hostil que nunca nadie se ha atrevido a salir a observar el fenómeno con sus propios ojos.

Yoro: la ciudad hondureña donde “llueven peces”

Aquel frente específico de mal tiempo aparece en Yoro cuando la primavera está llegando a su fin y se da paso al verano en el país (a eso de la tercera semana de junio), detalla The New York Times.

CNN, por su lado, especifica que el hecho ocurre entre finales de mayo y comienzos de junio.

Una vez que terminan las precipitaciones torrenciales, los pobladores salen de sus hogares armados con baldes para iniciar la recolección de peces, los cuales se caracterizan por ser pequeños; muy similares a las sardinas.

Éstos son encontrados por los yoreños en pequeños cuerpos de agua, ya sea en riachuelos, pozos, o los mismos charcos generados por las intensas lluvias y tormentas.

Gracias a ellos, los habitantes de la ciudad pueden disfrutar de un banquete, o beneficiarse de la venta de los mismos.

Según la empresa pesquera Regal Springs, cada vez que el “milagro” sucede, una familia puede recolectar en promedio unos 10 kilogramos de peces, según recoge el último medio citado.

Por la venta de cada kilo de pescado, las familias reciben, aproximadamente, 6 dólares (un estimado a $5.500).

“Una gran bendición”, dice al respecto Paula Virginia Rodríguez, habitante de Yoro. “Él (Dios) sabe por qué pasan las cosas y nos ha mandado esta gran bendición con esta lluvia de peces“, declaró tiempo atrás la lugareña a un reportero local, recoge El Heraldo.

Y es que a falta de una explicación lógica, el pueblo ha atribuido el hecho a una obra divina. “No hay explicación”, afirmó el yoreño, Lucio Pérez, a The New York Times.

“Lo que decimos aquí en Yoro es que esos peces son enviados por la mano de Dios”, agregó.

Algunos medios hondureños han detallado que los residentes de la ciudad atribuyen el suceso a la intercesión del sacerdote Manuel de Jesús Subirana, misionero español que pidió que a las personas de Yoro no les faltara alimento, consigna CNN.

The New York Times detalla lo mismo: “Durante una visita a Honduras a mediados del siglo XIX, (Subirana) pidió ayuda a Dios para aliviar el hambre y la pobreza en la región. Poco después de elevar la plegaria, indica la leyenda, la lluvia de peces comenzó“.

Teorías al respecto

El fenómeno de la lluvia de peces nunca ha podido ser explicado con bases y argumentos sólidos. Sin embargo, los medios previamente mencionados en esta nota han expuesto las teorías más difundidas sobre el acontecimiento.

Una de ellas, y la más común, es que una tromba marina podría ser la causante de la lluvia de peces. Y es que dicho embudo de agua, por su fuerza, podría provocar la suspensión de pequeños animales marinos por el aire, desplazándolos a medida que avanza.

¿Tiene sentido? Pues sí, sin embargo, El Heraldo detalla que Yoro no tiene costa: está separado del mar Caribe por los departamentos Atlántida y Colón.

El canal de Youtube especializado en geografía, “Un Mundo Inmenso“, detalló otra hipótesis al respecto: la posible existencia en Yoro de napas subterráneas con peces en ellas, las que se rebalsan en periodos de lluvia intensa.

Aquello, de hecho, explicaría el por qué los peces aparecen en cauces de agua, y no desparramados por el suelo de la ciudad.

Sin embargo, a falta de pruebas, su gente decide creer. La fe es lo que hace que los yoreños sientan orgullo de vivir en sus tierras, pues se sienten parte de un lugar bendito.

No por nada cada año la localidad realiza un festival. Desde hace 20 años específicamente, Yoro ha celebrado el acontecimiento con un evento anual que incluye, incluso, un carnaval.

“Las mujeres jóvenes compiten para ser elegidas como ‘Señorita Lluvia de Peces’. La ganadora del certamen pasea en un carro alegórico vestida como una sirena“, detalla The New York Times, medio que pudo visitar la ciudad.

Lo que realmente sucede en Yoro es un completo enigma. Ninguna investigación ha podido corroborar qué y cómo se provoca la lluvia de peces, así como tampoco han podido negar el hecho de que se trate de un milagro del cielo. La fe, por ahora, es lo que contenta al pueblo como única respuesta.