Cinco ciudadanos provenientes del gigante asiático, representantes de dos sociedades que comercializan en el Barrio Meiggs del Gran Santiago bajo la figura de “malls chinos”, consiguieron evadir impuestos por al menos $2.357.627.710, a través de declaraciones maliciosamente incompletas o falsas ante el Servicio de Impuestos Internos (SII).
Por ello, el Servicio se querelló contra ellos por delitos tributarios contenidos en el Artículo 97 N°4, inciso primero del Código Tributario, que corresponde a la subdeclaración del Impuesto a la Renta.
Un perjuicio fiscal superior a los $2.357 millones
Para el SII, un mall chino corresponde a un tipo de comercio al por menor, que vende una gran cantidad de productos, muy diversos, a precios muy bajos.
Como este tipo de comercios se masificó en Chile en los últimos años, las fiscalizaciones han apuntado a que cumplan con la normativa.
Fue en ese contexto de fiscalización que se seleccionó para una auditoría a una de las sociedades comerciales asociada a los imputados en la querella.
Durante ese proceso, dijo el Servicio, “se detectaron transferencias por sumas millonarias entre las sociedades y que no tendrían sustento en la contabilidad que declaró el contribuyente analizado”.
Seguidamente, se pudo identificar que dichas sociedades no estaban declarando la totalidad de los ingresos obtenidos y que registraban declaraciones maliciosamente incompletas o falsas.
Concretamente, relató el SII, en uno de los casos analizados se pudo constatar la subdeclaración de ingresos durante los años tributarios 2024 y 2025, presentando Formularios N°29 y N°22 maliciosamente falsos, al omitir y subdeclarar los ingresos que la sociedad recibió durante los años comerciales 2023 y 2024, permitiéndole incrementar su patrimonio y que, por tanto, debieron ser considerados en dichas declaraciones.
“Esos ingresos no estaban respaldados por los documentos de venta correspondientes, lo que confirmó una subdeclaración maliciosa de ingresos”, se remarcó.
Respecto de la segunda sociedad comercial investigada, durante los años tributarios 2024 y 2025 se presentaron formularios N°22 “maliciosamente falsos, al omitir los ingresos que la sociedad percibió efectivamente, permitiéndole incrementar su patrimonio, evadiendo el pago del Impuesto a la Renta correspondiente”.
Esa sociedad también formaba parte del esquema de evasión; y se consiguió corroborar transferencias y pagos de esa sociedad con la primera investigada, que no tenían un correlato en la emisión de facturas electrónicas.
Por todo, el SII tomó acciones legales.
“La diferencia abultada entre el flujo de dinero real y el declarado no puede atribuirse a un simple error, sino a un acto deliberado y malicioso de ocultamiento de ingresos con el fin de pagar un impuesto inferior al que correspondía”, señaló Bárbara Olivares, subdirectora Jurídica (S) del SII.
Durante todo el proceso de análisis, finalizó, se confirmó también “que los ingresos brutos de estas sociedades superaban de forma dramática los ingresos declarados”.