Sociedad
S√°bado 29 diciembre de 2018 | Publicado a las 16:40
Porno feminista: la propuesta que toma fuerza en Europa
Por Scarlet Stuardo
La información es de Agence France-Presse
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Que el sexo sea ético, diversificado y más igualitario es la meta que se han impuesto unas directoras feministas de cine porno, que pretenden utilizarlo como un instrumento de emancipación política y sexual frente a las producciones en masa gratuitas y estereotipadas que abundan en la red.

Ni pechos llenos de silicona ni macho alfa: en general m√°s realistas, las escenas sexuales entre los protagonistas, de f√≠sicos y g√©neros variados, est√°n basadas √ļnicamente en el consentimiento.

Los primeros pasos de esta corriente se remontan a los a√Īos 1980 en Estados Unidos. Pero ahora, adopta un nuevo aire ante la ingente cantidad de videos de baja gama que pueblan Internet y el debate que estos suscitan, por el impacto que pueden tener en la sexualidad, especialmente de los j√≥venes.

“El porno feminista se inscribe en una suerte de combate contra la misoginia en el mismo terreno y con las mismas armas que el X ‘mainstream’. Reapropi√°ndose del medio pornogr√°fico, proclama: no vamos a dejar esto √ļnicamente en manos de los hombres”, explica a la AFP la directora francesa y exactriz Ovidie, de 38 a√Īos, que hace poco asisti√≥ a un festival especializado en el sector en Berl√≠n.

Los filmes tradicionales para adultos “siempre siguen el mismo tipo de coreograf√≠a con casi siempre los mismos roles para cada g√©nero: los hombres siempre dominan a las mujeres”, agrega Ovidie, que abandera el movimiento en Francia.

En sus “Historias de sexo(s)” o “X-Girl contra Supermacho”, las mujeres ya no quedan relegadas al estatus de objetos. Al contrario, deciden c√≥mo suceden las cosas.

Porno feminista, no femenino

Para ser “feministas” y no “femeninas”, un t√©rmino criticado por esas militantes, pues designar√≠a una sexualidad espec√≠fica de las mujeres, estas producciones deben cumplir con varios requisitos.

Adem√°s de la representaci√≥n de los deseos “de todos los sexos”, incluidos los hombres, “√ļnicamente reducidos a su pene en el porno” tradicional, los protagonistas deben tener “f√≠sicos y culturas variadas”, seg√ļn la ling√ľista alemana y especialista en el movimiento Laura Meritt.

En estas producciones, se a√Īade un enfoque educativo, con la utilizaci√≥n obligatoria del preservativo, y √©tico, al ofrecer “condiciones de trabajo basadas en el consentimiento donde todo el mundo puede decidir si realiza o no ciertas pr√°cticas”, precisa.

La realizadora estadounidense Jennifer Lyon Bell, graduada de Harvard de 49 a√Īos, lanz√≥ en 2004 la empresa “Blue Artichoke Films”, especializada en la producci√≥n de pel√≠culas “que pintan la sexualidad de una manera emocionalmente realista”.

Wikimedia (CC0)
Wikimedia (CC0)

Adem√°s, defiende el “feminismo pro-sexo”, aparecido en Estados Unidos hace casi cuatro d√©cadas, seg√ļn el cual la sexualidad es el terreno en el que las mujeres deben ganar su emancipaci√≥n.

Frente a esto, otra corriente feminista, abolicionista, denuncia la mercantilización y el compromiso con la industria del sexo.

“He tenido pocas relaciones con la industria mainstream. Los festivales y los modos de ingresos son diferentes, son c√≠rculos que se cruzan muy pocas veces”, responde Lucie Blush, realizadora francesa de 30 a√Īos.

Para el sector, que no considera “esas producciones como competencia” suya, el mercado todav√≠a no es suficientemente lucrativo porque “las mujeres dif√≠cilmente deciden ver X”, seg√ļn Gr√©gory Dorcel, gerente de Marc Dorcel, uno de los l√≠deres del cine X mundial.

¬ŅSubvenciones p√ļblicas?

¬ŅTiene esta corriente un verdadero potencial comercial frente a las producciones masivas gratuitas?

Desde 2006 se celebran en todo el mundo festivales dedicados a este g√©nero. El mayor de Europa, que tiene lugar en Berl√≠n, congreg√≥ este oto√Īo a 10.000 visitantes.

Pero estas producciones pornogr√°ficas “√©ticas” siguen siendo “una gota en el oc√©ano del porno” en l√≠nea, matiza Camille Emmanuelle, periodista y escritora especializada en temas de sexualidad.

A falta de difusores, su modelo reposa en un sistema de abono, aunque “la gente, y sobre todo los j√≥venes, est√°n acostumbrados al porno gratuito”.

En este contexto, algunos poderes p√ļblicos han empezado a apoyar al sector.

El Instituto sueco del Cine apoyó en 2009 y de forma pionera una serie de doce cortometrajes realizados por feministas y producidos por Mia Engberg.

En Alemania, los socialdemócratas de Berlín, que codirigen la ciudad, propusieron incluso que estas producciones sirvan de apoyo educativo para los jóvenes.

“Ser√≠a formidable que esta pornograf√≠a alternativa, que muestra el sexo de forma diferente, pudiera ser de f√°cil acceso y gratuita, como el X cl√°sico”, apunta Ferike Thom, responsable del SPD berlin√©s y autor de la propuesta.

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