Internacional
Jueves 07 noviembre de 2019 | Publicado a las 14:33
La dulce y agraz vida de los chilenos refugiados en la Alemania Oriental
Por Alberto Gonz√°lez
La información es de Deutsche Welle
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A la Alemania Oriental llegaron cerca de 2.000 chilenos exiliados, escapando de la dictadura de Pinochet. En el régimen socialista encontraron refugio, pero también dificultades.

La migración de alemanes hacia el lado oeste de Berlín significó un problema para el Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA). Se estima que alrededor de 2,7 millones de personas abandonaron Berlín Oriental entre 1949 y 1961.

Aunque no todo fue √©xodo en la RDA. Tambi√©n del lado socialista del muro se acogi√≥ a personas de diferentes partes del mundo, como Espa√Īa, Vietnam y Chile.

De este √ļltimo pa√≠s llegaron cerca de 2.000 refugiados a vivir a la RDA. El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, que derroc√≥ al gobierno del presidente socialista Salvador Allende, y la posterior dictadura militar, oblig√≥ a m√°s de 200 mil chilenos a emigrar a diferentes partes del mundo.

Joel Robine | Agence France-Presse
Joel Robine | Agence France-Presse

Los nuevos huéspedes de la Alemania Oriental eran, en su mayoría, funcionarios políticos, aunque también eran actores, dramaturgos, escritores o pintores.

“El 95% eran considerados por el r√©gimen como personas muy letradas. Sin embargo, casi todos tuvieron que trabajar en f√°bricas, muy por debajo de sus calificaciones‚ÄĚ, dice a Deutsche Welle Jost Maurin, periodista del diario “taz” e historiador alem√°n que investig√≥ sobre los refugiados chilenos en la RDA.

Los chilenos fueron parte de la propaganda de la RDA

El partido comunista chileno, en conjunto con la RDA, impulsó una fase de proletarización para la mayoría de chilenos exiliados en el Este de Berlín. Es decir, al principio deberían realizar oficios que no necesariamente correspondían con sus estudios.

“La mayor√≠a no sab√≠a alem√°n y si trabajaban en puestos m√°s altos, m√°s calificados, la RDA tambi√©n pod√≠a tener problemas con la seguridad del r√©gimen(..) Los comunistas chilenos pensaban que ser√≠a bueno que sus compa√Īeros intelectuales conocieran la realidad de los trabajadores socialistas‚ÄĚ, explica el periodista Jost Maurin en entrevista con Deutsche Welle.

ARCHIVO | F. Lee Cockran | Wikimedia
ARCHIVO | F. Lee Cockran | Wikimedia

Esta etapa fue solo al comienzo, pues, más tarde, el grupo de exiliados pudo desarrollar sus oficios u profesiones en el régimen. Maurin cuenta que la comunidad chilena fue muy activa dentro de la RDA y que incluso se publicaron libros y revistas.

“Los chilenos eran un motivo, un instrumento de la propaganda de los medios de comunicaci√≥n estatales en la RDA de comienzos. La idea era mostrar el humanismo del r√©gimen, porque esos ‚Äėpobres chilenos’ que ahora ten√≠an que huir de su pa√≠s, pod√≠an venir aqu√≠ e iban a vivir muy bien‚ÄĚ, se√Īala a DW.

Dentro de la comunidad chilena había fuertes diferencias sociales

Los exiliados chilenos recibían al principio entre 2.500 hasta 5.000 marcos, la moneda de entonces en Alemania oriental; también se otorgó un crédito sin intereses de 13.000 a 50.000 marcos para la compra de muebles y acceso a nuevas viviendas, que por entonces eran muy escasas dentro del régimen.

“Pudieron adquirir los mejores apartamentos y eso caus√≥ problemas de integraci√≥n, porque gener√≥ mucho disgusto entre la poblaci√≥n alemana. La idea era mostrarle a los chilenos los logros del socialismo en los √ļltimos 30 a√Īos‚ÄĚ, explica a Deutsche Welle, Sebastian Koch.

Koch es un historiador alem√°n, autor del libro “¬ŅRefugio RDA?: Refugiados chilenos y la pol√≠tica extranjera del PSUA”, donde describe la realidad de los chilenos que vivieron en ese lado del bloque, entre ellos la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y expresidenta chilena, Michelle Bachelet, los escritores Carlos Cerda, Roberto Ampuero y pol√≠ticos como Carlos Altamirano y Jorge Arrate.

Carlos Altamirano | Hans Scott | Agencia Uno
Carlos Altamirano | Hans Scott | Agencia Uno

Un aspecto que llama la atenci√≥n de los estudiosos del tema es que dentro de la comunidad chilena exist√≠an muchas diferencias sociales. “Por ejemplo, Carlos Altamirano contaba con un exclusivo edificio en el distrito de Pankow, Berl√≠n. Adem√°s, ten√≠a coche con chofer y viajaba por el mundo, financiado por la RDA‚ÄĚ, relata Maurin.

Para aquellos chilenos que no formaban parte de la c√ļpula pol√≠tica no se otorgaban tantos privilegios. Todos deb√≠an trabajar en f√°bricas y pedir permiso si quer√≠an visitar Berl√≠n occidental; muchas veces las solicitudes eran denegadas.

Chilenos estaban bajo la lupa de la Stasi

“Esas diferencias no gustaron. Incluso hubo gente que se fue por ese motivo y tambi√©n ocurrieron algunos suicidios de chilenos en el r√©gimen, aunque es muy dif√≠cil saber cu√°les fueron las causas, pero probablemente pudo haber contribuido‚ÄĚ, opina Jost Maurin.

Asimismo, la Stasi, o policía secreta de la Alemania Oriental, tuvo bajo la lupa a esta comunidad de exiliados, que contaban con un dossier que contenía su información personal, pues a todos los extranjeros se les consideraba una especie de peligro para el régimen de la RDA.

“Este grupo estaba bajo observaci√≥n particular del servicio secreto alem√°n sin motivo aparente. Sabemos tambi√©n que el servicio secreto chileno fue muy efectivo. De hecho, cometi√≥ ataques en Estados Unidos, por lo que se sab√≠a que la inteligencia chilena envi√≥ a sus propios agentes para investigar y observar a los exiliados‚ÄĚ, explica Sebastian Koch.

ARCHIVO | Ralph Gatti | Agence France-Presse
ARCHIVO | Ralph Gatti | Agence France-Presse

Seg√ļn archivos de la RDA, hacia septiembre de 1975, un 56,56% de los chilenos refugiados militaba en el Partido Comunista; un 33,94% en el Partido Socialista y el resto en grupos que formaban parte de la Unidad Popular, la coalici√≥n que apoy√≥ y llev√≥ a la presidencia a Salvador Allende.

Exiliada chilena: “Fui desgraciada y feliz en la RDA”


Oriana Zorrilla
lleg√≥ a la RDA en septiembre de 1975. Viaj√≥ con sus dos hijos y su marido de entonces. Recuerda que una vez estando en Berl√≠n le asombr√≥ el aspecto del aeropuerto de Sch√∂nefeld: “Era muy antiguo. Parec√≠a de la guerra. Se notaba la diferencia entre Berl√≠n Occidental y Oriental. Era muy lindo, pero no ten√≠a la luminaria, lo del mundo capitalista‚ÄĚ.

En la Alemania Oriental, la comunidad chilena prepar√≥ una fiesta de bienvenida para Oriana y su familia. “Nos sentimos muy acogidos y estuvimos en una especie de hogar en Gr√ľnheide durante 3 meses, luego mis hijos enfermaron de hepatitis y pasaron 40 d√≠as hospitalizados en la frontera con Polonia‚ÄĚ, relata la periodista.

Durante los 7 meses que vivió en el régimen, Oriana trabajó en la academia de una fábrica de cervezas, donde tomó clases de alemán e incluso creó un diario mural que contenía noticias acerca de lo que pasaba en Chile.

“Fui desgraciada y feliz en la RDA. Si bien exist√≠a un mundo chileno, donde me vinculaba, exist√≠a otro mundo alem√°n. Adem√°s, me apenaba saber de la represi√≥n que hab√≠a en Chile‚ÄĚ, confiesa para Deutsche Welle.

Si bien la experiencia fue distinta para cada chileno refugiado en la RDA, de acuerdo a la investigaci√≥n del historiador Sebastian Koch, “una gran mayor√≠a de los exiliados con los que habl√© se mostr√≥ agradecido con el r√©gimen, especialmente por haber sido admitidos y por la educaci√≥n que all√≠ recibieron‚ÄĚ, asegura.

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