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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

A dos años de la muerte de Sebastián Piñera, su exministro Gonzalo Blumel defendió su legado, señalando que el estallido social allanó el camino para el actual liderazgo de la derecha encabezado por José Antonio Kast. Blumel destacó que Piñera dejó La Moneda con baja valoración, pero ahora es bien evaluado en encuestas debido a su compromiso con el país, gestión con resultados concretos y carácter democrático. Reconoció que el estallido social golpeó a Piñera, pero su templanza fue clave.

A dos años de la muerte del expresidente Sebastián Piñera, su exministro del Interior, Gonzalo Blumel, hizo un balance político de su figura defendiendo con fuerza su legado, revisando el impacto del estallido social en su gobierno y sosteniendo que la forma en que se enfrentó esa crisis terminó, paradójicamente, allanando el camino para el actual liderazgo de la derecha encabezado por José Antonio Kast.

Para Blumel, el momento político que vivió Piñera en 2019 fue excepcionalmente duro y polarizante pero que la templanza del presidente fue fundamental para que el país “no naufragara”.

A su juicio, el país está hoy en mejores condiciones que entonces, aunque advirtió que el tono del debate sigue tensionado:

“Si uno compara el panorama actual… la polarización hoy versus cinco años atrás, obviamente estamos mejor ahora respecto a ese momento que fue un momento de mucha conmoción, de mucho impacto”, dijo en Radio Infinita.

El exministro sostuvo que Piñera fue objeto de una “odiosidad” que traspasó los márgenes de la disputa política, particularmente durante el estallido y la pandemia. En ese sentido, recuerda que incluso el propio presidente Gabriel Boric reconoció que las críticas fueron demasiado lejos.

Blumel y el cambió de la valoración a Sebastián Piñera

Blumel planteó una paradoja: Piñera dejó La Moneda con una valoración muy baja, incluso con críticas feroces desde su propio sector, pero hoy aparece bien evaluado en las encuestas.

“En 2022… había gente de su propio sector político que escribía columnas y decía ‘el peor gobierno de la historia’… y hoy en día es valorado por la gente como el mejor presidente desde el año 90”, afirmó.

A su juicio, los chilenos hoy valoran tres elementos: su compromiso con el país “en toda prueba”, su gestión con “resultados concretos” —como la reconstrucción post 27-F— y su “carácter democrático”.

Piñera, el estallido social y el camino a La Moneda de Kast

En su análisis, Blumel reconoció que el estallido social golpeó profundamente a Sebatián Piñera y explicó gran parte de su baja evaluación al salir del poder. Desde la izquierda, dice, hubo un intento de “sacarlo de La Moneda”, y desde la derecha críticas por no haber actuado con mayor fuerza.

Sin embargo, planteó que el tiempo le dio la razón a Piñera y que su templanza fue clave. Más aún: sugiere que esa misma forma de enfrentar la crisis hizo posible el regreso rápido de la derecha al poder.

“Hubiera sido muy difícil que alguien como José Antonio Kast ganara la elección… si es que la crisis del estallido se hubiera resuelto de otra manera, no solo en base a la fuerza y la represión… el costo para la derecha hubiera sido gigantesco. Y muy difícilmente la derecha hubiera vuelto La Moneda tan rápido después de un conflicto que la marcó tan profundamente”.

Seis años después del 18-O, Blumel calificó esa crisis como “la mayor de nuestra democracia desde el año 90 por lejos” y reivindica la conducción de Piñera:

“Fue un momento culmine, donde pudimos tener una crisis con una herida infinitamente peor y quizás dónde hubiera terminado. Y yo creo que la templanza, la prudencia y la capacidad de ir abordando los problemas que tuvo el presidente Piñera, fue fundamental para que el país no naufragara. Y yo creo que eso marca.

Su conclusión fue una advertencia política: “los problemas de la democracia hay que resolverlos sobre la base del diálogo y la negociación, más que la fuerza bruta… la fuerza del Estado es legítima, pero debe usarse con inteligencia y prudencia”.

La herencia política de Piñera

Consultado por la herencia política del exmandatario —y por el hecho de que Evelyn Matthei ya no aparece como su heredera natural— Blumel descartó traspasos automáticos de liderazgo. A su juicio, el legado de Piñera es más bien un estilo de gobernar.

“La herencia no se traspasa a una persona a otra persona así automáticamente… la adhesión son los votos lo que define quién es el heredero natural”, señala, pero agrega que Piñera deja “una forma de ejercer el liderazgo público que hoy día se ha revalorizado: la buena gestión pública, el formar equipos competentes, trabajar sobre la base de objetivos concretos con resultados y rindiendo cuentas”.

En ese punto conectó directamente con el actual liderazgo de José Antonio Kast. Según Blumel, parte de la impronta piñerista se refleja en los equipos del presidente electo: “parte de ese legado se recoge en los equipos que está formando… que incorpora a mucha gente que fue parte de su gobierno. Yo creo que a Sebastián Piñera eso lo pondría muy contento”.