Opinión
Jueves 27 febrero de 2020 | Publicado a las 03:34 · Actualizado a las 16:07
Turistas y ni√Īos de Juan Fern√°ndez: v√≠ctimas jam√°s encontradas tras el tsunami del 27F
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Eran las cuatro y media de la madrugada de ese 27 de febrero y una ni√Īa de 12 a√Īos corre hasta la plaza del poblado San Juan Bautista para tocar el gong y alertar el peligro que corr√≠a Juan Fern√°ndez, en donde el terremoto se hab√≠a sentido solo como un leve temblor.

Varios vecinos corrieron a buscar refugio, pero otros fueron alcanzados por las olas que se internaban con furia asesina por la isla.

La onda marina había viajado a 800 kilómetros por hora desde el epicentro, frente a la costa del Bío Bío, golpeando con ímpetu a la ínsula por el suroeste y generando enormes remolinos en la bahía.

La fuerza del mar arranc√≥ de cuajo las vigas del gimnasio de la isla, arrastr√°ndolas 15 metros al fondo marino, al igual que redes y aparejos de pesca, electrodom√©sticos, viviendas, autom√≥viles, una que otra embarcaci√≥n… y tambi√©n mujeres, ni√Īos y ancianos que no pudieron escapar.

Entre ellos estaba el peque√Īo Joaqu√≠n Ort√≠z, conocido como “Puntito”, quien qued√≥ atrapado junto a su madre al interior de su casa, arrastrada por el mar, sin que hasta la fecha se haya podido recuperar su cuerpo.

D√≠as despu√©s del desastre, a la orilla del mar se instal√≥ un improvisado cementerio con sencillas tumbas cavadas en la tierra, con cruces de madera adornadas por flores de diversos colores. All√≠ tambi√©n quedaron hechas las excavaciones para los que el mar no devolvi√≥, como “Puntito” y su amigo Javier Escalona.

Juan Fern√°ndez, tras el tsunami | Jorge Amengual | Agence France-Presse
Juan Fern√°ndez, tras el tsunami | Jorge Amengual | Agence France-Presse

En el continente, en tanto, el terror ya se hab√≠a apoderado de la poblaci√≥n, que bruscamente se hab√≠a despertado una hora antes con el movimiento tel√ļrico, a las 3:34. Algunos no pudieron mantenerse en pie, mientras a su alrededor ca√≠an muebles y en las cocinas se escuchaba el estr√©pito de la loza cayendo al piso.

Algunos gritan, las alarmas de los autos se activan con el fuerte movimiento que parec√≠a no tener fin, el alumbrado p√ļblico se apag√≥ en gran parte del pa√≠s dejando en penumbras a millones de chilenos, algunos de los cuales nunca hab√≠an vivido un terremoto.

Apenas media hora después del terremoto, una serie de olas comenzaron a golpear la costa, desde Llolleo, en la región de Valparaíso, hasta Puerto Saavedra, al sur de La Araucanía.

Registros gráficos abundan en redes sociales, pese a que en la época no se contaban con tantos medios tecnológicos como ahora, con celulares con cámaras de alta definición. Aun así, es posible ver videos con el implacable avance de las olas por las calles de Penco, o el mar devastando todo a su paso por Dichato arrastrando autos y casas, cuyos techos apenas sobresalen del agua furiosa.

En Constituci√≥n, las im√°genes muestran el agua entrando por el r√≠o Maule atrapando a los cientos de turistas que acampaban en las islas Orrego y Canc√ļn.

En el puerto de Talcahuano grandes barcos pesqueros y contenedores quedaron “estacionados” en las principales calles, como mudos testigos de la furia de la naturaleza.

Efectos del Tsunami en Talcahuano | Agencia UNO
Efectos del Tsunami en Talcahuano | Agencia UNO

De hecho, a√ļn es posible ver en la pen√≠nsula de Tumbes algunas caletas “fantasmas”, como Candelaria y Puerto Ingl√©s, donde hay casas semidestruidas de algunos pescadores y algueros que alguna vez dieron vida a ese sector.

La polémica por las diferencias en las cifras

Seg√ļn un documento del Ministerio del Interior de enero de 2011, se estableci√≥ que la tragedia dej√≥ un saldo total de 525 muertos y 25 desaparecidos.

Por otra parte, la Fiscal√≠a Nacional elabor√≥ un catastro de v√≠ctimas del tsunami que azot√≥ las costas de nuestro pa√≠s tras el movimiento tel√ļrico, cifrando en 156 las v√≠ctimas fatales. Mientras que de los 25 desaparecidos, estableci√≥ que 11 son mujeres y 14 varones.

Para llegar a estos n√ļmeros se debi√≥ sortear una serie de complicaciones en el levantamiento de la informaci√≥n, que en una primera instancia arroj√≥ un saldo de 506 muertos y 167 desaparecidos.

Esta cifra aument√≥ dr√°sticamente en un reporte que entreg√≥ la Oficina Nacional de Emergencias el 3 de marzo de 2010, donde se consignaron 799 fallecidos. Esto, lejos de dar tranquilidad, aument√≥ las cr√≠ticas ante la posibilidad de que se trataran de n√ļmeros “inflados”.

Memorial en Isla Orrego | Juan Gonzalo Guerrero | Agencia UNO
Memorial en Isla Orrego | Juan Gonzalo Guerrero | Agencia UNO

Frente a los cuestionamientos, el gobierno de la entonces presidenta Michelle Bachelet, decidi√≥ elaborar un nuevo balance que entreg√≥ cinco d√≠as despu√©s pero incluyendo solo a las v√≠ctimas que hab√≠an sido identificadas, con lo cual el n√ļmero alcanz√≥ las 497 v√≠ctimas fatales.

Con el cambio de mando en La Moneda el 11 de marzo, el nuevo subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, anunció que se realizaría un nuevo listado. Ocho días después, se contabilizaron 452 fallecidos, de los cuales 359 estaban identificados con su RUT y causa de muerte.

Pero nuevamente se cometieron errores que quedaron en evidencia luego que aparecieran nombres y RUT repetidos. Finalmente, el 31 de enero de 2011 el Ministerio del Interior publicó un listado final donde se estableció la cifra de 525 muertos y 25 desaparecidos en la tragedia.

¬ŅD√≥nde habr√≠a estado el problema?

Seg√ļn se√Īal√≥ a Ciper el entonces subsecretario Ubilla, el error se habr√≠a generado en que hasta ese entonces en una cat√°strofe cada Municipalidad deb√≠a recolectar los datos, n√ļmeros que la Onemi simplemente recib√≠a y luego replicaba.

Y por otro lado, los hospitales habr√≠an reportado muertes que no estaban asociadas directamente a la tragedia, o que muchos desaparecidos simplemente hab√≠an sido dado por muertos, pese a estar en albergues o en alg√ļn centro asistencial. De hecho, muchos de quienes no se sab√≠a su paradero, fueron posteriormente encontrados en refugios o entre los cerros donde hab√≠an arrancado en una primera instancia.

A su vez, el anterior subsecretario del Interior, Patricio Rosende, atribuyó los problemas a que hubo una importante cantidad de personas reportadas como desaparecidas por otros familiares, con los que habían perdido comunicación debido a la imposibilidad de tomar contacto.

Isla Orrego, el lugar con m√°s desaparecidos

De acuerdo al documento del Ministerio del Interior, Isla Orrego, frente a Constitución, fue el lugar donde se reportaron más desaparecidos, llegando a las 10 personas.

Un peritaje posterior de la Fiscal√≠a, demostrar√≠a que esa noche personal de la Armada se habr√≠a demorado menos de cinco minutos en evacuar las islas Orrego y Canc√ļn, en la desembocadura del r√≠o Maule. No obstante, seg√ļn el testimonio de un sobreviviente que nad√≥ hasta la otra orilla en busca de ayuda, los marinos no hicieron caso porque la informaci√≥n que manejaban era que no hab√≠a alerta de tsunami.

Vigilia en Constitución | Juan Gonzalo Guerrero | Agencia UNO
Vigilia en Constitución | Juan Gonzalo Guerrero | Agencia UNO

En Juan Fern√°ndez se contabilizaron cinco desaparecidos, entre los que se cuentan los peque√Īos Javier y Joaqu√≠n. Aunque la familia de este √ļltimo, conocido entre los isle√Īos como “Puntito”, ha se√Īalado su conformidad pese a la tragedia, puesto que a su juicio lo mejor que pudo pasarle fue haber quedado en el lugar que m√°s amaba.

En Curanipe, por su parte, se les perdió el rastro a tres veraneantes que se encontraban en el camping municipal, el que fue arrasado por las olas esa madrugada.

As√≠ tambi√©n en Pichilemu, Lebu, Lota y Tir√ļa se reportaron siete desaparecidos en total.

No hubo justicia en el Caso Tsunami

Si bien lo sucedido llegó hasta los Tribunales, gracias a un acuerdo alcanzado por la Fiscalía con los seis imputados del denominado caso Tsunami, éstos nunca llegaron a un juicio oral por la fallida alerta de maremoto que significó la muerte de 105 personas.

Las condiciones para aplicar la suspensi√≥n condicional del procedimiento inclu√≠an pedir perd√≥n, no reincidir por un a√Īo y pagar compensaciones econ√≥micas.

Estas √ļltimas se tradujeron en dos pagos que debieron realizar, en octubre de 2016 y en marzo de 2017, el exsubsecretario del Interior, Patricio Rosende ($75 millones); la exdirectora de la Onemi, Carmen Fern√°ndez ($39 millones); Johaziel Jamett ($5 millones); adem√°s de los exfuncionarios del SHOA, Mario Andina, Mariano Rojas y Andr√©s Enr√≠quez ($39 millones c/u).

De paso, debido a este acuerdo no se pudieron conocer testimonios en estrado, como la declaración de la entonces presidenta, Michelle Bachelet, quien fue sacada de la investigación por la fiscal que estuvo un tiempo a cargo del caso, Solange Huerta.

Esta √ļltima, posteriormente dej√≥ el Ministerio P√ļblico para asumir como directora del Servicio Nacional de Menores (Sename).

Imagen de archivo del 27 de febrero de 2010 en la Onemi | Agencia UNO
Imagen de archivo del 27 de febrero de 2010 en la Onemi | Agencia UNO
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