Opinión
Las discriminaciones y confusiones del proyecto de Educación Superior
Publicado por: Tu Voz
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La Comisión de Educación de la H. Cámara de Diputados, aprobó algunas definiciones acerca de lo que corresponde al Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH), junto con condiciones para que las universidades privadas puedan solicitar el ingreso a dicho organismo. Debe hacerse notar que este es el primer trámite de discusión en particular, es decir, respecto al articulado, del proyecto de ley que reforma la Educación Superior.

Debemos considerar que dicho texto surgi√≥ de una indicaci√≥n de integrantes de la Comisi√≥n, que acogieron casi sin modificaciones, una propuesta de los rectores de las Universidades Alberto Hurtado y Diego Portales. La indicaci√≥n aprobada define que al Consejo de Rectores le corresponde asesorar y formular propuestas al Ministerio de Educaci√≥n en las pol√≠ticas p√ļblicas, conforme a su estatuto org√°nico, por lo tanto es la √ļnica voz universitaria reconocida en el sistema para relacionarse formalmente con el Gobierno y hacer propuestas en materias de Educaci√≥n Superior. No se ha se√Īalado qu√© pasar√≠a con otras funciones del Consejo, como la complej√≠sima e infructuosa tarea de determinar las necesidades nacionales de profesionales y de t√©cnicos, que pasar√≠an a ser funciones de la Subsecretar√≠a de Educaci√≥n Superior.

Por cierto, otras organizaciones pueden hacer sus planteamientos, pero sin la importancia de lo que se√Īala el CRUCH, ya que se establece por ley que a ese grupo de rectores le corresponde asesorar y formular propuestas. Por eso son relevantes las condiciones que se definan para que una universidad sea parte del Consejo. Este texto no corrige una anomal√≠a ya existente, sino que la reitera y profundiza; es an√≥malo que esa facultad se atribuya a los directivos m√°ximos de universidades que tienen, a grosso modo, la mitad de los estudiantes de las universidades chilenas acreditadas.

Como ha ocurrido con frecuencia en la tramitaci√≥n de este proyecto de ley, el texto es confuso y arbitrario, adem√°s de discriminatorio. Es confuso como se desprende f√°cilmente de la lectura de la primera condici√≥n para postular a ser admitido en el CRUCH: ‚Äúa) Poseer una antig√ľedad m√≠nima, contada desde la fecha de su establecimiento, de 15 a√Īos, tiempo durante el cual se deben haber desarrollado de manera consistente las caracter√≠sticas que exhiben las Instituciones del Consejo‚ÄĚ. Dada la heterogeneidad de las universidades dentro del organismo, es interesante hacerse la pregunta de qui√©n y c√≥mo se determinar√°n esas caracter√≠sticas ¬Ņser√°n las de las universidades con 7 a√Īos de acreditaci√≥n o las de aquellas con 3 a√Īos? Como se√Īalamos, estas disposiciones discriminan al plantear condiciones arbitrarias, como se deduce del requisito de estar adscrito al r√©gimen de gratuidad de la Educaci√≥n Superior en los dos a√Īos anteriores a la solicitud. Es curioso que este requisito sea obligatorio para estar en el CRUCH, no obstante es una adscripci√≥n voluntaria para las instituciones.

Como dijimos, es interesante constatar que este texto sigue muy de cerca, por decirlo así, la propuesta hecha por dos rectores de universidades privadas que, curiosamente, cumplen con esas características. Esos rectores responden a sus obligaciones, al proteger los intereses de sus representadas junto con proponer lo que creen es bueno para el país; en el caso de los parlamentarios que aprobaron la indicación eso es mucho más discutible.

Hugo Lavados Montes

Rector Universidad San Sebasti√°n

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