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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las tensiones entre EEUU y Europa por la posible compra de Groenlandia han llevado a especulaciones sobre una estrategia llamada 'Vender EEUU' donde la UE promovería la venta de bonos estadounidenses para dañar su economía. Aunque Trump amenazó con represalias, expertos ven esta idea como improbable debido a posibles consecuencias negativas para la economía europea. A pesar de la reacción de los mercados tras las amenazas de Trump, la venta de bonos por fondos como AkademikerPension y Alecta ha generado preocupación. Europa, siendo uno de los mayores prestamistas de EEUU, podría influir en los mercados, pero expertos dudan de la efectividad y advierten sobre posibles repercusiones negativas para la UE.

La reciente tensión entre EEUU y Europa tras las amenazas de Donald Trump para hacerse con Groenlandia han disparado las especulaciones sobre una posible campaña del bloque comunitario para alentar la venta de bonos estadounidenses como forma de dañar la economía del gigante norteamericano.

Esta estrategia, conocida como ‘Sell America’ (“Vender EEUU” o “Vender América”), sería “arriesgada” para la UE y hay enormes dudas sobre si tendría el impacto deseado sin herir también la economía europea, según los analistas consultados por EFE, que precisamente por eso lo ven como un escenario “improbable”.

¿Se viene un gran “Vender EEUU” desde Europa?

A pesar de que el deshielo provocado por un principio de acuerdo sobre Groenlandia lo hace todavía menos posible, Trump ya advirtió este jueves desde el Foro de Davos de que respondería con “grandes represalias” si los países europeos impulsan una venta coordinada de activos estadounidenses.

Las especulaciones crecieron al calor de las amenazas de Trump de imponer aranceles a los países que habían anunciado el envío de tropas a la isla del Ártico, a lo que la UE podría haber respondido con nuevos gravámenes a las importaciones desde EEUU e incluso con su nuevo instrumento anticoerción.

Los mercados no tardaron en reaccionar: la sesión del martes estuvo marcada por la venta de bonos que provocó un repunte de casi siete puntos básicos en la deuda de EEUU a diez años y de más de nueve en la de 30 años. Paralelamente, el dólar se depreció frente al euro y la moneda común se cambió al cierre de ese día a más de US$1,17.

En este contexto, el fondo danés de pensiones AkademikerPension anunció la venta de su cartera de US$100 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, una estrategia que el miércoles replicó el fondo sueco Alecta.

La lógica detrás de una represalia así radica en que una venta masiva y coordinada a nivel europeo de bonos estadounidenses reduciría su precio y aumentaría su rentabilidad, es decir, el tipo de interés que Estados Unidos debe pagar para financiarse en los mercados de deuda.

Según el departamento de análisis del grupo bancario neerlandés ING, Europa es “de lejos” el mayor prestamista de Estados Unidos con alrededor de US$8 billones en bonos y acciones del país norteamericano.

Los europeos, entre los mayores tenedores de deuda de EEUU

Además, varios países europeos y socios de la OTAN se encuentran entre los mayores inversores en deuda pública estadounidense, de acuerdo con los datos de la Reserva Federal.

Reino Unido es el segundo de la lista, por detrás de Japón, con US$888.000 millones, pero después se encuentran otros como Bélgica (US$481.000 millones), Luxemburgo (US$426.000 millones), Francia (US$376.000), Irlanda (US$340.000), Noruega (US$218.000) o Alemania (US$109.000 millones).

Europa, por tanto, tiene “al menos teóricamente una capacidad de influencia” en este ámbito, señala ING. El problema es que la mayor parte de esta deuda está en manos privadas: “Hay poco que Europa puede hacer para forzar a los inversores privados europeos a vender activos en dólares, sólo podría intentar incentivar las inversiones en activos en euros”.

La pregunta es si realmente Europa tiene capacidad para provocar así un daño significativo sobre la economía estadounidense. En una conversación en EFE, el analista principal de Oxford Economics, John Canavan, explica que “podría tener un impacto negativo, pero sería relativamente modesto y duraría lo que costase absorber” ese movimiento.

A su juicio, el mercado de capitales estadounidense es lo suficientemente “grande y líquido” como para recibir el golpe sin mayores sobresaltos, encontrar compradores y además conseguir que el daño sea, en todo caso, temporal.

Canavan, además, señala que una venta masiva de bonos de Estados Unidos provocaría una bajada de su precio y esto “resultaría probablemente en pérdidas significativas para muchos inversores”, lo que hace “improbable” un movimiento así.

En una línea similar, el analista del centro de estudios europeos Bruegel Nicolas Véron opina que impulsar una estrategia así sería “muy arriesgada”, porque podría tener “consecuencias muy negativas” para una UE que tiene ahora un “sistema financiero abierto en el que los inversores están protegidos”.

“Si cambias esa percepción, la UE sería menos atractiva como destino de inversión y podría impactar en el modo en que los gobiernos acceden a los mercados”, explica, también en conversación con EFE. En otras palabras: el movimiento se podría volver en contra y provocar una subida de los tipos de interés en la deuda soberana de los Estados miembros de la Unión.

En todo caso, el principio de acuerdo que anunció Trump con respecto a Groenlandia aleja todavía más una medida que, de llevarse a cabo, llevaría las relaciones entre ambas potencias a territorio “desconocido”, en opinión de Véron.