Bajo arresto domiciliario y a la espera del juicio que podría dejarlo hasta 18 años en prisión, Daniel Jadue reapareció en un reportaje de la revista política estadounidense New Lines Magazine con un mensaje claro: se plantea como víctima del poder por desafiar al modelo capitalista, desliza la idea de una persecución en su contra y asegura, sin titubeos, que: “Voy a volver a la política”.
En la entrevista, además, disparó contra el gobierno de Gabriel Boric y planteó que la izquierda chilena perdió su rumbo al moderarse:
“El problema de la izquierda no es el éxito de la derecha; es una izquierda que ya no se parece a la izquierda (…) Olvidó su propio lenguaje, y si olvidas tu propio lenguaje, olvidas tu razón de ser”.
Daniel Jadue: “Voy a volver a la política”
Desde su casa en Santiago —donde cumple arresto domiciliario— el exalcalde de Recoleta conversó con el mencionado medio polpitico e insistió en que su caso no es corrupción, sino castigo político. De hecho, el reportaje destaca su presentación en redes sociales: “Preso injustamente”.
Para él, las acusaciones por fraude, malversación y cohecho vinculadas a la gestión de la Asociación Chilena de Farmacias Populares (ACHIFARP> son parte de una ofensiva mayor.
Su tesis es estructural: asegura que fue atacado por intentar “imponer un modelo alternativo al capitalismo” y que eso lo convirtió en una amenaza. En su relato, no es solo un problema judicial, sino ideológico. Habló de una maquinaria que protege al mercado y castiga a quien lo desafía.
En esa línea, no dudó en instalar la narrativa de la persecución, una idea que ha rondado en varios procesos latinoamericanos, sostiene el artículo. En ese punto, la entrevista menciona a los dos abogados vinculados a su investigación y que están procesados en la trama “Muñeca bielorrusa” del Caso Audio, Eduardo Largos y Mario Vargas, como un dato que es usado por su entorno para reforzar la sospecha.
Jadue, eso sí, no habló como alguien derrotado. Al contrario. “Voy a volver a la política”, afirmó sin espacio para la duda.
Y agregó que muchos se equivocan al pensar que la política solo ocurre en el Congreso o en La Moneda: para él, lo central está “en las bases”. Se muestra convencido de que hizo lo correcto con las farmacias populares y que, aunque el proyecto haya enfrentado cuestionamientos financieros y judiciales, representó una alternativa real.
Daniel Jadue y su crítica a la izquierda chilena
Su crítica más dura apuntó hacia la propia izquierda. A juicio de Jadue, el problema no es el avance de la derecha, sino que la izquierda dejó de parecer izquierda. “Aprendió a hablar el lenguaje del neoliberalismo”, sostiene. Regla fiscal, inflación, gobernanza: para él, ese vocabulario terminó por domesticar el impulso transformador.
En ese marco, sus dardos contra el presidente Boric fueron directos. Afirmó que el gobierno “empezó a desorientarse desde el mismo momento en que ganó” y que renunció al poder transformador que prometía.
“… Este es un gobierno que empezó a desorientarse desde el mismo momento en que ganó. Desde el momento en que ganó, renunció a todo el poder transformador que representaba”
Incluso describe a Boric como “un alumno disciplinado del imperialismo norteamericano”. Para Jadue, la apuesta por reformas graduales fue un error estratégico que terminó desmovilizando a quienes esperaban cambios estructurales tras el estallido social.
Una vez en el poder, según Jadue, Boric no era más que un alumno disciplinado del imperialismo norteamericano: “Más allá de las historias agradables y positivas que contaban, el gobierno fracasó. Este es un gobierno que llegó a La Moneda con una serie de promesas nacidas del levantamiento y no perdió la oportunidad de decepcionar a quienes confiaron en él”.
¿Reforma o revolución?
En la entrevista también aparece la tensión interna en el Partido Comunista, especialmente tras la derrota presidencial de 2025. Sin decirlo en esos términos, se instala la pregunta de fondo: ¿reforma o revolución? Jadue se ubica sin matices en la segunda vereda.
El artículo afirma que Jadue hoy está fuera de la primera línea electoral y enfrenta un juicio complejo. Pero el tono de sus palabras no es defensivo. Más bien sugiere que se siente parte de un proceso histórico mayor, convencido de que el tiempo terminará dándole la razón.