El brote de COVID-19 no se parece en nada a algo que hayamos visto en nuestras vidas. Más allá de la crisis de salud pública, la pandemia ha afectado gravemente a la economía mundial.

Independiente del impacto en la demanda de los clientes y los cambios operativos necesarios, muchas empresas están reevaluando sus cadenas de suministro y valor debido a las averías que se produjeron durante la pandemia.

Este cambio presenta una oportunidad para que los países latinoamericanos no sólo reconstruyan sus economías, sino que también las fortalezcan y preparen para el futuro en el proceso. Las claves para hacerlo serán repensar la educación e invertir en la fuerza laboral.

Sin embargo, el ritmo del cambio tecnológico y el costo creciente de un título de cuatro años ha hecho que la educación tradicional sea una opción menos aceptable y efectiva. Esto es especialmente cierto para los que cambian de carrera y las comunidades desatendidas, que rara vez tienen el tiempo o el dinero para obtener un título de cuatro años. Afortunadamente, esta tendencia se puede revertir y las consecuencias del COVID-19 ofrecen una oportunidad para realinear el enfoque global en el desarrollo de la fuerza laboral.

Los programas de capacitación técnica acelerada, como los bootcamps de codificación, ofrecen un camino simplificado para satisfacer esta necesidad. A diferencia de la educación tradicional, estos programas se centran en gran medida en el aprendizaje experimental, por lo que los estudiantes aprenden las habilidades reales que se utilizan en el trabajo, lo que facilita el ingreso a la fuerza laboral de trabajadores talentosos, en una fracción del tiempo.

El resultado final de estos programas es una fuerza laboral capacitada digitalmente, ansiosa por cubrir las crecientes vacantes de trabajo en las empresas de tecnología locales, que han crecido significativamente en los últimos años.

Desde 2016, la inversión en nuevas empresas latinoamericanas aumentó de $500 millones en 2016 a $4.600 millones en 2019. A lo largo del mismo período de tiempo, América Latina también produjo 17 nuevas empresas privadas valoradas en $1 mil millones o más, lo que ha acelerado la presencia de la región en la escena mundial de las startups.

Hay un momento y un lugar para el conocimiento teórico o histórico, que es el tipo de información que se enseña típicamente en la educación superior tradicional, pero las iniciativas de desarrollo de la fuerza laboral que requiere América Latina deben entregar resultados más rápidos que los que los programas de capacitación tradicionales pueden ofrecer.

Al desarrollar una fuerza laboral equipada con habilidades del siglo XXI, América Latina y el Caribe pueden crear un número exponencial de trabajos locales y atraer millones de empleos nearshoring, para impulsar el crecimiento económico en las próximas décadas.

Richard Wang CEO de Coding Dojo
Sebastián Espinosa Director Ejecutivo de Coding Dojo Latam