¿Quién habría pensado que las empresas, totalmente resistentes a cualquier tipo de flexibilidad laboral, mutarían a ser amantes del teletrabajo? Parece increíble, pero recientes estudios arrojan que el 88% de las compañías planean seguir con esta modalidad, muy por sobre el 60% que alcanza el contexto latinoamericano.

Estos datos, que parecen neutrales, pueden no serlo si consideramos que, de acuerdo a cifras de Mandomedio, el 72% de los trabajadores asegura no tener las herramientas y competencias necesarias para afrontar sus labores diarias de manera remota. La situación es alarmante pues tiene como consecuencia directa los indicadores de salud mental en Chile, que nos sitúan como el segundo país en el mundo donde esta más ha empeorado.

Es entonces negativo el teletrabajo. La respuesta es claramente no, siempre que se considere un gran pero. Las organizaciones deben acompañar a sus trabajadores, reforzando los procesos de aprendizaje por medio de nuevas plataformas y tecnologías. Esto abarca no sólo adquirir habilidades nuevas y aumentar su expertise para su puesto actual, sino además promover que ellos adquieran conocimientos diferentes y sean más versátiles, para después asumir otros desafíos.

Sólo de esta forma se estará capitalizando esta consecuencia inesperada de la pandemia. De lo contrario, este supuesto avance será un total retroceso y habremos caído en la trampa de la supuesta maravilla del teletrabajo.

Rodrigo Correa
Gerente de Mandomedio Consulting