Comprar una propiedad sigue siendo uno de los procesos financieros más relevantes para las familias chilenas, pero también uno de los más complejos. Acceder al crédito hipotecario, validar el valor real del inmueble, revisar la documentación legal y cerrar la compraventa exige cumplir pasos concretos que, si se omiten o se hacen mal, pueden terminar en rechazos bancarios, sobreendeudamiento o incluso estafas inmobiliarias.
Es por eso que a continuación te presentamos una guía que explica, paso a paso, cómo
comprar una vivienda sin equivocarse en el proceso.
Crédito hipotecario: partir con números claros
El primer paso es definir una propiedad concreta y contar con el pie necesario. En Chile, para primeras viviendas, este suele ubicarse entre el 10% y el 20% del valor del inmueble. Reducir el monto a financiar mejora la evaluación bancaria y las condiciones del crédito.
“Ahorrar para el pie no solo acerca a la vivienda propia, sino que también fortalece significativamente la posición del solicitante frente al banco, al disminuir el monto a financiar y mejorar su condición financiera”, explica Francisco Recabarren, gerente general y fundador de Hogarízate.
Otro punto crítico es el dividendo mensual. La recomendación operativa es que no supere el 30% de los ingresos familiares líquidos, para que sea sostenible en el tiempo. Llegar con ese cálculo definido permite anticipar escenarios y evitar rechazos en la etapa de evaluación.
A esto se suma la documentación: liquidaciones de sueldo, contrato laboral y antecedentes previsionales actualizados. “Mientras más predecible y consistente sea el manejo financiero de una persona, mayor es la claridad y confianza con la que el banco puede evaluar y aprobar su solicitud de crédito hipotecario”, agrega Recabarren.
Tasación: validar el valor real de la propiedad
Con el crédito en evaluación, el banco exigirá una tasación para confirmar que el precio de la propiedad se ajusta al mercado. Este informe es clave, ya que determina cuánto está dispuesto a financiar el banco.
Desde Transsa, consultora inmobiliaria con más de 20 años de trayectoria, explican que hoy la tasación va más allá de un requisito formal. “Cada vez más personas y empresas utilizan las tasaciones como insumo clave para decidir dónde y cuándo invertir”, señala Esteban Jara, subgerente del área de estudios de la compañía.
Una tasación profesional permite detectar sobreprecios, anticipar observaciones del banco y tomar decisiones con información objetiva antes de comprometer la compra.
Documentación y revisión de títulos: la etapa más crítica
Antes de firmar una promesa de compraventa o transferir dinero, la revisión de los títulos de la propiedad es indispensable. Aquí se confirma que el vendedor sea realmente el dueño y que no existan hipotecas, gravámenes, embargos o prohibiciones vigentes.
“La revisión de títulos es la única forma de garantizar que una compra sea segura y legal. Sin ese análisis, una persona puede terminar comprando a alguien que no es el verdadero dueño o adquiriendo una propiedad con cargas ocultas”, advierte Vicente González, cofundador de Propicheck.
Entre las principales señales de alerta están un dominio no vigente, hipotecas activas, inconsistencias en las inscripciones del Conservador de Bienes Raíces o la existencia de decretos de expropiación. Ignorar estos puntos puede impedir la inscripción del inmueble o derivar en juicios prolongados y pérdida total de la inversión.
Cierre y compra: pensar más allá de la firma
Superadas las etapas técnicas, la firma final no debe ser una decisión impulsiva. Para el inversionista chileno, el foco está cambiando desde la apuesta especulativa hacia modelos más estables y predecibles.
Milko Grbic, empresario e inversionista con presencia inmobiliaria en Chile y Estados Unidos, advierte que “la verdadera riqueza no se construye con un golpe de suerte, sino con decisiones inteligentes que generan resultados mes a mes o año tras año. Hoy gana quien construye flujo constante, no quien espera solo plusvalía”.
Según Grbic, los errores más frecuentes están en improvisar sin due diligence, asumir sobreprecios y concentrar todo el riesgo en un solo mercado. “El foco debe estar en activos con flujo defensivo, reglas claras y baja volatilidad”, concluye.